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Salto Ambiente
Aplicación de herbicidas en un campo con Alfalfa (archivo, enero de 2025). · Foto: Ignacio Dotti

Aplicación de herbicidas en un campo con Alfalfa (archivo, enero de 2025).

Foto: Ignacio Dotti

Agroquímicos, transgénicos y agronegocios: los cuestionamientos que se trataron en el VII Foro Ambiental de Salto

La Asociación Civil Ambientalista de Salto reunió a investigadores, docentes y activistas de Uruguay y Argentina para debatir sobre los efectos de los modelos de producción agropecuaria en la salud y el ambiente.

El sábado 24 de octubre, en instalaciones de Salto Grande, la Asociación Civil Ambientalista de Salto (ACAS) realizó su VII Foro Ambiental, titulado Alimentos agroecológicos y transgénicos: impacto y consecuencias sobre la salud. La actividad rindió homenaje al ambientalista y activista Juan Pablo Olsson Argumedo y reunió a expositores de Salto, Montevideo, Maldonado y Buenos Aires, además de participantes de distintas localidades de Uruguay y Argentina.

En diálogo con la diaria, la presidenta de ACAS, Adriana Carabajal Conti, destacó la importancia de generar espacios de intercambio y discusión sobre cuestiones ambientales que afectan a las comunidades. Las exposiciones recorrieron distintos aspectos de la problemática: desde los efectos de los agroquímicos en poblaciones rurales hasta los desafíos de la producción agroecológica, el etiquetado de alimentos transgénicos y las consecuencias de los modelos extractivistas.

Agroquímicos y salud en las zonas rurales

Una de las exposiciones estuvo a cargo de Alexandra Bozzo, ingeniera agrónoma y magíster en Educación Ambiental, quien presentó investigaciones de campo realizadas en zonas rurales del departamento de Salto, particularmente en el cinturón hortifrutícola.

Según lo expuesto, los estudios compararon poblaciones con y sin exposición a agroquímicos y detectaron alteraciones en determinados valores analizados en sangre y orina, en relación con la exposición al glifosato y al ácido aminometilfosfónico (AMPA), uno de sus principales productos de degradación. La investigación puso el foco en los posibles efectos de estas sustancias sobre los ecosistemas terrestres y acuáticos, así como en la salud de las poblaciones rurales.

Bozzo señaló que incluso en Cerro de Vera, donde la actividad predominante es la ganadería y que formó parte de la población de control, se registró presencia de glifosato. Según explicó, una de las prácticas identificadas era la aplicación del producto alrededor de las viviendas para controlar las malezas.

La profesional también advirtió sobre las condiciones en que se manipulan y aplican estos productos. De acuerdo con lo señalado durante el foro, en ocasiones quienes realizan las fumigaciones no utilizan los elementos de protección adecuados y los trabajadores ingresan a los invernáculos pocas horas después de las aplicaciones, cuando todavía puede existir exposición a los productos utilizados.

Estas situaciones, sostuvo, evidencian problemas de información y prevención, tanto por parte de algunos productores como en las prácticas de trabajo. La exposición puso sobre la mesa la necesidad de fortalecer el conocimiento sobre el uso de agroquímicos y las medidas de protección para quienes trabajan en el sector.

Agroecología y organización de los productores

La profesora de la Facultad de Agronomía Ivanna Bolazzi presentó el trabajo de los Núcleos Agroecológicos Territoriales (NAT), espacios de articulación y trabajo local impulsados en el marco del Plan Nacional de Agroecología.

Según se explicó durante la actividad, hasta el momento se han conformado tres núcleos en Uruguay. En Salto, el trabajo se desarrolla junto a productores agrícolas de Colonia 18 de Julio.

Bolazzi destacó la importancia de contar con financiación pública para poner en marcha estas iniciativas y avanzar en el acompañamiento a los productores. El objetivo es fomentar y desarrollar la agroecología como una forma de producir alimentos de manera sostenible, al tiempo que se promueve la organización de quienes buscan incorporar estas prácticas a sus sistemas productivos.

