A solicitud del diputado del Partido Nacional Federico Casaretto, la Comisión de Ambiente de la Cámara de Diputados resolvió este martes por unanimidad convocar a las autoridades del Ministerio de Ambiente, OSE y la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea).

En diálogo con la diaria, Casaretto señaló que los motivos del llamado son dos: “En primer lugar, la calidad del agua en la cuenca del río Santa Lucía; en segundo lugar, el proyecto Neptuno, con las modificaciones que ha tenido”, que fueron ratificadas por escrito entre OSE y el consorcio privado a cargo de la construcción el pasado jueves. Frente al “proceso de sequía que estamos viviendo y la información que en cuentagotas está apareciendo”, el diputado nacionalista resaltó la necesidad de darle “estado parlamentario” a la situación de la calidad del agua.

A fines de febrero, un informe de OSE dio cuenta de que, en algunas muestras, se había superado el límite establecido de trihalometanos (THM) en el agua del sistema metropolitano. Según la empresa pública, se trata de “compuestos asociados a la desinfección del agua con cloro” que “se forman cuando el desinfectante reacciona con otros compuestos presentes en el agua”, como materia orgánica o bromuros.

De acuerdo al reporte de OSE, en febrero de 2026 se aumentó “el trasvase de agua bruta desde aguas abajo de la presa en AACC [Aguas Corrientes, planta potabilizadora ubicada en Canelones] para mantener las reservas de agua dulce en Paso Severino”, lo cual “genera un aumento de bromuros en el agua bruta, generándose compuestos bromados por efecto de la desinfección, obteniendo actualmente valores del índice de THM por encima del valor máximo permitido”. La situación, se indicó en el informe en ese momento, podría mantenerse sin cambios hasta que se registren precipitaciones “significativas” en la cuenca del río Santa Lucía.

“El tema fundamental es que el río Santa Lucía tiene hoy un problema de calidad y de cantidad”, afirmó Casaretto, quien, al igual que el resto de la Coalición Republicana, ha cuestionado que la reformulación del proyecto Neptuno dependa exclusivamente del río Santa Lucía y no incorpore una segunda fuente de agua.

Agregó que el Santa Lucía es “un río complicado, que recoge problemas de distintas ciudades por las que pasa, que tiene cada vez más residuos” y que estos “requieren más productos químicos para poder potabilizar el agua”. A su vez, dijo que “hay lugares del Santa Lucía que tienen entre 40 y 50 centímetros de profundidad y, por lo tanto, cuando se toma agua, cuando se absorbe agua para potabilizar en el río Santa Lucía, se absorbe de la zona en la cual están los lodos, y esos lodos son, justamente, lo que el agua no tiene que tener”.

“Cada vez que se saque más agua de ahí, en un río que está cada vez más seco y que está cada vez más complicado, estos factores como los trihalometanos y otros elementos van a seguir complicando la calidad del agua”, advirtió.

Respecto de las modificaciones al proyecto Neptuno, Casaretto señaló que la idea es que la comisión conozca “de primera mano” en qué consisten. “¿Dónde va a estar la toma de agua? ¿En qué padrón va a instalarse la nueva planta? ¿Va a haber una séptima línea de bombeo, por dónde va a pasar? ¿Va a haber expropiaciones? ¿Cuánto tiempo va a llevar esto? ¿Se va a sacar el agua del mismo lugar de los lodos donde está saliendo hoy el agua con la cual se abastece a toda la zona metropolitana?”, enumeró.

Consultada por la diaria, la diputada frenteamplista Sylvia Ibarguren, integrante de la comisión de Ambiente, señaló que, si bien “lo del proyecto Neptuno es más político”, también “hay una demanda social” y preocupaciones de vecinos, por lo que es de estilo acompañar las comparecencias.