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La columna fracturada del mundo

Todos los tiempos son, para quien experimenta su contemporaneidad, oscuros. Contemporáneo es, justamente, aquel que sabe ver esa oscuridad, aquel que está en condiciones de escribir humedeciendo la pluma en la tiniebla del presente. Pero ¿qué significa ver una tiniebla, percibir la oscuridad? [...] Contemporáneo es aquel que percibe la oscuridad de su tiempo como algo que le incumbe y no cesa de interpelarlo, algo que, más que cualquier luz, se dirige directa y singularmente a él. Contemporáneo es aquel que recibe en pleno rostro el haz de tiniebla que proviene de su tiempo. [...] Nuestro tiempo, el presente, no es sólo el más distante; no puede alcanzarnos de ninguna manera. Tiene la columna quebrada y nosotros nos hallamos exactamente en el punto de la fractura. Giorgio Agamben.
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La medida de las cosas

En mi casa siempre había más cosas que sitios reservados para cada una. Los objetos no sobraban, pero se depositaban en el espacio de una forma que parecían fuera de lugar. Aunque a mi casa la cubriera el caos como relación natural entre cosas y personas, aquellos eran tiempos extraños en el apartamento. A las cinco de la tarde las formas se ubicaban de esta manera: el estar tenía la mesa de mármol blanco y el bargueño de cármica marrón oscuro acompañados por cuatro o cinco sillas. Las superficies horizontales de la mesa y el bargueño permanecían vacías.
La Habana, el 17 de enero. / Foto: Yamil Lage.

Racismo, estructura y dependencia en Cuba

La crítica social es relativamente fácil. Sólo requiere cierto ejercicio de observación inconforme, que se desarrolle con el tiempo y un ideal de sociedad más o menos cohesionado, suerte de deber ser que sirva como rasero de evaluación. Ya tenemos la receta: podemos sentarnos a cotorrear, cual típicas comadres insatisfechas, y encontrarlo todo mal o deficiente. Lo difícil es proponer alternativas de cambio; viables, además. Aun más complicado es que la propuesta sea escuchada y, casi inalcanzable, que sea implementada. Mas adelantando un pie se comienza una caminata de miles de kilómetros, ¿no? Por tanto: ¿qué hacer con el racismo en Cuba? Quizás piensen que falta una introducción. El punto de comienzo real debería ser: ¿qué se hace con el racismo en Cuba? La respuesta es triste. No se hace mucho, o más bien, se lo deja reproducir acríticamente.