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Trabajo Empleo y producción
Trabajadores durante una asamblea en el Puerto de Montevideo (archivo, 2022) · Foto: Alessandro Maradei

Trabajadores durante una asamblea en el Puerto de Montevideo (archivo, 2022)

Foto: Alessandro Maradei

Un informe del Cuesta Duarte evidenció la “dualidad estructural” del sector portuario debido a la precariedad en la estiba

El documento recomendó crear una plataforma de registro de trabajadores calificados, mejorar la información estadística y la fiscalización en la estiba y poner la cantidad de trabajo en el centro de la negociación colectiva.

El Instituto Cuesta Duarte del PIT-CNT, junto con el Sindicato Único Portuario y Ramas Afines y con financiación del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional, elaboró un informe sobre la “composición, condiciones laborales y precariedad” del trabajo portuario en el marco del proyecto conjunto “Navegando hacia el futuro”, que tiene como objetivo mejorar las condiciones laborales en el sector.

El informe reflejó una marcada desigualdad a la interna del sector, ya que mientras algunas ramas concentran empleos más estables, el núcleo de la estiba portuaria presenta cifras alarmantes de cuentapropismo, informalidad y pobreza. Por ejemplo, aunque en el sector predominan los asalariados privados (85,5%), la rama 5224 “es la única donde el cuentapropismo tiene presencia significativa” con 27,5%, al tiempo que en el núcleo de la estiba efectiva asciende hasta 38,7%, lo que refleja “la forma jornalera y zafral de buena parte del trabajo de estiba”.

Lo mismo ocurre con la informalidad, que alcanza el 12,2% en el total del sector, pero en esa rama se “concentra prácticamente toda la informalidad sectorial con un 36,5%” y asciende al 53,6% en el núcleo de la estiba portuaria, una cifra “decisiva para entender el patrón de precariedad estructural del sector”. “Más de la mitad de quienes ejercen tareas efectivas de carga, descarga y operación de equipos portuarios en Uruguay no aporta a la seguridad social por ese trabajo”, remarcó el informe.

Por otro lado, en el primer semestre de 2025 la pobreza por ingresos en el hogar del sector portuario se situó en el 18% de los ocupados. No obstante, estuvo concentrada en la rama 5224 con el 46,2%, al tiempo que alcanzó el 56,3% en el núcleo de la estiba. El informe calificó la cifra como “significativa y políticamente sensible” e indicó que “apunta a un colectivo cuya capacidad de generar ingresos suficientes para superar la línea de pobreza es estructuralmente limitada”. Además, mediante un índice de precariedad, sostuvo que en la rama conviven dos subgrupos: un subconjunto “formalizado, asalariado y con ingresos relativamente regulares y un subconjunto que acumula múltiples carencias simultáneamente”, con pocos casos intermedios.

Por otro lado, el documento listó que la jornada media de trabajo en el sector es de 40,7 horas; el subempleo se sitúa en 8,5% –con 23% en la rama 5224 y 24,9% en el núcleo de la estiba–. El multiempleo es “poco común” y la heterogeneidad salarial por rama es muy marcada, con ingresos medios que van desde 102.921 pesos en la rama de las actividades portuarias hasta 52.396 pesos en la manipulación de carga, que tiene un 46,9% de trabajadores por debajo del SMN, o de 36.110 pesos en el núcleo de la estiba y con el 41,2% de sus trabajadores por debajo del SMN.

El sector portuario emplea a 17.188 personas y hay 3.039 en el núcleo central de la estiba portuaria

Según el informe, el sector emplea a 17.188 personas a nivel nacional –8.762 en Montevideo– en su definición más amplia: un 34,8% se desempeña en la rama de depósito y almacenamiento; 16,2% en actividades de servicios vinculados al transporte por vía acuática; 19,7% en otras actividades de apoyo al transporte y 29,3% en la manipulación de carga. No obstante, planteó que conocer cuántos trabajadores integran efectivamente la estiba –incluidos en la rama 5224, que a su vez incluye muchas otras actividades– era una “pregunta operativa central”, cifra que estimaron en 3.039 considerando el núcleo central.

