El Ministerio de Salud Pública (MSP) avanza en la elaboración del primer Plan Departamental de Salud Mental de Salto, con una estrategia basada en la participación comunitaria y una fuerte presencia en el interior del departamento.
Desde diciembre, el equipo encabezado por la coordinadora departamental del área de Salud Mental, Valeria Peyró, desarrolla un proceso de diagnóstico colectivo que busca identificar las necesidades, fortalezas y desafíos de cada territorio para diseñar políticas adaptadas a la realidad local.
Lejos de concentrarse únicamente en la ciudad, el trabajo se ha extendido a localidades rurales y municipios del interior, donde se realizan talleres, entrevistas y mesas de intercambio con vecinos, instituciones y organizaciones sociales.
Peyró explicó a la diaria que “uno de los principales objetivos ha sido garantizar que todos los salteños tengan la posibilidad de participar en la construcción del plan, sin importar dónde vivan”. En ese marco, “el equipo ha trabajado junto a la Mesa de Basalto, hemos visitado escuelas rurales y desarrollado actividades en Arapey, Belén, Constitución y Pueblo Quintana”, además de mantener una agenda permanente en barrios de la capital departamental.
La coordinadora señaló que el propósito es conocer de primera mano cuáles son las principales problemáticas vinculadas con el bienestar emocional en cada comunidad, pero también identificar los recursos existentes y las capacidades locales para afrontarlas.
“Entendemos la salud mental como un estado de bienestar que permite a las personas desarrollar sus capacidades, afrontar las tensiones de la vida y contribuir a su comunidad”, explicó, y recordó que el enfoque responde a la transformación impulsada por la legislación nacional en la materia.
Uno de los aspectos centrales del trabajo es “que la salud mental deje de ser considerada exclusivamente una responsabilidad de las instituciones sanitarias”. Por ese motivo, “el plan incorpora organizaciones sociales, clubes deportivos, centros juveniles, instituciones educativas, municipios, organismos públicos y referentes comunitarios, promoviendo una red capaz de detectar situaciones de vulnerabilidad y brindar contención”.
En paralelo, el MSP articuló acciones con la Facultad de Psicología de la Universidad de la República para acercar la formación académica a la comunidad. Fruto de esa coordinación, comenzaron a ofrecerse cursos abiertos, entre ellos, uno sobre prevención del suicidio, que inicia el 3 de agosto.
Derribar estigmas en la ruralidad
Las recorridas por el interior también permitieron detectar una realidad compartida por muchas comunidades rurales: la dificultad para hablar sobre los problemas de salud mental.
Según Peyró, uno de los principales “nudos críticos” identificados es el estigma que todavía existe alrededor de pedir ayuda, una situación que coincide con los diagnósticos realizados por la Organización Mundial de la Salud. “En localidades con menor densidad poblacional o donde predominan situaciones de aislamiento, esa realidad se vuelve aún más evidente”.
Por esa razón, los talleres incluyen espacios para desmontar mitos sobre la salud mental y generar herramientas concretas para actuar frente a situaciones de crisis. En Arapey, por ejemplo, “el trabajo reunió a vecinos, autoridades municipales y equipos de salud en una actividad desarrollada en el cine de la localidad”, donde además se enseñó el uso del servicio telefónico *0767 para prevención del suicidio.
Peyró destacó que durante los encuentros realizan llamadas al servicio en presencia de los participantes “para demostrar su funcionamiento y generar confianza en una herramienta gratuita y disponible para toda la población”.
La reciente tormenta que afectó al departamento también puso a prueba la capacidad de coordinación entre instituciones. Tras el temporal, la Jefatura de Policía solicitó apoyo para atender emocionalmente a los funcionarios que trabajaron durante la emergencia, con el objetivo de prevenir situaciones de estrés postraumático. Del mismo modo, la Intendencia de Salto comenzó a desarrollar talleres dirigidos a sus trabajadores. Para Peyró, “estas respuestas reflejan un cambio cultural en el que las instituciones incorporan la salud mental como parte de su gestión cotidiana”.
El equipo de Salud Mental organiza semanal y mensualmente sus actividades para responder tanto a la planificación prevista como a las nuevas solicitudes que surgen desde distintos puntos del departamento.
Durante agosto se realizarán la Mesa de Educación y Salud Mental, la Mesa de Espiritualidad y Salud Mental y talleres dirigidos a personas privadas de libertad, además de actividades en liceos y en el nuevo refugio para mujeres. A esto se suman los permanentes pedidos de instituciones barriales, centros juveniles, CAIF, clubes deportivos y organizaciones sociales.
Consultada por la diaria sobre la posibilidad de llegar a localidades donde aún no se han realizado actividades, como Pueblo Las Flores, Peyró aseguró que “el equipo mantiene una agenda abierta” y valoró especialmente “el aporte de la prensa y de los propios vecinos para detectar nuevas necesidades”.
La coordinadora enfatizó que el Plan Departamental de Salud Mental “solo podrá consolidarse con la participación de toda la comunidad”. Invitó a municipios, policlínicas, liceos, asociaciones agropecuarias, grupos de jóvenes rurales y organizaciones sociales a solicitar talleres y sumarse al proceso de construcción colectiva.
Finalmente, sostuvo que “el objetivo es que cada localidad, por pequeña que sea, pueda expresar cuáles son sus necesidades, fortalezas y desafíos para que el futuro Plan Departamental de Salud Mental represente verdaderamente la realidad de todo Salto y garantice que nadie quede invisibilizado, viva donde viva”, aseguró.
