Unos 130 comerciantes de Salto se reunieron con el jefe de Policía del departamento, Ernesto Cossio, para plantearle una serie de situaciones vinculadas con la seguridad, episodios de robos y rapiñas.
El encuentro fue valorado como positivo por los integrantes del grupo, que señalaron que permitió conocer mejor las normas y los procedimientos que aplica la Policía.
Esteban Lachaise, integrante del grupo de comerciantes, dijo a la diaria que la reunión fue “productiva”, entre otras cosas porque muchos de los participantes desconocían las normativas vigentes y el protocolo de actuación policial.
“Nunca hubo un grupo formado de estas características; en esa reunión hubo diálogo y se aprendió mucho”, señaló. Según explicó, cuando una persona atraviesa directamente una situación de violencia o un robo, comienza a mirar el problema “con otros ojos”.
Unas 30 personas del grupo han sufrido algún tipo de delito, entre ellos, robos y rapiñas a mano armada. Esa situación llevó a los comerciantes a convocar al jefe de Policía para conocer de primera mano cuál es el panorama del departamento y qué medidas podrían adoptarse.
De acuerdo con Lachaise, Cossio planteó que las posibilidades de actuación son limitadas y se concentró principalmente en describir la situación actual en Salto en lo relacionado con la seguridad.
Para el comerciante, la inseguridad debe analizarse a partir de los cambios sociales y económicos que ha atravesado el departamento. Recordó que “antiguamente Salto era una potencia”, pero sostuvo que actualmente existen problemas vinculados con la falta de trabajo y con el crecimiento de la población.
También cuestionó los cambios en las pautas de convivencia y educación. “Hoy no se respeta al vecino, no hay códigos de convivencia”, afirmó, y consideró que ese escenario contribuye a que algunas personas opten por el delito como una salida rápida. “Para robar un almacén son necesarios 30 segundos. En mi caso fueron 31 segundos: lo tengo grabado en video”, contó.
Lachaise señaló, además, que los horarios en los que ocurren los delitos también cambiaron. Mientras que años atrás los robos se concentraban principalmente durante la noche, actualmente pueden ocurrir en cualquier momento del día.
Como ejemplo mencionó el robo ocurrido el miércoles en el paseo de compras de Salto, que tuvo lugar alrededor de las 8.00. “La necesidad y optar por lo fácil no tienen horario. Uno baja la guardia de día, y de noche está alerta, pero roban a cualquier hora”, sostuvo.
El comerciante también cuestionó el funcionamiento de los distintos organismos que intervienen ante una denuncia. Mientras que algunos policías “quieren hacer las cosas bien”, dijo, existe otra parte que “mira para otro lado”.
A su entender, las cifras oficiales sobre la disminución de las rapiñas y otros delitos no siempre reflejan la percepción de quienes viven cotidianamente estas situaciones. “Si quieren mejorar y hacer algo, se puede”, afirmó, aunque consideró que muchas veces “da la impresión de que no les importa a las autoridades”.
También apuntó a la Fiscalía. Según sostuvo, en algunos casos la respuesta deja de depender de la Policía y pasa a la órbita fiscal, donde, a su entender, tampoco se estaría actuando como corresponde. “Cuando pasa algo, muchos no quieren denunciar porque es una pérdida de tiempo”, señaló.
Reclamos al Ministerio del Interior
Los comerciantes ya habían planteado sus preocupaciones al ministro del Interior, Carlos Negro, durante su visita a Salto. En esa oportunidad le entregaron una nota en la que detallaron sus principales reclamos.
Entre las medidas solicitadas se encuentran el regreso de la Guardia Republicana al departamento, mayor apoyo para la Policía, más presencia y custodia policial y una mayor rapidez en los procedimientos posteriores a las denuncias.
Ahora los comerciantes esperan una respuesta de las autoridades. El grupo se dará “un tiempo prudencial” para conocer si sus planteos son atendidos y, si no reciben respuestas, volverán a reunirse para definir los próximos pasos.
Entre las medidas que manejan se encuentran movilizaciones, aunque Lachaise señaló que esa sería “la última medida a tomar”. Los comerciantes también reclaman que las personas que cometen delitos reciban penas más severas.
