En la madrugada del domingo, un grupo de personas todavía no identificadas vandalizaron la placa de memoria que había sido colocada el 29 de mayo frente a la sede del Batallón de Infantería 11, en la ciudad de Minas, en Lavalleja. Lo hicieron arrojando pintura blanca que cubrió una parte del monolito donde está instalada la placa, que recuerda que el batallón funcionó como centro de detención y de tortura entre 1968 y 1984.
El domingo, integrantes de la Comisión de Sitios de Memoria de Lavalleja y el presidente de la Junta Departamental de Lavalleja, el edil frenteamplista Mauro Álvarez, se acercaron al lugar y limpiaron la placa.
Este lunes, la Red Nacional de Sitios de Memoria expresó su “más profundo rechazo” al atentado. “Estos hechos ocurridos en Minas generan una preocupación que debe extenderse a la sociedad en su conjunto, en la medida en que atentan contra la memoria colectiva que los sitios de memoria resguardan”, advierte la organización, y exhorta a las autoridades a “investigar el hecho y prevenir futuros atentados”. Al mismo tiempo, reafirma su compromiso “con la memoria, la verdad y la justicia, y convoca a la sociedad en su conjunto a redoblar el esfuerzo de declaración y preservación de los sitios de memoria y la lucha contra la impunidad”.
El Partido Nacional y el Partido Colorado se opusieron a la instalación de la placa frente al batallón e impugnaron la resolución en la Junta Departamental de Lavalleja, argumentando que es un “monumento” y por lo tanto el gobierno departamental requiere dos tercios de los votos del pleno para aprobar su instalación.
