Este martes la Comisión de la Memoria de Muchachas de Abril y la asociación de ex presos y presas políticas Crysol homenajearon una vez más a Diana Maidanik, Laura Raggio y Silvia Reyes, “las muchachas de abril”, a 52 años de sus asesinatos. Raggio y Reyes, de 19 años, y Maidanik, de 22, fueron acribilladas el 21 de abril de 1974 por soldados del grupo de Artillería 1, bajo las órdenes del Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas. Buscaban detener a Washington Barrios, militante del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, hoy detenido desaparecido y además esposo de Reyes, quien estaba embarazada de tres meses.
Las nutridas lluvias forzaron a trasladar el tradicional acto de homenaje desde las afueras del apartamento de Mariano Soler 3098, donde las muchachas fueron asesinadas, al Centro Cultural Terminal Goes. Sin embargo, esto no fue un impedimento para que asistiera un número incontable de personas que se abarrotó dentro del local y también se desparramó en la plaza Goes. Entre ellos, se encontraban varias figuras de gobierno, como la vicepresidenta de la República, Carolina Cosse, y el secretario de Presidencia, Alejandro Pacha Sánchez.
Quien marcó el comienzo del acto fue Alfredo Zitarrosa, con la grabación de su voz mientras cantaba “Adagio a mi país”. El tema del cantautor fue grabado en 1972 y es un vívido esbozo del Uruguay de aquel entonces y, a su vez, refleja el anhelo de las luchas sociales que atravesaron dicha época.
En el homenaje intervinieron Mónica Wodzislawski, prima de Maidanik e integrante de la Comisión, y Macarena Gelman, hija de María Claudia García Irureta Goyena y Marcelo Ariel Gelman, detenidos desaparecidos durante la dictadura argentina. Wodzislawski destacó la “construcción colectiva de la memoria” de las muchachas de abril, que “ha fructificado en múltiples obras” que “honran y cuentan sus vidas”, así como “su compromiso por una sociedad más justa”. Dijo que es una invitación a la reflexión: “La ciudadanía se pregunta por qué pasó para que no vuelva a ocurrir”.
Homenaje a Las Muchachas de Abril, el 21 de abril, en el Centro Cultural Terminal Goes.
Foto: Rodrigo Viera Amaral
Por su parte, Gelman recordó que, “aunque tardíamente, se hizo justicia”, con referencia a la sentencia que dictó la jueza Isaura Tórtora el año pasado, y que resultó en la condena de uno de los autores materiales del hecho, el militar retirado Juan Rebollo, a 30 años de prisión en concepto de homicidio complejo, muy especialmente agravado. Los otros dos implicados, los también militares retirados José Nino Gavazzo y Eduardo Klastornick, fallecieron antes de que concluyera el proceso judicial.
Sin embargo, Wodzislawski lamentó que, a pesar de todo, no se observan “avances significativos” en la búsqueda de detenidos desaparecidos, y recordó que aún existen 197 personas cuyo paradero se desconoce. Entre otros, Barrios, quien desapareció en Argentina, y cuyo cuerpo aún no ha podido ser localizado. “¿Hasta cuándo nos preguntaremos dónde están?”, cuestionó.
“La violencia y las injusticias del presente hunden sus raíces en la impunidad que permea nuestra sociedad: no las naturalicemos”, advirtió Wodzislawski.
En tanto, Gelman destacó la “voluntad y disposición” del gobierno y la Institución Nacional de Derechos Humanos para encontrarlos. De esta manera, valoró que tienen la oportunidad de “marcar la diferencia”.
Homenaje a Las Muchachas de Abril, el 21 de abril, en el Centro Cultural Terminal Goes.
Foto: Rodrigo Viera Amaral
Chela Fontora sobre los desaparecidos: “Ellos sí lo saben y tienen que decirlo”
Una vez finalizado el evento, Nélida Chela Fontora, integrante de Crysol, denunció en diálogo con la prensa el hecho de que los involucrados en los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura tienen pleno conocimiento de sus acciones. Consideró que esto se revela como “una parte más del terrorismo de Estado”. “Esto seguirá hasta que aparezcan los 197 desaparecidos, que todavía no sabemos dónde están y ellos sí lo saben y tienen que decirlo”, evaluó.
Fontora agregó que más allá de los fallos y sentencias, “todavía falta” para saldar el tema, que no pasa únicamente por el reconocimiento de los actos cometidos por el Estado. Es así que resaltó la labor de los colectivos y organizaciones sociales vinculadas a la lucha por los derechos humanos para mantener viva la memoria.
Con referencia a la reciente controversia por la propuesta de reforma del Código Penal, que contemplaba la reducción de penas que podrían haber beneficiado a represores, sentenció: “Acá no puede haber ninguna baja de pena para quienes cometieron estos crímenes de lesa humanidad”.