Con la participación del ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, este miércoles se conmemoró en el Palacio Legislativo el 111° aniversario del genocidio armenio. El acto se realizó en la víspera del 24 de abril, día consagrado en la normativa uruguaya –a través de la Ley 13.326 de 1965– como el “día de recordación de los mártires armenios”, en homenaje a “los integrantes de esa nacionalidad asesinados en 1915”.

En representación del Consejo Causa Armenia del Uruguay, Karine Dermarkarian definió la Ley 13.326 como una norma “pionera en el camino del reconocimiento internacional del genocidio armenio”. “Reafirmamos que Uruguay no se equivocó al exigir justicia ante la impunidad de los genocidas turcos” y “reivindicamos la histórica lucha de nuestra comunidad”, así como “la solidaridad y sensibilidad del pueblo uruguayo, que se ubicaron a la vanguardia de la titánica de tarea de romper el muro del silencio construido durante medio siglo de impunidad y dolor”, expresó.

En su intervención, Dermarkarian remarcó “la necesidad de la justicia, no solo como respuesta a las víctimas, sino como elemento central para evitar la reiteración de estos crímenes contra cualquier colectivo”.

En ese sentido, dijo que “la impunidad de la que goza Turquía ha sido la base no solo para el desarrollo de un negacionismo cada vez más ciego y enfermizo”, sino también para situar “al pueblo armenio nuevamente ante la experiencia de la reiteración de los crímenes del pasado”. Afirmó que “el paralelismo no se agota en lo simbólico”, ya que en la actualidad hay “niñas, niños, mujeres y ancianos armenios que volvieron a ser arrancados de sus hogares” y “el hambre volvió a ser el instrumento para la destrucción física y espiritual de un pueblo”.

Uruguay fue el primero en “romper el silencio”

A su turno, Lubetkin dijo que la conmemoración del genocidio armenio “ya no pertenece solo a un pueblo, sino también a la conciencia ética y moral de Uruguay como Estado y como nación”. El canciller recordó que el Parlamento uruguayo “fue el primero en el mundo, allá en 1965”, en “romper el silencio y llamar a la tragedia por su nombre”.

“Desde décadas, Uruguay no solo había abierto su frontera para recibir a quienes escapaban del horror, sino que también había abierto su conciencia jurídica y ética”, continuó Lubetkin. El reconocimiento del genocidio armenio, sostuvo, “no fue un simple gesto político y diplomático”, sino “la reafirmación de que Uruguay no era y no es indiferente, y que no negociaba ni negocia con los derechos humanos ni con el olvido”.

El ministro sostuvo que para Uruguay “el derecho a la memoria y el reconocimiento de la verdad” constituyen “pilares”, tanto para la convivencia nacional como para la política exterior. “Para los uruguayos, el 24 de abril no es una fecha que conmemora la diáspora armenia en el país, sino que es la reafirmación de nuestra identidad nacional como tierra de refugio y de justicia”, subrayó.

Asimismo, Lubetkin señaló que en este momento, frente al “complejo contexto internacional”, el gobierno uruguayo “acompaña con máximo respeto y atención los desafíos existenciales que hoy enfrenta la República de Armenia en la búsqueda de una paz duradera y estable en el Cáucaso Sur”.

El canciller dijo que la política exterior de Uruguay “alienta la protección y las garantías de los derechos humanos”, al igual que “la seguridad de todo el pueblo armeno” y “el fortalecimiento de un Estado armenio capaz de dialogar con el mundo y con sus vecinos desde una posición de soberanía jurídica y política”.

“Desde el gobierno entendemos que Uruguay tiene la doble responsabilidad de continuar con su compromiso histórico de la defensa de la verdad sobre el pasado, así como de jugar un rol constructivo que contribuya a un futuro de paz y desarrollo sostenible para la República de Armenia”, expresó, y agregó que el gobierno uruguayo continuará trabajando “para que este 'nunca más' sea para todos, y no sea solamente una intención, sino que se convierta en una verdadera realidad”.