“Miramos por la ventana y de golpe estaba todo el liceo rodeado por los milicos”, contó Mónica Charquero, en el acto que dio lugar a la colocación de una placa de la memoria en el ex Hogar Burgues, ubicado en el barrio Atahualpa, y en el marco de la Ley de Sitios de Memoria.
Detenida en una comisaría junto a otros 200 estudiantes del liceo 26, Charquero recuerda la confesión preparada de los oficiales de la policía - “tenía que decir que había estado con gente que no conocía en un lugar al que nunca había ido”- y la madrugada que le dijeron que había quedado libre: “Me subieron a un ómnibus. Yo no veía si íbamos a un cuartel o a dónde, pero llegamos a esta casona y nos bajaron. Ellos se reían, me tomaban el pelo, se burlaban de que me había creído que me llevaban para mi casa”, relató la integrante del Núcleo de Memoria del ex Hogar Burgues, organizador de evento reparatorio, en coordinación con el equipo del Circuito de la Memoria del Municipio C, la Red Nacional de Sitios de Memoria y la Comisión Nacional Honoraria de Sitios de Memoria.
Por último, recordó: “Había una niña que estaba en un calabozo muy pequeño, tenía un camisón largo y estaba dopada. Le tiraban la comida en el piso y comía como un animalito”.
En setiembre de 2025, los mismos colectivos habían concretado la primera visita de reconocimiento del ex Hogar Burgues del Consejo del Niño, en donde actualmente funciona un centro de medidas privativas para adolescentes varones en conflicto con la ley penal del Instituto Nacional de Inclusión Social y Adolescente (Inisa).
De la actividad en la fría mañana del miércoles participaron una centena de personas. Fue al aire libre, en el frente del lugar de reclusión, por casi dos horas, e incluyó: música grabada de Pablo Estramín, un miniconcierto de Carlos Alberto Rodríguez, e incontables alocuciones, la mayoría de ellas no previstas e impulsadas por Sergio Miravalles, integrante del Colectivo del Circuito de Memoria en el Municipio C, en el rol de maestro de ceremonias. Además, y como sucedió en la jornada de reconocimiento del año pasado, se invitó a los presentes a una recorrida por el actual centro de Inisa.
“Con la colocación de la placa de la memoria se materializa la autocrítica del Estado por su pasado autoritario y terrorista y su reconocimiento a las víctimas que lo fueron por su temprana participación en las luchas por la democracia y contra la dictadura”, expresó Miravalles, e informó que la próxima señalización impulsada por los colectivos será la de un ex hogar femenino de la ciudad de Artigas y que trabajan en la señalización del ex asilo del Buen Pastor en Montevideo y un ex hogar femenino en Maldonado.
Asimismo, y en representación de las organizaciones sociales, señaló que “los centros de reclusión del Consejo del Niño fueron lugares de encierro, a veces compulsivo, a veces protector” y que “nunca dejaron de ser lugares donde se expresaron las injusticias profundas de la sociedad hacia la niñez y la adolescencia”. En sentido, expresó: “establecemos nuestra aspiración de que el Estado y la sociedad se proyecten en la construcción de un modo de vivir en el que nuestras niñeces y adolescencias puedan manifestar sus ideas y anhelos con la confianza de ser respetados y escuchados, y con la certeza de que no les faltará quien les ofrezca el tibio pan y la pura miel, sin discriminaciones ni persecuciones que comprometan su futuro”.
Elena Zaffaroni.
Foto: Gianni Schiaffarino
Memoria actualizada
En total, según lo recabado por la Red de Sitios de la Memoria, existieron diez ex hogares del Consejo del Niño que funcionaron como cárceles políticas en Montevideo y otros departamentos, con más de 100 adolescentes recluidos.
