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Salto Sociedad
Foto: Alessandro Maradei (archivo, febrero de 2024)

Foto: Alessandro Maradei (archivo, febrero de 2024)

Con la idea de hacer de Salto una ciudad accesible, se propuso la creación de una red de veredas podotáctiles

Expresidente de la Junta Departamental dejó planteado el programa Veredas que hablan, que busca mejorar la autonomía de personas ciegas o con baja visión mediante recorridos accesibles.

Antes de dejar su banca en la Junta Departamental de Salto, el ahora exedil de la Coalición Republicana Enzo Molina presentó una serie de proyectos para que el legislativo departamental analice su viabilidad. Entre ellos se encuentra Veredas que hablan, una iniciativa que se le ocurrió tras ver un documental peruano de cómo tratan el tema de la accesibilidad urbana, por lo que propone incorporar progresivamente pavimentos podotáctiles en distintos puntos de la ciudad para facilitar el desplazamiento autónomo y seguro de personas ciegas o con baja visión.

Molina explicó a la diaria que una ciudad moderna “no se define solamente por sus obras, su tecnología o su crecimiento”, sino también “por su capacidad de permitir que todas las personas puedan transitarla, comprenderla y disfrutarla con autonomía y seguridad”.

En ese sentido, planteó “comenzar a trabajar en una red de infraestructura accesible que permita conectar diferentes espacios de uso cotidiano mediante recorridos diseñados específicamente para personas con discapacidad visual. Los pavimentos podotáctiles son superficies con relieves que pueden ser percibidos mediante el bastón o a través de los pies”.

Según explicó el exedil, existen distintos patrones: las líneas o franjas en relieve permiten orientar el desplazamiento y establecer recorridos, mientras que las superficies de advertencia, generalmente compuestas por puntos o domos, permiten identificar cruces, cambios de nivel, obstáculos o situaciones que requieren especial atención.

A esto se suma el contraste visual entre el pavimento podotáctil y el resto de la vereda, que constituye una herramienta de apoyo para las personas con baja visión.

Molina remarcó que la accesibilidad “no se resuelve simplemente colocando determinadas baldosas”. Para que el sistema funcione correctamente, debe existir continuidad, mantenimiento y planificación. “Las sendas deben encontrarse libres de obstáculos y permitir que una persona pueda desplazarse desde una esquina hasta un edificio público, una parada de transporte, un centro educativo, un establecimiento de salud o cualquier otro punto de referencia de manera segura”, sostuvo.

Por ese motivo, propuso que la Intendencia de Salto estudie la creación progresiva de una red podotáctil urbana, comenzando por las zonas de mayor circulación peatonal y aquellos espacios especialmente relevantes para la vida cotidiana.

Entre los puntos que podrían ser priorizados, mencionó el microcentro, edificios de la Intendencia y otras dependencias públicas, centros de salud y hospitales, centros educativos, instituciones universitarias y terciarias, plazas y espacios públicos, la terminal de ómnibus, las principales paradas del transporte urbano, cruces semaforizados y otros puntos de alta circulación.

La intención es que, una vez desarrollada una primera etapa, la red pueda extenderse progresivamente hacia otros barrios y sectores de la ciudad.

Uno de los aspectos centrales de la propuesta apunta a evitar que la accesibilidad sea una intervención posterior. Molina entiende que “cada nueva obra de construcción o reconstrucción integral de veredas constituye una posibilidad para incorporar accesibilidad sin necesidad de realizar posteriormente una nueva intervención”.

Por ello, plantea “estudiar modificaciones a la normativa departamental para que las nuevas veredas y aquellas que sean reconstruidas integralmente contemplen criterios de accesibilidad universal y, cuando corresponda técnicamente, infraestructura podotáctil de acuerdo con las normas aplicables”. De esta manera, “no sería necesario transformar de inmediato toda la infraestructura peatonal de Salto. La ciudad podría avanzar gradualmente a medida que se ejecuten nuevas obras públicas y privadas”.

El exedil también consideró fundamental establecer criterios uniformes para evitar que las instalaciones pierdan utilidad.

Una senda podotáctil que se interrumpe, está bloqueada por obstáculos o no conduce hacia un destino concreto puede dejar de cumplir adecuadamente su función. Por ese motivo, propuso que el diseño se realice con asesoramiento técnico y, especialmente, “con la participación de personas ciegas o con baja visión y de las organizaciones vinculadas a la discapacidad y la accesibilidad”.

Para Molina, Veredas que hablan busca ser algo más que una obra de infraestructura. La iniciativa pretende introducir una nueva manera de pensar el espacio público y colocar la accesibilidad como un componente central de la planificación urbana. “Una persona ciega o con baja visión debe poder trasladarse por Salto con la mayor autonomía posible, identificar un recorrido, encontrar una esquina, llegar a una parada de transporte o ingresar a un edificio público sin depender permanentemente de la asistencia de terceros”, afirmó.

En la propuesta también se plantea estudiar la incorporación progresiva de señalización accesible y dispositivos sonoros en aquellos cruces semaforizados donde técnicamente resulte conveniente.

Molina sostuvo a nuestro medio que la accesibilidad debe ser contemplada desde el diseño de cada intervención y no como un agregado posterior. “Cada calle que reconstruimos, cada plaza que renovamos, cada edificio público que intervenimos y cada nueva vereda que construimos representa una oportunidad para hacer de Salto una ciudad más accesible”, expresó.

El planteo que quedó en la Junta

La propuesta solicita que la exposición sea remitida al intendente de Salto para estudiar la creación del programa Veredas que hablan, y que también sea enviada a la Dirección General de Obras y demás dependencias competentes para analizar su viabilidad técnica y económica.

“Queremos una ciudad moderna, pero fundamentalmente queremos una ciudad que pueda ser vivida por todos. Veredas que hablan propone comenzar a construir un Salto donde la ciudad también pueda ser leída a través del tacto”, concluyó.