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Salto Sociedad
Frontera con Argentina (archivo, julio de 2026). · Foto: Ariel Volpi

Frontera con Argentina (archivo, julio de 2026).

Foto: Ariel Volpi

Salto registra fuerte caída de las ventas mientras se diluye el “efecto Argentina”

El sondeo del Centro Comercial muestra un escenario de contracción de la actividad, con costos al alza y una demanda interna que pierde dinamismo.

La segunda encuesta realizada este año por el Centro de Comercio, Industria y Servicios de Concordia (Argentina) permite observar el cambio en el flujo comercial entre Uruguay y Argentina.

Ante la consulta sobre qué incidencia tiene en 2026 la actividad comercial con clientes uruguayos, el 64,3% de los empresarios respondió que es nula, mientras que el 29,6% la calificó de baja. Solo un porcentaje reducido dijo que mantiene un nivel significativo de actividad con consumidores uruguayos.

En diálogo con la diaria, el presidente de la institución, Adrián Lampazzi, destacó que estos datos marcan una diferencia con lo ocurrido en años anteriores, cuando los salteños cruzaban con frecuencia hacia Concordia para hacer sus compras y tenían una incidencia importante en el movimiento comercial de la ciudad argentina.

Por su parte, el sondeo de clima empresarial correspondiente al segundo trimestre de 2026, elaborado por el Centro Comercial e Industrial de Salto, muestra un nuevo deterioro de la actividad: las ventas reales del comercio retrocedieron 8,1%, el peor registro de toda la serie.

La contracción también alcanzó a otros sectores y entre los empresarios se instaló una percepción extendida de que el diferencial cambiario con Argentina continúa afectando al comercio local.

Según el relevamiento, la mitad de los comerciantes consultados identifica el denominado “efecto Argentina” como uno de los principales factores detrás de la caída de las ventas. Sin embargo, el propio informe advierte que los datos disponibles cuentan una historia diferente.

El escenario cambiario que favoreció la fuga de consumidores hacia Concordia durante 2022 y 2023 prácticamente quedó atrás. El tipo de cambio real con Argentina se recuperó con fuerza y en 2026 se encuentra cerca de los valores máximos de la serie, después de haber alcanzado niveles mínimos entre 2021 y 2023. En otras palabras, Argentina dejó de ser el destino barato que había sido para los salteños durante aquellos años.

La evolución del índice de precios de frontera Salto-Concordia apunta en la misma dirección. La brecha de precios entre ambas ciudades se redujo de manera significativa y la canasta salteña ya casi no es más cara que la de Concordia. A esto se suma otro indicador: el tránsito de personas hacia la ciudad argentina disminuye de forma sistemática en comparación con lo que ocurría en 2024 y en 2025.

El fenómeno que durante 2022 y 2023 había golpeado con fuerza al comercio salteño (un peso argentino depreciado y una fuerte corriente de consumidores que cruzaban la frontera para hacer sus compras), por lo tanto, cambió de sentido.

El incentivo económico para cruzar la frontera prácticamente desapareció y, de acuerdo con los indicadores analizados por el Centro Comercial, el frente cambiario ya no aparece como una explicación suficiente para entender la contracción de las ventas. Incluso, el escenario actual podría estar jugando a favor del comercio salteño.

El problema está puertas adentro

El informe plantea otra hipótesis: la principal dificultad estaría en el enfriamiento de la economía interna y en una demanda que perdió fuerza de manera transversal.

Los costos continúan presionando a las empresas: aumentaron en ocho de cada diez comercios relevados. Al mismo tiempo, el salario real registra un avance modesto, de 1,3%, insuficiente para imprimir un impulso significativo al consumo.

Así, el diagnóstico que surge del sondeo marca una diferencia entre la percepción empresarial y el comportamiento de los indicadores. Mientras una parte importante de los comerciantes continúa señalando a Argentina como responsable de la caída de las ventas, los datos muestran que el escenario de precios y tipo de cambio que había provocado la fuga de consumo ya no existe.

El desafío, plantea el informe, está menos en la frontera y más en la capacidad de la economía uruguaya para sostener la demanda.

Sin embargo, no todas las señales son negativas. El balance de inversiones del comercio alcanzó su máximo, con un saldo de 25 puntos porcentuales, mientras que el empleo se mantiene relativamente estable: entre 85% y 90% de las empresas de los tres sectores relevados conserva sus niveles de ocupación.

También persisten expectativas favorables para los próximos meses, particularmente en materia de ventas. Es decir, aunque la actividad atraviesa una etapa de contracción, los empresarios no parecen haber abandonado por completo sus perspectivas de recuperación.

El segundo trimestre deja así un escenario con dos caras. Por un lado, las ventas comerciales registran su peor desempeño de la serie y la demanda interna aparece debilitada. Por otro, la inversión, el empleo y las expectativas todavía muestran señales de confianza.

El dato que cambia el eje del diagnóstico es el de la frontera: aquello que durante años fue señalado como una de las principales amenazas para el comercio salteño perdió buena parte de su peso. El problema, según los números del propio Centro Comercial, ya no estaría del otro lado del río, sino puertas adentro.