Saltar a contenido
Salto Trabajo
Primera ronda de Negocios Cooperativos y Economía social del Litoral 
Foto: Romina Simean

Primera ronda de Negocios Cooperativos y Economía social del Litoral Foto: Romina Simean

El cooperativismo tendió puentes en el litoral

Representantes de Uruguay, Argentina y Brasil participaron en Salto de una jornada que combinó intercambio, negocios e integración regional.

Salto fue sede de la Primera Ronda de Negocios Cooperativos y Economía Social del Litoral, una instancia que reunió a delegaciones, referentes y productores del sector de Uruguay, Brasil y Argentina.

La jornada fue el 15 de agosto y se presentó como un espacio de intercambio e integración productiva entre actores del cooperativismo y la economía social de la región, y marcó un hito para la articulación del sector en el Cono Sur.

Más de 60 cooperativas, 11 instituciones y organizaciones de la economía social y solidaria participaron en la Cuarta Ronda de Negocios del Litoral, realizada en la sede del Complejo Hidroeléctrico de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande.

El encuentro, que por primera vez tuvo lugar en el interior del país, buscó generar vínculos comerciales, promover proyectos conjuntos y fortalecer el entramado cooperativo de la región.

La actividad reunió a representantes de Uruguay, Brasil y Argentina. La Ronda de Negocios fue declarada de interés departamental por la Junta Departamental de Salto y contó con la participación de organizaciones vinculadas a la economía social y solidaria.

El encuentro fue organizado por la Confederación Uruguaya de Entidades Cooperativas (Cudecoop), el Sistema de Intercooperación (Sicoop) y el movimiento cooperativo, con el objetivo de generar nuevas oportunidades de intercambio y negocios entre cooperativas y otras organizaciones del sector.

Esta cuarta edición se realizó cuatro años después de la primera experiencia, desarrollada en Montevideo, y marcó un hito para la iniciativa: fue la primera en realizarse en el interior del país y, además, alcanzó un récord de inscripciones y de participación internacional.

Durante la jornada también hubo espacio para reivindicar la trayectoria del movimiento de fomento rural en Uruguay. El sistema comenzó a organizarse formalmente el 15 de agosto de 1915, con la creación de las sociedades de fomento rural y, posteriormente, de una estructura de segundo grado que dio origen a la Comisión Nacional de Fomento Rural.

Las sociedades de fomento rural, como organizaciones de primer grado, comenzaron a surgir alrededor de 1910, especialmente en el entorno de las estaciones de ferrocarril. Su propósito inicial era mejorar las condiciones de producción agrícola, pero también atender necesidades de las comunidades rurales como el acceso a escuelas, centros de salud, caminos, transporte y comunicaciones.

La apuesta de la ronda actual se inscribe en esa misma tradición de cooperación y articulación, aunque con nuevos desafíos. El objetivo es que los vínculos generados durante el encuentro puedan traducirse en oportunidades concretas para las organizaciones y en un mayor dinamismo económico para la región.

Desde el gobierno departamental, el director de Desarrollo Social, Facundo Marziotte, destacó que Salto haya sido elegido como sede de esta edición. Consideró que la actividad es “fundamental” para el departamento y señaló que el gobierno tiene la responsabilidad de acompañar este tipo de iniciativas. “Estamos para apoyar y para ser parte del crecimiento”, sostuvo. En ese sentido, vinculó el desarrollo de estas instancias con la posibilidad de generar nuevos puestos de trabajo y fortalecer la economía departamental y regional.

Por su parte, el vicepresidente de la Delegación Uruguaya de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, Nicolás Urrutia, destacó la dimensión que ha adquirido el cooperativismo tanto en Uruguay como a escala internacional. Señaló que unos 280 millones de personas trabajan en cooperativas en el mundo, lo que representa aproximadamente 10% de la población mundial.

En Uruguay, indicó, funcionan alrededor de 4.000 cooperativas, de las cuales unas 1.200 son de producción y generan cerca de 30.000 puestos de trabajo directos. En Salto, en tanto, existen unas 300 cooperativas de distintos tipos, que generan alrededor de 600 empleos.