La experiencia presentada en el foro mostró una alternativa al modelo convencional de producción, basada en el trabajo colectivo, el acompañamiento técnico y la búsqueda de prácticas agrícolas que contemplen el cuidado del ambiente.

La defensa del agua también ocupó un lugar en el encuentro. En representación de la Casa Bertolt Brecht, de Montevideo, Verónica Silveira y Tatiana Magariños presentaron el documental Caudales, una producción que recupera parte de la lucha por el agua durante la crisis hídrica de 2022.

La proyección permitió volver sobre una problemática que puso en evidencia la importancia del acceso al agua y de su preservación como bien ambiental común. Se destacó que el agua es uno de los recursos más preciados y que su cuidado resulta fundamental para la vida en todas sus formas. En ese sentido, el documental contribuyó a recuperar la memoria de aquella crisis y a reflexionar sobre la responsabilidad colectiva en la protección de los recursos naturales.

Transgénicos y etiquetado de alimentos

El doctor en Química Farmacéutica y biólogo de la Universidad de la República Claudio Martínez Debat expuso sobre los organismos genéticamente modificados (OGM), conocidos como transgénicos.

Durante su intervención explicó que se trata de organismos cuyo material genético ha sido modificado mediante técnicas de ingeniería genética. Entre los ejemplos mencionados se encuentran variedades de soja tolerantes a herbicidas, maíz y algodón, además de otros cultivos y productos derivados que pueden estar presentes en alimentos procesados, como el almidón de maíz, el jarabe de glucosa y el aceite de soja.

Entre los argumentos que suelen plantearse a favor de esta tecnología se encuentran la posibilidad de obtener cultivos con determinadas resistencias a plagas y enfermedades, mejorar la respuesta frente a condiciones ambientales adversas y aumentar la productividad. Sin embargo, el debate también involucra cuestiones relacionadas con los modelos de producción, la dependencia de paquetes tecnológicos y el derecho de los consumidores a conocer el origen y la composición de los alimentos que compran.

En ese marco, la exposición puso el foco en la necesidad de avanzar en el etiquetado de productos que contienen ingredientes derivados de organismos genéticamente modificados, de modo que los consumidores puedan identificarlos y tomar decisiones informadas.

Según se planteó durante el foro, Montevideo ha sido pionera en Uruguay en la implementación de medidas de etiquetado de este tipo. También se ha discutido la posibilidad de avanzar en esa dirección en departamentos como Maldonado, Paysandú y Canelones, aunque, de acuerdo con lo expresado por los participantes, las iniciativas no han tenido avances suficientes.

La discusión sobre el etiquetado fue presentada como una herramienta de información pública y de protección de los derechos de los consumidores, además de un asunto pendiente en la agenda de las políticas alimentarias y ambientales.

Los agronegocios como necropolítica de saqueo

El cierre de las exposiciones estuvo a cargo de Guillermo Folguera, biólogo, filósofo, activista e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet) y de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Su ponencia, titulada Los agronegocios como necropolítica de saqueo, cuestionó la relación actual entre las sociedades y la naturaleza, así como el progresivo distanciamiento de los saberes ancestrales y las formas tradicionales de vincularse con el territorio.

Folguera también reflexionó sobre la relación entre la ciencia y los intereses empresariales. A su entender, el conocimiento científico se encuentra cada vez más ligado a la actividad económica, una dinámica que puede desplazar las necesidades sociales y colectivas cuando la búsqueda de rentabilidad se impone sobre otras consideraciones.

En ese sentido, planteó la necesidad de desarrollar formas de vincular ciencia, tecnología, sociedad y ambiente que tengan como punto de partida las prácticas y necesidades de las comunidades.

