Sostener una feria del libro en Salto, lejos de los principales circuitos editoriales del país, no es una tarea sencilla. La distancia dificulta la llegada de escritores reconocidos y, al mismo tiempo, el contexto económico condiciona el acceso de buena parte de la población a los libros.
Sin embargo, la propuesta organizada por Librería Treinta y Tres vuelve a apostar por el encuentro entre autores, lectores y estudiantes: del martes 1° al domingo 6 de setiembre se realizará la cuarta edición de la Feria del Libro de Salto, nuevamente en el histórico predio del Mercado 18 de Julio.
“Es una feria con mucho significado”, señaló a la diaria Ernesto Silva, titular de la librería. Para el organizador, mantener un evento de estas características en el norte del país supone un esfuerzo importante, especialmente por las dificultades que implica lograr la presencia de escritores de reconocimiento nacional para que puedan encontrarse directamente con sus lectores.
Las tres ediciones anteriores dejaron, según Silva, un balance positivo tanto por la concurrencia de público como por la participación de escritores. Por la feria pasaron Gustavo Espinosa, Luis Do Santos, Pablo Vierci y Leonardo Borges, entre otros. La respuesta de los salteños, sostuvo, permitió que la propuesta fuera creciendo y que aumentara el interés de la ciudadanía.
La programación busca mantener, además, una característica que estuvo presente desde el comienzo: reunir autores y publicaciones de distintos géneros y públicos, desde literatura infantil hasta libros vinculados con la política y la cultura.
Uno de los principales focos de esta edición estará puesto en los estudiantes. Ya está confirmada la participación de numerosas escuelas y liceos, cuyos alumnos tendrán la posibilidad de recorrer la feria y acercarse a los libros y a sus autores. Uno de los datos que Silva considera más interesantes del comportamiento actual de los lectores contradice una idea instalada: que los jóvenes leen cada vez menos por la presencia de los celulares y las nuevas tecnologías.
Según explicó, la franja de edad que más libros compra actualmente en la librería se encuentra entre los 17 y los 35 años. A su entender, no se trata de una impresión aislada, sino de una tendencia que también aparece en información de la Cámara Uruguaya del Libro.
Silva identifica varios factores detrás de este fenómeno. Entre ellos destaca el papel de los docentes, especialmente de la enseñanza secundaria, que funcionan como un puente entre los jóvenes y los libros. También señala la influencia de las redes sociales, donde la circulación y recomendación de títulos ha generado nuevas formas de acercamiento a la lectura.
“Las redes sociales promocionan libros y eso influye de buena manera en los lectores”, sostuvo. En la librería, además, la literatura infantil ocupa un lugar central: representa aproximadamente 60% de las ventas. Para Silva, también allí existe una percepción que no siempre coincide con lo que ocurre en la realidad. “Hay una falsa percepción de que los niños se preocupan más por el celular. Si son estimulados a leer, se inclinan por los libros”, afirmó.
El librero entiende que después de años en los que las herramientas digitales ganaron terreno en la educación y en la vida cotidiana, se está produciendo un nuevo acercamiento al formato tradicional.
Recordó el impacto que tuvo la incorporación de las computadoras del Plan Ceibal y consideró que, si bien fue una iniciativa positiva, durante un período “se descuidó un poco la lectura de libros”. “Se está volviendo un poco al libro. La computadora y los celulares no lo son todo”, resumió.
Libros en tiempos de menor consumo
La feria se realizará además en un escenario económico poco favorable para el comercio salteño. Silva señaló que la retracción de la actividad se percibe en el departamento y mencionó el cierre de numerosos comercios como una de sus expresiones más visibles.
En ese contexto, el objetivo será que el precio no se convierta en una barrera para acceder a los libros. Durante la feria habrá promociones, descuentos especiales, liquidaciones y ejemplares a precios accesibles.
La intención, explicó Silva, es que también quienes cuentan con menores ingresos puedan encontrar opciones y llevarse un libro. La programación de este año incluirá la participación de Carla Blanco, María Topolansky, Pedro Bordaberry, Mercedes Calvo, Mario Delgado Aparaín y Facundo de Almeida, entre otros escritores. También habrá presentaciones de la Banda Departamental de Música y distintas actividades culturales.
Durante seis días, el Mercado 18 de Julio volverá así a convertirse en un punto de encuentro para lectores, estudiantes y escritores. Una apuesta que, en una ciudad alejada de los grandes centros editoriales y atravesados por dificultades económicas, busca demostrar que el interés por los libros no desapareció: encontró nuevas formas y, especialmente entre los jóvenes, parece estar más vivo que lo que algunos discursos sugieren.
