Según las últimas encuestas de Factum y Equipos Consultores, el presidente Yamandú Orsi tiene un saldo de aprobación negativo. El senador frenteamplista y secretario general del Partido Comunista del Uruguay, Óscar Andrade, dijo a La mañana de la diaria que el desafío del gobierno para 2026, año en el que “arranca” el presupuesto propio, radica en tangibilizar “una serie de iniciativas que son complejas de materializar, aunque estén votadas y aunque el presupuesto esté asignado”.
“En un montón de planos, el despliegue de iniciativas que intentan atender desigualdades está en curso. Cómo se logren desarrollar –esto tiene que ver mucho con la territorialidad, con que se conozca, con que se discuta y con que se vea el sentido– va a depender no la aprobación del gobierno, que estas medidas se cumplan. No es un problema de si mejoro la encuesta; es un problema de que si la sociedad no participa, probablemente buena parte de estas medidas queden escritas en el papel como buenas iniciativas que nunca se plasmaron”, dijo.
Como ejemplo, mencionó el proyecto de ley de empleo integral que elaboró el Poder Ejecutivo. Señaló que “si en el último año de aplicación de la ley de empleo el 90% de los cupos se cubrió en Montevideo, al interior casi no llegó y no tocó a las pymes; no podemos subestimar –más allá de que la ley ahora integre algunos beneficios especiales para que esto pase– que ese problema no lo vamos a tener”, dijo. A su vez, este año también “empieza a generalizarse el sistema de becas en secundaria”, iniciativa con el “enorme desafío” de no implementarla de forma “burocrático-administrativa”, sino que “su instrumentación sea participativa”.
También mencionó los convenios colectivos que se lograron en el trabajo rural y el trabajo doméstico, pero advirtió que “una cosa es aprobar un convenio y otra cosa es que los resultados aparezcan en el recibo de sueldo”. “Que ese avance se materialice va a depender mucho no solamente del respeto, sino también de que los trabajadores se organicen en torno al beneficio, y eso no se hace solo”, acotó.
Sobre sus recorridas en comités de base, señaló que hay una porción de los uruguayos “en la cornisa” con un amplio horizonte de preocupaciones y también otra atrapada en “un vértigo de crédito-consumo”. Lo que traslada a los militantes es que “si hay políticas públicas incrementales para atender áreas que son prioritarias”, es porque “ganó el FA y ensayó una reforma tributaria”, lo que funcionó como “punto de partida” también para quienes entienden que “tiene que seguirse avanzando en medidas fiscales”.
A su vez, reparó en que “determinadas medidas dependen mucho de cómo se traducen en el lugar” y “cómo llega al lugar es si la gente se organiza para hacer respetar determinadas cosas”, ya que, si no, “vamos a quedar con indicadores por arriba y la sociedad por abajo”. “No hay posibilidad de una transformación popular si el pueblo no participa. Yo no creo en la transformación popular desde las oficinas de los gabinetes. No hay. Los procesos últimos, en todos los planos –social, laboral, productivo–, dependen mucho del grado de participación social que lográs en esas transformaciones”, sostuvo.
Señaló que uno de los “grandes dilemas” es que “no estamos teniendo un Frente Amplio más grande después de que llegamos al gobierno”, sino que una “constante” es que el nivel de participación es “igual o más chico”, algo notorio en los comités. De acuerdo con el senador, un “proyecto popular que quiere anclarse en tradición artiguista” no puede lograrse “sin mayores niveles de participación de la sociedad”, y un “desafío abierto” es revisar su presencia en barrios cooperativos, el sector estudiantil y los barrios “más complicados”.
Consultado sobre el rol del gobierno para que la población conozca los procesos en curso, Andrade dijo que no solamente le compete a la administración: “El Ministerio de Trabajo puede ayudar con campañas de difusión pública sobre algunos derechos, pero no va a ir a armar el sindicato de los rurales”, afirmó. Se puede “legislar con la mejor de las intenciones”, pero que los productos queden “casi como un adorno manuscrito”.
La situación geopolítica y la “fraternidad” a la interna del FA
En el marco de la importancia que tiene la participación, Andrade fue consultado por el efecto que tienen situaciones como, por ejemplo, la visita de Orsi al portaaviones estadounidense USS Nimitz. Dijo que la línea es “tratar de generar la mayor articulación posible” y no tener “enfrentamientos para descascararnos”, además de generar acciones para adoptar la postura “que hay que tener” en medio de “una agresión tan bárbara como la que estamos viendo”.
Frente al contexto internacional, identificó “tres grandes posturas”: una, que le genera “especial preocupación”, es la de “algunos legisladores de la derecha que han salido públicamente a decir que Estados Unidos invada países”; otra, que plantea que “en medio de esta situación tan tensa y tan dura hay que intentar pasar desapercibidos”, y, finalmente, una que remite a “tener una postura clara y nítida de defensa de la soberanía y el orden internacional”.
“Un país como Uruguay no tiene forma de sobrevivir en la ley del más fuerte”, advirtió. Durante la primera agrupación nacional de gobierno de Seregnistas, el intendente de Montevideo, Mario Bergara, dijo que en el FA “se ha perdido fraternidad”. Andrade no comparte el comentario, pero sí que “el debate sobre la seguridad social históricamente ha generado divisiones en la izquierda”.
