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Política Gobierno nacional
Los presidentes Yamandú Orsi y Luiz Inàcio Lula da Silva, en Foz do Iguazú en el marco de la Cumbre del Mercosur, el 20 de diciembre de 2025. · Foto: Camilo dos Santos, Presidencia de la República

Los presidentes Yamandú Orsi y Luiz Inàcio Lula da Silva, en Foz do Iguazú en el marco de la Cumbre del Mercosur, el 20 de diciembre de 2025.

Foto: Camilo dos Santos, Presidencia de la República

¿Qué escenarios le esperan a Uruguay y a América Latina si vence Bolsonaro o gana Lula en las elecciones en Brasil?

Cientistas sociales dialogan sobre la posibilidad de un eje Milei-Bolsonaro y un “trumpismo subalterno”, o una posición de autonomía frente al gobierno de Donald Trump y la “doctrina Donroe”

Este domingo se celebrarán las elecciones presidenciales en Brasil, en lo que se espera que sea uno de los acontecimientos políticos más importantes de este año para la región. La posibilidad de que el actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, consiga la reelección o que, en su lugar, Flávio Bolsonaro logre la presidencia, genera discusiones y análisis a lo largo y ancho del continente, y más allá también, sobre el futuro de este territorio. ¿Qué puede pasar en la región en función del resultado? ¿Qué puede esperar Uruguay, y en particular el gobierno de Yamandú Orsi, de los próximos años? ¿Cómo será la influencia de Estados Unidos o de China en este marco? La siguiente nota resume las conversaciones que la diaria mantuvo con los cientistas sociales Camilo López Burian, Diego Hernández Nilson y Micaela Gorriti.

Según las últimas encuestas, es probable que la elección presidencial se defina en la segunda vuelta, el último domingo de octubre. Las diferencias entre ambos candidatos están dentro de los márgenes de error comunicados por las encuestadoras y no se esperan grandes sorpresas ante eso. Sí se aguarda que la renovación del Parlamento resulte otra vez en detrimento de Lula y el Partido de los Trabajadores (PT), como ya sucedió en este período.

La “alineación” de América Latina con la “nueva oleada de ultraderecha” si gana Bolsonaro

Para el doctor en Sociología Política Diego Hernández Nilson si gana Bolsonaro este domingo, o queda “bien perfilado” para la segunda vuelta, se dará un “alineamiento de toda Sudamérica” y de toda América Latina (con la excepción de nuestro país, México Guatemala y Cuba) hacia la “nueva oleada de ultraderecha neopatriota” y hacia la doctrina Donroe (una nueva versión de la doctrina Monroe) y la “nueva pretensión estadounidense de excluir a las potencias extranjeras en el continente”, especialmente a China.

Por una dirección similar fue el doctor en Ciencias Políticas Camilo López Burian, quien remarcó que una victoria del candidato de derecha logrará que en América del Sur haya un “eje cercano entre Argentina y Brasil”, en el que ambos países no solo se alineen a Estados Unidos, sino que se dé “una especie de trumpismo subalterno”.

Este “trumpismo subalterno” puede expresarse no solamente en la política internacional propiamente dicha, sino también en “acciones de contestación al orden internacional”. “La colaboración será de contestación a ese orden, a las normas, las reglas, las instituciones, los valores y a ciertas ideas al desarrollo, a agendas internacionales en temas ambientales, de género o de salud global. Es decir, las reglas generadas en órganos multilaterales”.

Para la politóloga y docente en Relaciones Internacionales Micaela Gorriti, con Lula al frente de Brasil este país funciona como un buffer o un “amortiguador” geopolítico para nuestro país, en tanto el mandatario logró profundizar las relaciones con China, tanto económicas como políticas, pero también intentó mantener los vínculos con Estados Unidos a pesar de las tensiones diplomáticas y comerciales. “Es como una estrategia de diversificación: por un lado, profundizo con China y mantengo la relación con Estados Unidos en los mejores términos posibles”, valoró Gorriti.

Es de esperar, apuntó, que en un hipotético gobierno de Bolsonaro haya un “acoplamiento más marcado” con Estados Unidos, con una “mayor convergencia” con Washington de lo que se dio y se está dando con el líder de izquierda. Por eso, a su entender, sería importante para Uruguay que Lula se mantenga en el gobierno, ya que logró “contener un poco” la agresividad de Estados Unidos hacia nuestro país.