Sobre el período de funcionamiento del ex Hogar Burgues en particular, la ex reclusa de la casona, Amelia Castagnola, a través de una carta enviada desde México, colaboró con la precisión temporal, hasta ahora hace poco limitada a un período entre 1972 y 1974: “El Hogar Burgues cumplió funciones de lugar de detención para presas políticas desde principios de 1971 y no a partir del 72. Tuve el honor de inaugurar esta nueva fase, seguida ese mismo año por Alicia Oficialdegui, ambas niñas tupamaras”. Además, relató: “Más de 50 años después recuerdo perfectamente ese lugar, la extrañeza tanto de las cuidadoras como de las detenidas; ni te cuento de la mía”.
Por su parte, Susana Petraglia, integrante del Núcleo de Memoria del ex Hogar Burgues, expresó: “marcamos este lugar para recordar lo que nunca más debe pasar, que niños, niñas y adolescentes sean atropellados en todos sus derechos, presas, torturados sólo por su condición, por reclamar, levantar una bandera, repartir volantes, andar de noche y en grupo, rebelarse, reunirse, ser jóvenes, pero también señalizamos para difundir, explicar que a pesar de nuestros relatos vale la pena luchar de forma colectiva en defensa de nuestros derechos”.
La delegada del Ministerio de Educación y Cultura (MEC) en la Comisión Nacional Honoraria de Sitios de Memoria (CNHSM), Magela Brum, reconoció el trabajo del Núcleo de la memoria del ex Hogar Burgues, integrado por un grupo de ex presas del lugar, y “a todas las compañeras que durante años lucharon para que este sitio dejara de ser un punto ciego en la cartografía de la represión”.
Luego detalló que “al menos ocho jóvenes de entre 13 y 17 años provenientes de Montevideo y del departamento de Treinta y Tres” fueron detenidas por fuerzas militares y policiales, trasladadas a cuarteles y comisarías, y derivadas por la justicia civil o militar al ex Hogar Burgues. “Llegaban encapuchadas, adentro no las dejaban hablar, les sacaban la ropa, las bañaban con agua fría. Las metían en celdas sin ventanas, con puertas de acero, para que se acostumbrasen, les decían, y la asistente social las interrogaba con las mismas preguntas que el comisario”, describió la representante del MEC.
A su vez, llamó a reflexionar sobre el presente y explicó que en diciembre de 2024, el ex hogar Burgues fue reabierto como centro de detención para varones adolescentes dependientes del Inisa, y que en la visita de reconocimiento en setiembre de 2025 por parte de las ex presas políticas comprobaron que pese a algunas modificaciones, “la casona sigue acondicionada como cárcel”: “Rejas internas, puertas de seguridad con candado por fuera, celda de aislamiento. La misma arquitectura del encierro que ellas padecieron hace medio siglo se reproduce hoy bajo otros rótulos legales”, advirtió.
Al respecto, el vicepresidente del Instituto del Niño y Adolescente (INAU), Mauricio Fuentes, remarcó: “Lo mínimo que podemos hacer quienes hoy estamos en este lugar es ser responsables con esa historia y trabajar para la memoria, la verdad y la justicia”, y adelantó que poco menos de un mes, el INAU firmó un convenio con la Secretaría de Derechos Humanos para el Pasado Reciente, con el objetivo “de generar y mejorar las condiciones para todas aquellas personas que busquen información sobre ese momento histórico puedan acceder a los archivos de INAU sin dificultades”.
Casi sobre el final, y entre las muchas organizaciones sociales que llegaron hasta el barrio Atahualpa, en hombre de Somos Familiares -colectivo de familiares de personas privadas de libertad- Gabriela Rodríguez, remarcó: “Hoy en Uruguay, en plena democracia, desde hace décadas se siguen violando los derechos humanos de hombres, de mujeres y adolescentes. Y en sentido expresó: “Este acto de hoy tiene que servirnos a todos para renovar la rebeldía y la esperanza de que aquellas luchas por más justicia y por un mundo mejor siguen teniendo la misma vigencia. Acá estamos nosotras hoy, para visibilizar y denunciar esta situación y la búsqueda de mejoras de la condiciones de encarcelamientos de más de 17.000 personas en Uruguay. La lucha continúa, y estamos todas juntas. Nunca más”, concluyó.
