Los guardavidas zafrales de Salto atraviesan, por segundo año consecutivo, dificultades en la relación con la administración departamental que ponen en cuestión la preparación para la próxima temporada estival. Aunque los trabajadores deberían comenzar en octubre y noviembre los entrenamientos previos a la temporada, que se extiende de diciembre a marzo, el llamado para cubrir los puestos todavía no se ha realizado.
En diálogo con la diaria, el guardavidas Germán Fagúndez cuestionó la actuación de la Dirección de Deportes de la Intendencia de Salto, a cargo de Marcelo García da Rosa, y afirmó que, pese a las reuniones mantenidas desde el invierno, no se han obtenido resultados.
“Desprestigia la función, le resta importancia a la actividad del guardavidas y, luego de varias reuniones, no se ha tenido ningún fruto”, señaló. Según Fagúndez, hasta el momento tampoco se ha recibido información sobre cuándo se hará el llamado para trabajar durante el próximo período estival.
En Salto hay ocho piscinas barriales que requieren el servicio de guardavidas: siete en la ciudad y una en Rincón de Valentín. A esos espacios se suman las playas del Parque del Lago, que mantienen una importante concurrencia incluso cuando el río Uruguay crece.
Fagúndez explicó que, aunque la creciente pueda afectar las playas frente a la ciudad, la cota del lago no necesariamente experimenta las mismas variaciones. Por esa razón, el Parque del Lago continúa siendo una alternativa para miles de personas que buscan refrescarse durante los días de altas temperaturas. En algunas temporadas, recordó, se han habilitado hasta tres sectores de playa en ese lugar.
Se trata de espacios a los que concurren familias enteras y donde la presencia de guardavidas resulta fundamental para prevenir accidentes y garantizar condiciones de seguridad.
El trabajador subrayó que la función del guardavidas exige una preparación física, táctica y psicológica que no puede improvisarse cuando comienza la temporada. “No es que el 8 de diciembre comience la temporada y se llame al guardavidas para que vaya y esté. Requiere entrenamiento, porque es una función muy delicada: se trata de una vida que depende de nosotros y de la integridad física del propio guardavidas”, afirmó.
En una región donde las temperaturas estivales pueden superar los 40 grados, las piscinas públicas y las playas se convierten en espacios de recreación especialmente importantes para la población. Fagúndez destacó que las piscinas barriales y los sectores de acceso gratuito permiten que numerosas familias, en particular las de menores recursos, encuentren un lugar para sobrellevar el calor.
Por eso, consideró que la demora en el llamado no solo afecta a los trabajadores, sino también a la población que depende de estos servicios para disfrutar del verano con seguridad.
Para esta temporada hay 60 guardavidas zafrales en el colectivo, de los cuales 55 ocuparían los puestos disponibles, explicó. El mecanismo de selección incluye concursos y pruebas teóricas, técnicas y prácticas; posteriormente, se establece un ranking para determinar la asignación de los cargos, con sus respectivas fechas de inicio y finalización.
Denuncias por el trato recibido
Fagúndez sostuvo que la falta de información por parte de la intendencia profundiza la incertidumbre entre los trabajadores. “Yo creo que no hay voluntad. Desde el invierno estábamos en reuniones con la Dirección de Deportes y han subestimado bastante la función del guardavidas zafral. No nos han dado la importancia que merecemos y, lamentablemente, se perjudica a la sociedad salteña”, manifestó.
Además, denunció situaciones de tensión en las instancias en las que los trabajadores plantean asuntos laborales ante el director de Deportes. Según afirmó, García da Rosa adopta una actitud agresiva en esas conversaciones. “Le tuve que hacer una denuncia policial por las amenazas y el abuso de poder”, aseguró. Fagúndez señaló que cuenta con 20 años de trayectoria en la actividad y que nunca antes había atravesado una situación de esas características con un director.
Los cuestionamientos se producen mientras se acerca el período en que los trabajadores deberían estar entrenando para afrontar las exigencias de la temporada. Para Fagúndez, la contratación y preparación de los guardavidas no puede considerarse un trámite administrativo más, sino una inversión en prevención y seguridad pública. “De ninguna manera concebimos el comienzo de una temporada estival sin el servicio de guardavidas en Salto. Se trata de una inversión para la población salteña, porque le da seguridad al ciudadano”, concluyó.