Hernández Nilson coincidió con Gorriti al observar a Brasil como un buffer en la región, y particularmente para Uruguay, ante la tensión Estados Unidos- China; sin embargo, consideró que con una eventual victoria de Bolsonaro, si bien cambiaría la posición de Brasil hacia Estados Unidos, China continuará siendo el “principal vínculo económico” de ese país. “No creo que Bolsonaro vaya a tener una cruzada radical contra China, porque una de sus principales bases de apoyo son los ruralistas, y los ruralistas dependen mucho del mercado chino”, apuntó.

Tampoco se imagina, comentó, que un eventual gobierno de Bolsonaro avance en medidas como las de Javier Milei en Argentina, especialmente en aquellas iniciativas de ceder parte del territorio de Tierra del Fuego para que Estados Unidos instale bases militares. “Bolsonaro en ese sentido geopolítico y militar es más soberano, mucho más tradicional que Milei. No tan entreguista, para decirlo en términos coloquiales”, añadió, y aseguró que el ejército brasileño es un “actor poderoso” y que no lo visualiza siendo receptor de una imposición militar estadounidense.

“Creo que en ese sentido no va a secundar a Milei; tiene posiciones más soberanistas que el argentino y que otros presidentes de América Latina como Abelardo de la Espriella [presidente de Colombia] o [Nayib] Bukele, en El Salvador”, marcó.

El Mercosur y las plataformas de integración

Una posible victoria del líder opositor puede suponer también un “debilitamiento muy fuerte” del Mercosur y un “solapamiento” entre el Escudo de las Américas y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac); esta última organización, dijo Hernández, ya está dando pasos de acercamiento hacia una agenda de seguridad y de lucha contra el narcotráfico, pero esto se profundizará aún más si en Brasil gana Bolsonaro, al punto que ambas organizaciones queden “solapadas”.

Para Gorriti, el punto del Mercosur es también sustantivo y merece ser observado. “Sabemos que Lula tiene una postura pro Mercosur como una plataforma de integración, de acuerdos y negociación, y hay que ver qué pasa con Bolsonaro con la posibilidad de flexibilizar. Si Bolsonaro aboga por flexibilizar hay que ver cómo responden los demás países, pero no sabemos cómo va a reaccionar frente al Mercosur”.

Si Lula es reelecto, en cambio, Hernández Nilson entiende que se puede pensar en un Mercosur que continúe con los acuerdos con la Unión Europea y la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) y dar un mayor dinamismo comercial exterior, aunque habrá que observar el posicionamiento de Argentina.

Valoró además que si Lula vuelve a vencer, puede haber una “reafirmación del eje México-Brasil”, que, aunque tiene un alcance limitado en comparación a la marea rosa o al giro a la izquierda de principios del siglo XXI, son países “poderosos” que “están mostrando cada uno sus pretensiones claras de mantener esferas de autonomía frente a Estados Unidos”.

Hernández Nilson coincide con Gorriti en que una victoria de Lula puede favorecer la integración regional, tanto a nivel del Mercosur como la “bilateral y fronteriza”. Justamente en ese asunto, el académico coloca una advertencia: “En el tema de la frontera, en relación con Bolsonaro, resulta especialmente preocupante la posibilidad de que se profundice la securitización y la militarización de la frontera seca”.

Nilson consideró además que, si Lula logra vencer, será su último mandato y muchas veces, cuando es el último gobierno, hay “tentaciones” de lograr alguna “jugada maestra” para “consolidar cambios y tendencias”. De todos modos, y analizando la región, ve poco probable esa intención: “Con Milei en Argentina y el resto de América cómo está me parece muy difícil que los BRICS o China en particular tengan alguna injerencia mayor en la región, que es por dónde viene más la jugada maestra de Lula. Si gana Lula, seguirá todo como está. Se va a dar lo mismo que pasó estos años, con Lula como el único líder latinoamericano, aparte de [Gustavo] Petro, que estuvo en la cumbre de la Celac-Unión Europea el año pasado, que [Donald] Trump mandó a boicotear. Creo que Lula mantendrá esos esfuerzos, pero serán testimoniales, porque no logran realmente frenar el avasallamiento de Estados Unidos y no logran imponer cambios o agendas”.

López Burian comentó que si se da la victoria de Lula y logra mantener el poder, “generará por lo menos un contrapeso” a nivel regional en términos de la configuración del mapa político de América del Sur. “Los gobiernos de Lula han intentado generar ciertos márgenes de maniobra para Brasil, y es clave pensar la inserción internacional de Brasil de manera autonomista. Lula se expresó ante Naciones Unidas diciendo que Brasil no cabía en el patio trasero de nadie. De alguna forma, esa búsqueda de márgenes de maniobra y ciertos grados de autonomía, le permiten a un Estado como Uruguay tener márgenes, porque un país tan relevante como Brasil en la región te permite esos movimientos”.

