Saltar a contenido

Incorrecta

Movilización en el marco del 31º Encuentro Nacional de Mujeres, en Rosario, Argentina. / Foto: Franco Trovato Fuoco.

Relatadas por sí mismas

Si algo caracterizó al Encuentro Nacional de Mujeres fue justamente la palabra que lo abre. La confrontación, la violencia y el miedo no tuvieron lugar ni dentro ni fuera. Recuerdo el domingo por la noche. Cuarenta y cinco cuadras completas, agrupaciones de mujeres pidiéndonos que formemos filas tomadas de las manos, alentando los cantos. Que se nos escuche, que nos escuchen: “Somos muchas y no tenemos miedo. Ni una menos”.

Sexo negro

Parece que algunos síndromes de causas inespecíficas o plurales se resuelven con una cierta “terapia sexual”. Al menos eso subyace en las expresiones de la cotidianidad. Imaginemos un día común de oficina y alguien de malhumor o de ánimo depresivo: “¡Lo que necesita es un buen negrón que la sacuda!”. Risas colectivas; nadie más se detiene en ese chiste manido. Todos (un todos genérico, que funciona para hombres y mujeres) parecen estar bien enterados de qué es un buen negrón y cuál es la dosificación correcta de semejante fármaco. Yo me abstengo cuidadosamente de dudar de los efectos terapéuticos de las endorfinas segregadas en el acto sexual o cualquiera de esas cosas bioquímicas que no conozco pero que al mencionarlas parezco informado. Esa no es la cuestión. La pregunta es: ¿por qué colorear al sexo?