También es “fuertemente masculino”: hay un 86,7% de varones en el conjunto y, solamente en la estiba efectiva, su participación asciende hasta el 98%. La edad promedio se sitúa en 38,8 años y no hay “signos de envejecimiento crítico del sector”. Existe una “sobrerrepresentación afro persistente” en la manipulación de carga que presentan como “rasgo estructural” y en lo educativo hay una brecha entre los trabajadores de agencias y despachantes y los de la rama de carga y descarga, ya que, mientras los primeros alcanzan un promedio de 14 años de educación y el 61,9% tiene estudios terciarios, entre los segundos el promedio cae a 9,1 años –que equivale a ciclo básico incompleto– y el 56% no supera el ciclo básico.

“El sector aparece dividido en dos. De un lado están las funciones administrativas, comerciales y de gestión, con trabajadores más formados y mayor presencia de mujeres. Del otro está el núcleo operativo de la estiba, donde se acumulan menos años de estudio, mayor peso de la población afrodescendiente, ingresos más bajos y más responsabilidades de cuidado”, resumió el informe.

El informe recomendó “crear una plataforma de registro de trabajadores portuarios calificados”

Por otro lado, el informe también analizó la heterogeneidad territorial del trabajo y consignó que Montevideo concentra el 51% del empleo en el sector frente al 26% del litoral oeste. Señaló que las diferencias entre trabajar en la capital y en esa región están en que en Montevideo “uno de cada siete trabajadores portuarios es afrodescendiente y hay una presencia pequeña de migrantes”. Por otro lado, en el litoral oeste solo el 2% trabaja sin aportes a la seguridad social frente al 17% de Montevideo, el “trabajo por cuenta propia es casi inexistente y la precariedad alta, marginal”, aunque se trabajan más horas por semana, el multiempleo es “casi tres veces más frecuente” y el ingreso promedio “un 35% más bajo”.

Por último, el informe indicó que entre 2006 y 2025 el empleo portuario creció cerca de un 29%, al tiempo que se formalizó, los salarios de convenio “crecieron en términos reales” y la pobreza entre trabajadores “se redujo con fuerza hasta 2019”. No obstante, se mantuvo la división entre la estiba y el resto del puerto, en una problemática que entienden que no es salarial: “El problema está en la cantidad de trabajo: cuántos jornales logra cada trabajador en el mes. Con el jornal de 2025, solo quien alcanza los 13 jornales supera el salario mínimo nacional, y la mitad de quienes trabajan en la rama gana menos que eso”, indicó.

El documento reparó en cinco problemas centrales: la “dualidad estructural” entre la estiba y el resto del sector; la necesidad de focalizar “la cantidad de trabajo y no su precio”; lo “frágil” de las mejoras recientes en la rama; que se trata de “un sector cada vez más masculino, con desigualdades étnico-raciales”, y la “invisibilidad estadística”, ya que “la clasificación de actividades mezcla la estiba del puerto con la de la pesca y los frigoríficos y la carga terrestre”, marco en el cual la estimación de trabajadores en el núcleo de la industria no existía hasta la elaboración del informe.

Con todo, indicó que la negociación colectiva explica parcialmente la mejora en la estiba, pero no la escasa participación femenina –los convenios no incluyen “metas de incorporación”–, la distancia entre el laudo y el ingreso efectivo –porque “depende de cómo cada empresa asigna las convocatorias”– ni abordan la digitalización.

Planteó que su contribución al sindicalismo es que ofrece “una fundamentación sólida para crear una plataforma de registro de trabajadores portuarios calificados” que visibilice al colectivo y exhortó a “poner la cantidad de trabajo en el centro de la negociación”. De cara a las políticas públicas, recomendó una “regulación del Estado que garantice mejores condiciones de trabajo y estabilidad laboral” por entender que la negociación colectiva no alcanza para resolver la intermitencia en la estiba y “crear una mesa tripartita de empleo portuario, con funcionamiento en Montevideo y en el litoral, para impulsar la mejora en la calidad del trabajo”, además de mejorar la información estadística en el Banco de Previsión Social y el Instituto Nacional de Estadística, fiscalizar el trabajo en la estiba y construir una oferta formativa robusta para estibadores.