El investigador cuestionó, además, el avance de las actividades extractivistas, entre ellas los agronegocios, y sostuvo que sus consecuencias sobre los suelos, el agua y las condiciones de vida deben analizarse desde una perspectiva que contemple el bienestar colectivo.

Frente a ese escenario, destacó la importancia de la resistencia y de la construcción de espacios de encuentro entre personas y organizaciones que comparten preocupaciones ambientales. Para Folguera, generar vínculos y reconocerse en esas búsquedas comunes es una forma de demostrar que existen alternativas y que es posible trabajar por un futuro diferente.

El foro también reservó un espacio para la educación ambiental y la participación de las nuevas generaciones. En el cierre se presentó un grupo de niños que participa en un proyecto educativo junto al maestro Facundo Molina, nuevo integrante de ACAS, y Flavia Lavecchia, empresaria del hotel Aguasol.

La iniciativa busca que los niños compartan sus conocimientos con otros compañeros de su edad en instituciones educativas, mediante actividades relacionadas con la preparación y el uso de composteras y el cultivo.

La propuesta apunta a formar “Líderes Ambientales Verdes” que promuevan el cuidado del ambiente y multipliquen prácticas de protección de los bienes ambientales comunes: el agua, el aire y el suelo.

La experiencia pone el acento en el aprendizaje colectivo y en la participación infantil como herramientas para generar conciencia ambiental desde edades tempranas, con la perspectiva de que las nuevas generaciones puedan asumir un papel activo en la protección de su entorno.

Despierten, salteños

Al realizar un balance del encuentro, Carabajal valoró la participación del público y de representantes de organizaciones ambientales de distintas localidades. Entre los asistentes mencionó a integrantes de asambleas de Gualeguaychú, Colón, Concordia y Paraná, en Argentina, así como participantes de Paysandú, Montevideo, Canelones, San José y otros puntos del país.

La presidenta de ACAS sostuvo que los foros anuales constituyen espacios para compartir información, discutir ideas, plantear dudas y expresar opiniones sobre asuntos de interés colectivo.

No obstante, también manifestó su preocupación por lo que considera una escasa participación de la ciudadanía salteña en los temas ambientales. “Queremos comprometer a los ciudadanos de Salto, a quienes les cuesta ser conscientes de la necesidad de participar, de escuchar, de informarse sobre qué está pasando en los territorios y de no permanecer siempre en el limbo, esperando”, expresó.

Carabajal cuestionó, además, la falta de involucramiento ante proyectos económicos y productivos que, a su entender, pueden comprometer los recursos naturales del país.

“Uruguay despierta poco a poco. A los salteños les cuesta”, afirmó, antes de llamar la atención sobre la necesidad de reflexionar acerca del futuro y de las consecuencias de las decisiones que se toman en materia ambiental.

En su mensaje, hizo especial énfasis en la juventud salteña y en la responsabilidad de las generaciones actuales de trabajar para garantizar mejores condiciones de vida en el futuro.

“Nosotros, los ambientalistas, estamos queriendo hacer para que ustedes tengan un mejor futuro, pero ¿a ustedes no les importa? El futuro es de la juventud. ¡Despierten, salteños!”, concluyó.

Finalmente, Carabajal agradeció a las instituciones, organizaciones y empresas que colaboraron con la realización del VII Foro Ambiental: Salto Grande, Casa Bertolt Brecht, la Fundación Rosa Luxemburgo, la Intendencia de Salto, el Estudio Jurídico Migliaro, el hotel Aguasol, Aldeas Infantiles SOS Uruguay, Coptzes, Líderes Infantiles Verdes y Ciclo Orgánico Salto.

Con una agenda que abarcó la producción de alimentos, los agroquímicos, la agroecología, el agua y la educación ambiental, ACAS volvió a convocar a actores sociales y académicos para discutir los desafíos ambientales de la región y la necesidad de fortalecer la participación ciudadana.