Urrutia también destacó la distribución por género del empleo cooperativo. Según el último informe de empleo elaborado por el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y el Instituto Nacional del Cooperativismo (Inacoop), 51% de los puestos de trabajo son ocupados por mujeres y 49% por hombres. “Estamos prácticamente ante una situación de equidad en la cantidad de empleos generados”, señaló.

El vicepresidente de la delegación uruguaya sostuvo además que el cooperativismo viene mostrando un crecimiento del empleo superior al de la economía tradicional. “El cooperativismo acumula un crecimiento constante desde 2019 y fue el único sector que durante la pandemia no redujo la cantidad de puestos de trabajo”, afirmó.

Para Urrutia, ese comportamiento refleja una característica central del modelo cooperativo: “Habla de un sistema que prioriza al trabajador y la fuente laboral de ingresos por encima de la acumulación de riqueza”.

La secretaria de la mesa cooperativa de Salto, Carla Chiapini, se refirió al evento, dijo que representa un hito fundamental para la región y para quienes integran la economía social y cooperativa.

No se trata solo de un espacio para intercambiar productos o servicios, sino de una declaración de principios: demostrar que otra economía es posible, necesaria y urgente, poniendo a las personas en el centro y priorizando el bienestar colectivo, la solidaridad y el desarrollo local.

Destacó el desafío de superar el aislamiento y apostar por la colaboración entre cooperativas y actores de la economía social. La red y el trabajo conjunto fortalecen al sector, haciéndolo más eficiente y justo. Cada acuerdo y alianza que surja en este encuentro contribuye a generar empleo digno, soberanía productiva y comunidades más integradas en el litoral uruguayo.

El evento subraya la importancia de descentralizar las oportunidades, buscando que este encuentro sea el punto de partida para negocios duraderos y una confianza renovada en la capacidad de construir juntos; trabajar con visión de futuro y fortalecer la economía social desde el interior del país, promoviendo la integración y el desarrollo colectivo.

El presidente de la Junta Departamental de Salto, Jonnathan Aramburo, destacó la importancia del trabajo articulado entre los distintos niveles de gobierno para impulsar iniciativas como la desarrollada durante esa jornada.

Intercambio regional

El prefecto de Barra de Quaraí, Brasil, Maher Jaber, participó en la jornada como representante del Comité para el Desarrollo de la Cuenca del Río Uruguay y destacó el papel de este espacio para fortalecer los vínculos entre las ciudades fronterizas de Barra de Quaraí (Brasil), Bella Unión (Uruguay) y Monte Caseros (Argentina).

Jaber señaló que este tipo de encuentros son una oportunidad para “integrar las fronteras” y generar instancias de intercambio entre los gobiernos locales. “Estas actividades son fundamentales para que podamos compartir experiencias entre los municipios”, sostuvo.

Al referirse al cooperativismo, explicó que Barra de Quaraí enfrenta desafíos particulares debido a las características productivas de la región. Al tratarse de un municipio del sur de Rio Grande do Sul, donde predominan las grandes extensiones de campo, la incorporación de modelos cooperativos no ha sido sencilla.

Según Jaber, existe una “cultura del no cooperativismo” que fue instalada históricamente y que todavía persiste. Sin embargo, señaló que el gobierno municipal comenzó a transitar un cambio de rumbo y a incorporar el sistema cooperativo como una herramienta para el desarrollo local.

En ese proceso, destacó el respaldo recibido tanto del gobierno central de Brasil como del gobierno del estado de Rio Grande do Sul. Para el prefecto, el desafío consiste ahora en profundizar esa experiencia y aprovechar los espacios de articulación regional para conocer otras iniciativas y adaptarlas a la realidad de los municipios de frontera.

La participación de Barra de Quaraí en la Ronda de Negocios del Litoral se inscribe así en una búsqueda más amplia: que la cooperación no quede limitada a las organizaciones, sino que también atraviese las fronteras y se convierta en una herramienta de desarrollo para las comunidades de la región.