“Sí me parece que tenemos más dificultades, porque es muy difícil estar parado en el medio, en la situación actual geopolítica”, afirmó. Dijo que la situación actual “de persecución y ofensiva” te coloca en una posición en la que “es muy difícil estar más o menos”, y es un debate que “el Frente tiene que dar”: “¿Cómo nos paramos ante esta agresión, ante los pueblos que están siendo agredidos? Yo creo que tenemos que pararnos de una sola manera, que es la que manda nuestra historia, y ser solidarios con los pueblos que están siendo agredidos, condenar la ruptura del orden internacional, reclamar por un nuevo orden internacional y reclamar que América tiene que ser zona de paz”, listó.
En ese marco, dijo que “es cierto que nos generan algún problema” las señales “ambiguas”, como la vista al portaaviones, y en el escenario actual “hay gestualidades que nos parece que sería mejor evitar”. Frente a la postura de que “si tenés diferencias hay que callarlas”, se remitió a la gestión de Tabaré Vázquez y dijo: “Todo el mundo reconoce que el decreto de la esencialidad en la educación fue un error, pero no todos reconocemos que, en su momento, cuando hubo que decirle al compañero ‘no es por este lado, nos estamos haciendo un enorme daño’, capaz que optamos por silenciar la diferencia” y, a la larga, “generó un daño mayor”.
“¿Que tenés que discutir con fraternidad? Sí, creo que hemos intentado cuidar las formas”, dijo. Sin embargo, señaló que “no se fortalece un proyecto político cuando vos no tenés espacio para rectificar posturas”. Agregó que se está intentando que “algunas diferencias de enfoque se puedan sintetizar”: “En el FA, en general, se han sintetizado; en el gobierno nos ha costado un poco más”.
Situación de calle
A la luz de una nueva muerte de una persona sin hogar y consultado por los esfuerzos en la problemática, Andrade lo dimensionó como una situación “verdaderamente dramática”. En su análisis, dijo que en 2024 se duplicaron los intentos de autoeliminación por cada 100.000 habitantes respecto de 2020 y se agrava en la franja de adolescentes, además de que “Uruguay –en pocos años, de 2013 a 2024– pasó de tener 11% en la franja de 16 a 18 años, que se sintió tan profundamente triste que abandonó todo tipo de actividad educativa, deportiva y recreativa, a un 25%”.
“De no atenderlo con más potencia, de hacer esfuerzos pero quedarnos a medio camino, es muy alto el riesgo de que paguemos más caro mañana”, sostuvo. Tras repasar otros indicadores, dijo que lo anterior “va junto” con los problemas de salud mental y las personas en situación de calle, ya que no se puede dejar de mirar “la integralidad del fenómeno”.
“Uruguay tiene un problema desgarrador de desigualdad, porque esto te pasa en un país donde los residentes fiscales tienen 63.000 millones de dólares en el exterior”, indicó. El FA “hizo un cambio en el sentido tributario y en el que quedamos solos”, porque “si fuera por el Partido Nacional o el Partido Colorado, las multinacionales seguirían pagando impuestos en Finlandia y no acá”, por lo que en algún momento “tendrán que explicar a sus votantes” por qué “no acompañaron una iniciativa que es de abrumador sentido común”.
Los recursos y la posibilidad de una Rendición de Cuentas de gasto cero
Frente a la herencia fiscal, “no es en contra de nuestro proyecto poner en discusión iniciativas que permitan ampliar la base de recursos para atender dramas que son reales”, acotó. En ese eje, Andrade respondió los dichos del ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, y dijo que no ve “muy probable” una Rendición de Cuentas de gasto cero porque el Diálogo Social reivindica la “unificación e incremento de las partidas para la infancia” y no resulta probable que “estas dos cosas se puedan solapar”.
“No me parece que pueda coincidir, y que en un año en el que se va a discutir una reforma de la seguridad social, que entre los aspectos que va a tener arriba de la mesa uno es potenciar cuidados y potenciar infancia, no se cubra ese gasto”, advirtió. Además, los cambios propuestos “no son gratis” y tampoco “cierra políticamente”, porque ante “el drama de desigualdad que sufren los hogares con niños hay mucha contundencia en el sentido de su urgencia”, mientras que no considera “razonable salirse de ese acuerdo de grandes líneas”.
Ante la posibilidad de relocalizar recursos entre rubros, señaló: “El gasto tributario que Uruguay hace en exoneraciones fiscales, una buena parte es casi el doble de lo que hace América Latina, y en algunos casos cuesta ver que sea en áreas productivas, que estén incorporando innovación, ciencia y tecnología”. Dijo que no ve abierta la discusión para que la promoción de inversiones tenga “selectividad” y señaló que “no se puede obturar el acuerdo al que se llegó sobre la base del diálogo”, siendo la seguridad social uno de los “nudos más importantes” para desatar este año en la izquierda, junto con la situación geopolítica, el Congreso Nacional de la Educación y, “si ponemos en agenda algunas transformaciones”, la reducción de la jornada laboral, elementos que también dependen “un poco del panorama regional”.
