La liberación de Seregni, y ese primer mensaje suyo ordenador de la estrategia política colectiva, fue, a mi entender, el hecho más trascendente de aquella incierta coyuntura de la salida democrática.
En un mundo donde la inteligencia artificial, las plataformas, las tierras raras y la fabricación de semiconductores están en el núcleo de la geopolítica, Uruguay parece haber abandonado la articulación de una política digital a nivel país.
El sustento político que se requiere por parte de los responsables de la gestión ministerial es lograr un plan de movilidad que respete las necesidades de consumo, de producción y derecho a la ciudad, que son patrimonio de todos los habitantes.
Se puede cooperar manteniendo en alto nuestros principios: no intervención y autodeterminación de los pueblos, solución pacífica de controversias, igualdad soberana de los Estados, defensa de la democracia y los derechos humanos.
Si la salud mental es realmente prioridad nacional, la coherencia entre discurso y práctica debería ser visible en el momento más crítico de todos: cuando una persona pide ayuda para seguir viviendo.
Resulta pertinente establecer un hilo conductor entre pasado y presente y exigir medidas que complementen a las que ya se implementaron hace un tiempo y que, cada cinco años, no hagan tabla rasa en materia de protección a la infancia y adolescencia.
La diferencia entre una apertura que fortalece las empresas públicas y otra que introduce una cuña para debilitarlas gradualmente no está en el porcentaje del capital que se cede.
Si de verdad aspiramos a una democracia con soberanía real, no podemos seguir naturalizando las formas de presión e intervención de Estados Unidos en la región.