La presidenta del Instituto Provincial de Cooperativas y Mutuales de Entre Ríos, María Laura Renoldi, destacó el papel que cumplen las cooperativas en el entramado productivo y social de su provincia. Explicó que el organismo tiene entre sus principales cometidos el control del sector, pero también la promoción y la educación cooperativa.

Actualmente, Entre Ríos cuenta con 610 cooperativas vigentes, que se distribuyen en distintos sectores de actividad. Uno de los principales es el agropecuario: las cooperativas agrícolas y ganaderas aportan aproximadamente 50% de la producción de la provincia, según explicó Renoldi.

Otro sector de peso es el de las cooperativas de servicios, que brindan prestaciones esenciales como agua y electricidad. En las zonas rurales, estas organizaciones tienen una presencia especialmente significativa: alrededor de 35% de esos servicios son proporcionados por el sector cooperativo.

También existen cooperativas de crédito, consumo y vivienda, que, aunque representan un número menor, tienen una fuerte presencia territorial y cumplen, según la presidenta del instituto, un papel social relevante para las comunidades.

A este entramado se suma un amplio sector de cooperativas de trabajo, que abarca más de 15 rubros. Para Ren oldi, uno de los principales desafíos es lograr una mayor jerarquización, promoción y visibilización de estas experiencias, poniendo en valor su aporte al desarrollo económico y productivo de la provincia.

“Tenemos un desafío muy importante que tiene que ver con la jerarquización del sector, con la promoción, la difusión y la visibilización de la importancia que tiene para el desarrollo económico y productivo de la provincia”, señaló.

Pero el aporte cooperativo, sostuvo, no se agota en los indicadores económicos. Las cooperativas también funcionan como espacios de contención social, educativa y cultural y, a través de sus principios y valores, pueden convertirse en herramientas de transformación social.

“Son una herramienta para construir comunidades más justas y equitativas”, resumió Renoldi, al reivindicar un modelo que combina producción y trabajo con organización colectiva y compromiso con el territorio.

El representante del Banco Credicoop de Argentina, Fabián Velasco, destacó la trayectoria de la institución, que en el 2026 cumple 47 años, y reivindicó el encuentro transfronterizo como un espacio para fortalecer los vínculos entre las comunidades de la región.

Velasco señaló que el banco proviene de “una tradición cooperativa muy arraigada” y valoró especialmente que representantes de distintos puntos de la cuenca del río Uruguay pudieran encontrarse para intercambiar experiencias.

“Es con el valor de la palabra y del diálogo como se construyen ciudades y mejores condiciones de vida para cada uno de los ciudadanos y vecinos de los tres países que forman parte de la cuenca del río Uruguay”, sostuvo.

El representante de Credicoop también puso el foco en las características que diferencian al banco del resto del sistema financiero argentino. Recordó que se trata de una entidad cooperativa y, según señaló, del único banco de ese tipo que funciona actualmente en Argentina.

“Tenemos los principios cooperativos básicos. Somos diferentes porque no tenemos clientes, sino asociados, y porque ellos codirigen la entidad”, explicó.

Para Velasco, esa forma de organización constituye una de las principales fortalezas del modelo y adquiere un valor particular en encuentros como la Ronda de Negocios del Litoral. “Eso nos hace diferentes y, en un encuentro como este, trascendental, porque se compartieron experiencias”, afirmó.

La participación de Credicoop en la jornada estuvo así marcada por una idea que atraviesa al movimiento cooperativo: la construcción colectiva como una forma de generar vínculos, abrir oportunidades y pensar alternativas de desarrollo que trasciendan las fronteras.

Territorio e intercooperación

El presidente de Cudecoop, Hugo Montaño, destacó la realización de la Ronda de Negocios del Litoral y puso el foco en el intercambio entre organizaciones de países y comunidades vecinas que comparten una misma mirada sobre la economía.

