El Frente Amplio (FA) profundizó el trabajo de cara a su Congreso Ordinario. Para la instancia que se denominará “José Pepe Mujica” y se desarrollará a mediados de octubre, la orgánica partidaria inició un proceso de síntesis de los contenidos políticos que serán puestos sobre la mesa a través de un “índice temático” que la Mesa Política aprobó semanas atrás. El trabajo, que terminó su primera etapa este martes, se realizó a través de cuatro comisiones.
Una de ellas se enfocó en el análisis de la “coyuntura internacional”. Otra se dedicó al “balance político” de lo sucedido desde el último congreso de la fuerza política realizado en 2021, incluyendo lo relativo al último año de gobierno. Una tercera comisión se dedicó a la “estrategia política y línea programática para el ciclo progresista”, trabajando en los “ejes estratégicos centrales y prioridades de las políticas públicas de izquierda”. Por último, otro espacio profundizó en “pensar la izquierda del futuro”, mirando aspectos como la “relación” con el “gobierno, trabajadores organizados y sociedad”, así como también la “presentación electoral” de la fuerza política con miras a un “plan de acción y proyección temporal hacia 2029”.
Cada una de estas comisiones remitió este martes un documento de síntesis a la secretaría de la fuerza política, sobre los que ya trabaja Daniel Mariño, secretario político del FA. El propio dirigente explicó a la diaria que el próximo paso es “generar un documento único” a partir de “hacer congruente” lo planteado por los cuatro ámbitos de trabajo.
Ese documento se terminará de procesar en la Mesa Política del FA y a partir de allí estará pronto para tratarse en el Plenario Nacional a realizarse el próximo 8 de agosto. Esa instancia convocará el Congreso Ordinario y dará paso a que los comités de base discutan el “documento base” del congreso hasta octubre.
El rumbo de la discusión en el FA
Mariño explicó que el desafío del congreso estará en abordar “cómo impactan las transformaciones” que se dan “en el mundo del trabajo, en las formas de participación y en la coyuntura internacional” en la “construcción política” que pretende desarrollar el FA.
Reconoció que si bien se tuvo en cuenta un “documento madre” que en 2004 definió en la orgánica el relacionamiento de la “fuerza política, el gobierno, los trabajadores y las organizaciones sociales”, en la actualidad su vigencia es solo a nivel de “instrucciones metodológicas” y no a nivel de agenda.
En ese sentido, el secretario político del FA enfatizó que lo que se busca es “la incorporación de los nuevos fenómenos de la realidad” para definir cómo la coalición de izquierda “se proyecta en las transformaciones sociales” que son necesarias. La dirigente socialista Daniela Brandon, quien integra la Mesa Política y participó de una de las comisiones de construcción del documento, destacó que el proceso de discusión estuvo marcado por el “cambio de época” que se está atravesando. Subrayó que eso marca “la necesidad de repensar las formas de vincularse” por parte de la fuerza política.
“Implica reconocerse en este cambio de época, abrir la fuerza política y abrir la cabeza”, planteó la dirigente. Explicó que se trata de lograr entender que sin “negar la importancia” de las “organizaciones históricas, es necesario hablar con más gente”.
El desafío de “ampliar la base social” de las transformaciones
la diaria accedió al documento que definió la comisión que abordó la “estrategia política y línea programática para el ciclo progresista”. En él, luego de definir “ejes estratégicos” vinculados a los principios históricos del FA, se plantea la importancia de “políticas de alianzas sociales y políticas” de cara a la “articulación con los sectores sociales que comparten el proyecto político”.
Más allá de “la capacidad de construir, fortalecer y profundizar” estas relaciones que ha tenido el FA a lo largo de su historia, se planteó que en la actualidad se atraviesa un contexto “marcado por la fragmentación del mundo del trabajo”, con “vínculos laborales precarizados” y “el trabajo mediado por plataformas digitales”, lo que debilita “las formas de organización tradicional”.
Asimismo, se reconoció que a este escenario se le suma la complejidad de una “ofensiva cultural de la derecha con discursos que promueven el individualismo y la antipolítica, la cultura del odio y la discriminación, generando una creciente desconfianza hacia las instituciones democráticas, buscando instalar la idea de que la política carece de capacidad transformadora y que todos los proyectos políticos son similares”.
Este contexto, según se señala, implica que “un nuevo ciclo progresista” debe “fortalecer y ampliar el bloque social y político de los cambios, y confrontar la narrativa de la derecha, explicitando con claridad el modelo socioeconómico y político frenteamplista que se opone al modelo neoliberal”. “Para eso será necesario fortalecer las alianzas históricas del Frente Amplio e incorporar nuevas generaciones, nuevos actores, nuevas agendas y nuevas formas de participación ciudadana”, especifica el documento.
En la misma línea, concluye que el desafío está en pasar de “una lógica centrada en la escucha hacia una cultura de diálogo permanente y de construcción colectiva”, para lo que se deben “generar ámbitos de intercambio, deliberación y elaboración conjunta, capaces de fortalecer la confianza mutua y enriquecer tanto las políticas públicas como la acción política”. En ese marco, según se sostiene, será importante tener en cuenta que “la construcción de alianzas exige reafirmar con claridad la autonomía de cada uno de los actores”.
El gobierno y el 2029
Trascendiendo la estrategia de abordaje político de la realidad, sobre el final el documento aborda la coyuntura y reconoce que “existen señales de distanciamiento e insatisfacción” por parte de la “propia militancia y del pueblo frenteamplista respecto del proceso de gobierno”. Se sostiene que “recuperar el sentido de pertenencia, fortalecer la participación política y volver a entusiasmar a quienes históricamente han sostenido nuestro proyecto constituye una tarea estratégica”.
Para esto también se valora necesario “generar ámbitos permanentes de escucha, intercambio, de crítica y autocrítica y construcción colectiva que permitan fortalecer el vínculo entre el gobierno, la fuerza política y la militancia organizada”. Marcan “avances concretos en el cumplimiento” del gobierno, así como cuestiones que “requieren un impulso mayor y renovado durante la próxima etapa”.
Dentro de los aspectos que requieren mayor impulso se incluye, entre otras cuestiones, el abordaje de “la violencia basada en género y generaciones”, la “transición ecológica” y la “asignación presupuestal en educación y ciencia sobre la base del 6+1% del PBI”.
Por último, la diaria pudo saber que dentro del material que se abordará de cara al documento base del congreso aparece una propuesta que “encomienda a la Mesa Política y al Plenario Nacional” que cree una comisión específica que aborde la “presentación electoral” de cara al 2029. Esto dejaría por fuera ese tema del tratamiento en el congreso, con el argumento de que aún falta tiempo para el período electoral, pero a su vez se busca que se puedan dar “con tiempo” algunas discusiones que se entienden necesarias.