Finalmente, Gorriti se pregunta reflexivamente en el caso de que Lula deba abandonar el gobierno “quién va a ser el líder regional” de la izquierda. “Queda un vacío ante la ausencia de Lula, que tiene un proyecto político de integración, que le ha dado importancia a los BRICS en busca de una voz más audible del Sur global. Bolsonaro es un poco lo opuesto y se va a abroquelar con Estados Unidos, entonces surge la duda de qué espacios quedan para coordinar cuestiones más regionales, y ahí aparece el Escudo de las Américas”.

“Sería un paso más hacia la desarticulación latinoamericana y sudamericana, que ya viene de antes: no tener agenda propia frente a las potencias. En cierto punto Lula lo intentó, estuvo solo y no tuvo mucho éxito, pero, si gana Bolsonaro, no puede pensarse en una agenda autónoma, sobre todo de los Estados Unidos”, finalizó.

La soledad de Uruguay: una explicación a la “moderación” del gobierno de Orsi

Tanto para Nilson como para Gorriti, la posibilidad de que Uruguay quede “aislado” en la región incide en las posiciones que el gobierno uruguayo ha tenido en temas álgidos de la política internacional, como los ataques a la población palestina en Gaza.

“Creo que el gobierno está pensando en eso cuando evita hablar de genocidio en Gaza, cuando adhiere al acuerdo de Compromiso de Santiago o cuando participa de la cumbre contra el terrorismo de izquierda. Creo que en esos casos lo que tiene Uruguay detrás, y lo hemos escuchado, es ese temor de quedar aislado”, valoró Hernández Nilson.

Para el sociólogo, es “histórico” que la política exterior sea un “elemento tan importante” en la “impopularidad” de Orsi, especialmente dentro del Frente Amplio, incluso pensando en la oportunidad en la que el primer gobierno de Tabaré Vázquez negociaba el acuerdo comercial con Estados Unidos.

“Es importante ver si esa moderación de Uruguay tiene que ver con esto de las presiones de Estados Unidos o de la región, que Uruguay supuestamente recibe y que varios jerarcas se han expresado, o tiene que ver con que se entiende que Uruguay puede satisfacer algunos intereses nacionales con esta política más moderada. Hay que ver en qué medida también son convicciones, porque escuchamos declaraciones muy sorprendentes al presidente, al ministro de Relaciones Exteriores [Mario Lubetkin] sobre distintos temas de agenda.

Gorriti, en tanto, consideró que será “difícil” que Uruguay pueda “por sí solo” mantener una postura autonómica frente a Estados Unidos si Bolsonaro llega a ganar, “por más que sabemos que el gobierno de Orsi está siendo moderado, incluso demasiado medido a veces”. “Si tenés a Brasil que adopta ciertas posturas internacionales es mucho más fácil adoptar alguna posición similar con cuidado. Si tenés un Brasil que se acerca a Estados Unidos ahí tenés problemas para no hacer lo mismo, o sostener posturas más autónomas en cuestiones clave, como infraestructura, tecnología, infraestructura militar, 5G, data center. Son todas áreas sensibles donde los intereses de China y Estados Unidos son incompatibles”, puntualizó.

Hernández Nilson agrega que “sería bueno” pensar si esa “moderación” uruguaya genera “resultados prácticos” beneficiosos para nuestro país o si se puede pensar en un perfil que, “sin ser radical pueda ser interesante” para “recibir inversiones chinas”. “Esto no quiere decir que Uruguay se convierta en el aliado de China en la región, pero sí que pueda mantener ciertos grados de autonomía frente a otros gobiernos de la región más alineados con Estados Unidos, puede ser una carta para jugar con China, o frente a los BRICS en general. Sería bueno que Uruguay mantenga un perfil autónomo, tanto por su prestigio internacional como por su interés, y pueda utilizarlo con fines de satisfacción comercial, seguridad, inserción política, etcétera”.

Para Hernández puede darse que Uruguay se vea “más obligado a acercarse al Escudo de las Américas”, la iniciativa de Trump para la organización de los gobiernos latinoamericanos en busca de medidas relacionadas al crimen organizado y el narcotráfico. “Creo que lo que sería fundamental es evitar un plan de Trump para evitar la instalación de una base militar en Uruguay, al estilo de Argentina”, remarcó Hernández Nilson.