Montaño valoró especialmente que el encuentro permitiera poner en contacto a “experiencias de países y colectividades hermanas” que entienden que los negocios pueden desarrollarse desde principios éticos y, al mismo tiempo, contribuir a construir redes capaces de impulsar un desarrollo más equilibrado de los territorios y de las propias organizaciones.

Durante su intervención, identificó dos conceptos como claves para el movimiento cooperativo: territorio e intercooperación. Según explicó, el desafío es avanzar hacia un desarrollo más armónico del cooperativismo en todo el país, evitando que su fortaleza quede concentrada en los departamentos de mayor población.

“Necesitamos cooperativas fuertes no solamente en Montevideo, Canelones o Maldonado, sino también en Artigas, Salto, Cerro Largo”, sostuvo. En esa misma línea, destacó la necesidad de fortalecer los vínculos entre organizaciones que trabajan a ambos lados de las fronteras, como ocurre entre Salto y Concordia, Rivera y Rio Grande do Sul, entre otros puntos de la región.

Para Montaño, la intercooperación es una herramienta central para alcanzar ese objetivo. Se trata, explicó, de identificar los puntos de contacto entre las distintas cooperativas y ponerlos en común para generar “complementos de desarrollo”.

La ronda, en ese sentido, funcionó como un espacio para algo más que concretar negocios. Permitió intercambiar ideas, reconocer necesidades compartidas y detectar oportunidades de articulación desde distintos ámbitos: la economía social, el cooperativismo y las políticas públicas.

Montaño planteó además que este proceso abre una dimensión que hasta ahora no siempre estuvo en el centro de la agenda: las relaciones internacionales. La cooperación entre organizaciones de distintos países, sostuvo, puede convertirse también en una herramienta para fortalecer el desarrollo de los territorios y ampliar las posibilidades del movimiento cooperativo.

La apuesta, en definitiva, es que las cooperativas no trabajen de manera aislada, sino que puedan reconocerse como parte de una red regional capaz de generar oportunidades, compartir recursos y construir respuestas comunes a problemas que tampoco entienden de fronteras.

La presidenta del Inacoop, Graciela Fernández, sostuvo: “Lo primero que debemos remarcar es que esta fue una actividad de integración regional”, y destacó que la presencia de las distintas instituciones demuestra el compromiso con una agenda que considera estratégica para el desarrollo de las cooperativas y de la economía social y solidaria.

Fernández señaló que el encuentro reunió en Salto a representantes del movimiento cooperativo y de la economía social y solidaria, así como a integrantes de distintos ministerios, institutos y organismos vinculados a la promoción y el desarrollo del sector.

Para la presidenta de Inacoop, avanzar en esa dirección requiere profundizar los vínculos entre organizaciones, territorios e instituciones. “Estoy convencida de que este es el camino de la intercooperación”, afirmó.

Fernández consideró además que la jornada permitió volver a poner sobre la mesa la necesidad de redefinir el concepto de intercooperación, ampliando su alcance y pensando nuevas formas de articulación entre las organizaciones cooperativas y los actores que integran la economía social y solidaria de la región.

La jornada contó con el auspicio de ANDA, Copac, el Comité para el Desarrollo de la Cuenca del Río Uruguay y Cosalco, además del apoyo de Inacoop y la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande. También participaron como instituciones de respaldo Fondes, Inefop, la Intendencia de Salto, la Junta Departamental, Dinapyme, Alur Uruguay SA, Fundación Salto Grande y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.

Con una participación que superó las expectativas, la ronda buscó dejar algo más que contactos entre cooperativas: una red de vínculos capaz de abrir nuevas posibilidades de producción, comercialización y trabajo en el litoral.

En el marco de la Ronda de Negocios Cooperativos y de la Economía Social y Solidaria del Litoral, en la oportunidad se llevó a cabo el acto de firma y anuncios de convenios entre: Inacoop, Cudecoop, Dinapyme, FUCC, Cosalco, Coperpay con cooperativas del territorio.