El presidente de OSE, Pablo Ferreri, estuvo en la diaria Radio y repasó la actualidad de la empresa pública. Señaló que, con 3.200 funcionarios, tiene “enormes problemas financieros” y “un rezago bastante pronunciado de infraestructura para producir agua potable y brindar servicios de saneamiento”, que es más notorio en el área metropolitana.
Debido a que las redes de agua y saneamiento se triplicaron a lo largo de las décadas –OSE tiene un millón de conexiones de agua potable y administra el saneamiento de todo el país excepto en Montevideo, con un promedio del 50% de cobertura “tradicional” en el resto del país–, mientras que el ente perdió personal, debe “atender muchos más servicios que los que atendía anteriormente con menos funcionarios”.
“Este déficit se perpetuó y se agravó en el período pasado, aunque viene desde antes. OSE, de alguna manera, era vista como esa cenicienta de las empresas públicas; no tuvo los volúmenes de inversión –sobre todo en la producción de agua potable que uno entiende, mirado con el diario del lunes y perspectiva a largo plazo– que hubieran sido necesarios”, indicó.
Sin embargo, en los gobiernos del FA “hubo un salto cuantitativo importante” en materia de inversión, pero no fue suficiente. “La crisis hídrica de 2023 cambió un poco el paradigma. Hasta ese momento, los uruguayos en general dábamos por sentado que abríamos la canilla, salía agua potable y no era parte de una discusión pública”, sostuvo.
Aseguró que durante este período “se le ha dado una relevancia muy superior”: hay un préstamo de 63 millones de dólares con la CAF para la modernización tecnológica, y “el programa de inversiones en infraestructura es el más importante de su historia”, con más de 150 millones de dólares en promedio por año.
El rezago “se nota” en problemas que se presentan cada verano asociados a “temas de gestión, pero sobre todo con falta de infraestructura”. Ejemplificó con esta temporada estival: dijo que no hubo lluvias promedialmente normales desde setiembre y eso llevó a que “arrastrara más materia orgánica con un suelo muy seco”, lo que “generó el evento que tuvimos en algunos días de enero con temas de color”. Si la represa de Casupá ya estuviera construida, “además de las reservas de Paso Severino y Canelón Grande, hubiéramos tenido una reserva de 200 millones de metros cúbicos”, cuando el promedio de consumo diario en el área metropolitana es de 500.000.
Sobre el déficit hídrico, se refirió a los cuatro estados que prevé el Protocolo Nacional de Sequías y dijo que mientras en el área metropolitana se llegó a la excepcionalidad (el tercero), en Minas se alcanzó la emergencia. Hoy, la represa Maggiolo de Lavalleja se encuentra “casi a nivel”, pero “llegó a estar 5,15 metros por debajo” –con lo que superó la crisis de 2023–, y en el área metropolitana “han mejorado las reservas de Paso Severino y las de Canelón Grande se mantienen más o menos estables”, por lo que se pasó del “punto mínimo” de 50% al 70%. Finalmente, las mediciones “desde el 1° de abril en adelante” están dando “prácticamente todas”, dentro de la norma, para los trihalometanos.
OSE no factura el 48% del agua que produce en promedio nacional
Ferreri repasó cifras vinculadas a las pérdidas. Indicó que, en promedio nacional, OSE “no factura el 48% del agua que produce” y la cifra asciende hasta el 52% en Montevideo, pero “no todo” se pierde, porque, “de esa parte que no se factura, un 70% son pérdidas físicas y un 30% son pérdidas comerciales”, como subregistros o fraudes. En limpio, el agua que se “pierde físicamente” en la capital representa el 35%.
Sobre la posibilidad de sustituir las tuberías, dijo que aproximadamente la mitad de la red es “de hierro fundido (1.050 kilómetros) o de fibrocemento (825 kilómetros), las tecnologías viejas”. Realizar ese cambio representa “centenas de millones de dólares de tubería más la reposición de todos los pavimentos”, por lo que es un plan de “mediano y largo plazo” a realizar en un período no menor a una década.
Afirmó que el promedio de agua no contabilizada en Europa es de 25%. De realizar la inversión multimillonaria, podrían reducirse las pérdidas de 35% a la mitad o a un 20%: “Lo que estaría dejando de perder cuando lo pasamos a números es un poco más de 90.000 metros cúbicos diarios”, cifra que “no te da el back up necesario frente a eventos de crisis hídricas” suficiente como para sustituir Casupá. Sin embargo, ante un “dato preocupante”, OSE trabaja en colocar medición inteligente en 70.000 hogares y en las redes de agua con el objetivo de “ser más eficientes para detectar las grandes pérdidas”.
Casupá: se inundarán “un poco menos de 250 hectáreas” de monte nativo
Se está “a pocas semanas de lanzar la licitación de Casupá”. Todos los estudios sobre “la mejor forma de asegurar el abastecimiento” indicaron, desde “el siglo pasado”, que “la mejor alternativa es la cuenca del Santa Lucía”, advirtió. Al compararlo con el Río de la Plata, “en términos de cantidad y calidad de agua y de costo-eficiencia, esta es la mejor solución”.
Además, reiteró que “no es que haciendo Arazatí no había que hacer Casupá”, sino que la iniciativa decía que era “complementaria”. Por otro lado, “trasladar la obra en Arazatí hacia Juan Lacaze era aproximadamente unos 80 kilómetros más de tuberías”, y con un costo de “aproximadamente 1.200.000 dólares el kilómetro” y la necesidad de “un par de pozos de rebombeo para impulsar el agua” se generaba “una inversión adicional” a los 370 millones de dólares que costaba.
Una vez construida, Casupá representaría 118 millones de metros cúbicos más de reserva en cantidad y “mejora temas de calidad”, porque hay un “caudal ecológico” que permite “ir limpiando el cauce del río y mantener ciertos niveles de calidad”. “Todas las obras que hacemos, en conjunto, representan la solución, pero te diría que esta es la obra más urgente”, cerró.
Sobre el impacto ambiental, dijo que se inundarán “un poco menos de 250 hectáreas” de monte nativo. “Obviamente, tiene un impacto”, al tiempo que se analizaron alternativas: la administración recibió una propuesta de la Asociación de Cultivadores de Arroz para trasvasar agua de Rincón del Bonete por canales de tierra, que “puede ser un muy buen proyecto para un sistema de riego”, pero asegurar la cantidad y calidad del agua “requiere otro tipo de infraestructura” y esta última mermaba “al mezclar agua de distintas cuencas”.