En la noche del martes, un adolescente de 19 años fue asesinado en la puerta del exhogar Burgues del Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa), donde cumplía pena en régimen de semilibertad y a donde regresaba luego de una salida transitoria. El presidente de la institución, Jaime Saavedra, dijo que fue un “hecho tremendo” y “sin precedentes”, pero –en el marco de la discusión sobre la Rendición de Cuentas– consideró que los problemas en la institución no se resuelven con más recursos económicos ni funcionarios, sino con “sabiduría y ternura”.
El secretario general del PIT-CNT y presidente del Sindicato Único de Trabajadores del INAU e Inisa, José Lorenzo López, habló esta mañana en Panorama informativo de la diaria Radio sobre el caso, y reflexionó que el país está atravesando hechos violentos que “sorprenden” por “la manera en que se dan” y reflejan una “situación que cada vez se profundiza más en lo referente al narcotráfico”. Dijo que le llama mucho la atención porque “no tiene precedentes en la institución”, a pesar de que el Inisa ha tenido “situaciones muy complejas”, entre las que mencionó “motines, fugas y toma de rehenes”.
Además, señaló que el episodio no terminó en algo “todavía más grave” solo porque, “en ese momento, justo no había nadie del otro lado” del portón de ingreso que las balas atravesaron, donde dijo que normalmente “siempre anda gente”.
Por la gravedad del caso, el sindicato solicitó una reunión con el ministro del Interior, Carlos Negro, que tendrá lugar el próximo lunes. La idea es “ver qué medidas se pueden tomar para garantizar la seguridad de los trabajadores, de los jóvenes y de la sociedad en su conjunto”, indicó López. Además, tras dialogar con el presidente del directorio, señaló que hay “coincidencias en buscar alternativas que permitan tener más seguridad”. Aunque por el momento “no se sabe cuáles pueden ser los mecanismos”, señaló que se pensó en una “guardia externa” y un “patrullaje más seguido por la puerta de los centros”.
Por otra parte, el dirigente sostuvo que tiene una “discrepancia” con Saavedra en el diagnóstico sobre los recursos del instituto: “Solo con sabiduría y ternura creo que estas cosas no se resuelven”. Subrayó que algunos servicios tienen “dos o tres” funcionarios en un turno y la institución debería “ver la posibilidad de más ingreso de personal”, fundamentalmente en la atención directa.
Jóvenes desestiman trabajar por “el peligro que pueden correr fuera” de los centros
López afirmó que el sindicato ya denunció situaciones violentas a la interna de los centros y dijo que “hay que tener un ojo más clínico” para, a la hora de derivar a un joven privado de su libertad a uno de los centros del Inisa, evitar determinados establecimientos si es “de tal sector o de tal territorio” porque ocurren “cruzamientos y enfrentamientos” con otras personas que “son muy difíciles en los propios servicios”.
Además, agregó que en el Inisa existe un sector encargado de conseguir experiencias laborales a jóvenes recluidos a través de convenios con instituciones y empresas, pero lamentó que “jóvenes que estarían en condiciones de poder generar esas primeras experiencias laborales lo han desestimado por el peligro que pueden correr fuera del propio recinto”, lo que configura una situación “muy compleja”.
Para López, el hecho del martes “prende todas las alarmas” y preocupa que “se llegue a transformar en una costumbre”. “Creo que es hasta más grave de lo que pasa en la cárcel de adultos, porque yo no recuerdo una situación como esta en la puerta de un establecimiento de reclusión de adultos”, afirmó. En su opinión, el evento también demuestra, por la cantidad de disparos –se encontraron 23 casquillos en el lugar–, el “poder de fuego” de los delincuentes.
Finalmente, señaló que los funcionarios están “consternados” por la situación, porque “se va generando un vínculo” con los jóvenes institucionalizados, y desde el sindicato se encuentran analizando cómo “generar algún apoyo desde el punto de vista profesional para estos trabajadores”.
