En la mañana del 19 de marzo se llevó a cabo en el salón de actos de la Unidad Agroalimentaria Metropolitana, UAM, el conversatorio “Desafíos del sector agroalimentario ante el acuerdo Mercosur–Unión Europea”, actividad que tuvo por objetivo generar un espacio de análisis e intercambio sobre las oportunidades y desafíos que este acuerdo representa para el sector productivo y comercial de la granja y para la inserción internacional del Uruguay.

El panel estuvo integrado por la subsecretaria de Relaciones Exteriores, MRREE, Valeria Csukasi, quien fue la principal expositora, acompañada por el subsecretario de Ganadería, Agricultura y Pesca, MGAP, Matías Carámbula, y el presidente y el secretario general de la UAM, José Saavedra y Fernando López, respectivamente.

En su alocución, Csukasi destacó que el acuerdo suscrito entre el Mercosur y la Unión Europea luego de 27 años de negociación entrará en vigencia a partir del 1 de mayo de este año, por lo que a partir de esa fecha comenzará a ejecutarse el cronograma de reducción paulatina de aranceles que hoy se imponen al comercio entre ambos bloques.

En este sentido, destacó que “los aranceles van a ir desapareciendo en un plazo de máximo 10 años para ingresar a la Unión Europea si lo quieren mirar desde la perspectiva de Uruguay, máximo de 15 años para que tengamos nosotros que eliminar esa capa de protección que puede ser relevante para muchos y muchas de ustedes”, explicando que cada uno de los casi 10.000 productos y subproductos contemplados en el acuerdo tiene sus plazos particulares. Se aguarda la comunicación oficial “que dará inicio al cronograma de desgravación para productos procedentes del Mercosur”. Frente al hecho, indicó que “se deberá trabajar de manera conjunta en la aplicación de políticas públicas de protección durante la fase de implementación del acuerdo, o una apuesta a la promoción para determinados sectores de la economía nacional”.

Para el caso del sector frutihortícola, la subsecretaria del MRREE indicó que los aranceles de los subproductos derivados (mermeladas, dulces, jaleas, etcétera) se reducen más rápido, por lo cual Csukasi consideró que se abren oportunidades para estos rubros. “Veamos si se puede reconvertir y modernizar (al sector) para que agreguemos mayor valor (a la producción de frutas y hortalizas) y que ingresen mejor al mercado europeo”. En cuanto a la competencia de productos procedentes de Europa en el mercado uruguayo, como por ejemplo las verduras congeladas y listas para preparar, la jerarca indicó que será fundamental trabajar para que “las empresas uruguayas compitan en igualdad de condiciones. Apostamos a que la rama de producción en Uruguay se fortalezca y pueda salir a competir en lo doméstico, pero también en Europa o en otros mercados”.

Aunque los aspectos arancelarios son un componente importante de este acuerdo, no tienen menos relevancia los temas referidos a sanidad animal y vegetal, inocuidad de los alimentos, denominaciones de origen e indicaciones geográficas, controles, inspecciones y auditorías, y negociar todos estos aspectos conlleva un trabajo institucional muy complejo y engorroso, que Uruguay asumió históricamente tomando en cuenta el enfoque de los diferentes actores privados.

En este sentido, destacó que “el Parlamento recibió a los sectores productivos; a trabajadores; exportadores, para que pudieran expresar sus opiniones, lo que no es un tema menor. Esa es una característica muy diferencial del Uruguay que nos ha dado una fortaleza como país a la hora de sentarnos en esa negociación que crea, al menos, la envidia en otros países que no tienen la posibilidad de tener esta cercanía y este conocimiento de los sectores”.

Según Csukasi, en un mundo en el que el comercio internacional se rige por las dinámicas impuestas por los tratados y acuerdos comerciales entre bloques económicos o entre países, “Uruguay se plantea el futuro y el desarrollo partiendo de una premisa muy sencilla: somos un país pequeño de 3 millones y medio de habitantes y producimos alimentos por lo menos para 30 millones de personas. No nos podemos comer todo lo que producimos”. Sin lugar a dudas, el camino a seguir es profundizar la inserción internacional del país en el marco de los acuerdos comerciales.

En este sentido, la subsecretaria del MRREE señaló que antes de la firma del acuerdo Unión Europea–Mercosur, el país tenía entre el “15 y el 20% de nuestro comercio cubierto por acuerdos comerciales”. Con la entrada en vigencia de este, y en la medida en que se concreten otros que en este momento se están negociando, “pasaremos a tener más del 80% de nuestras exportaciones cubiertas por un acuerdo comercial, lo que significa que dejaremos de pagar aranceles para gran parte de los productos que hoy los pagan. Es un cambio cualitativo inmenso y, sobre todo, creo que es un largo reclamo del sector exportador uruguayo”.

Valeria Csukasi concluyó que “tenemos la ilusión en ese horizonte de que muchas mejores cosas pueden venir para el país. Hay que seguir trabajando para hacerla realidad, porque de verdad hay una apuesta a la internacionalización de la producción uruguaya que responde a las necesidades de todos”.

Oportunidades y desafíos

En tanto, el subsecretario del MGAP, Matías Carámbula, afirmó que este acuerdo “abre un escenario de oportunidades, pero también puede traer aparejados desafíos para algunos sectores de la granja nacional”. Por ello, reivindicó “la importancia de la cooperación y el apoyo del Gobierno nacional, con el fin de amortiguar los impactos negativos y generar procesos de adaptación y reconversión”. Explicó también que ministerios y organismos estatales trabajan junto a las gremiales y organizaciones del sector agropecuario en la identificación de factores críticos y en la generación de una hoja de ruta de cara a las fases de ingreso al mercado europeo.

Carámbula expresó que el foco está en la protección de la producción familiar, y que de hecho, el “Plan Nacional de Desarrollo de la Agricultura Familiar” tal vez debería ajustarse a la nueva realidad impuesta por la firma del acuerdo Unión Europea–Mercosur.

Según las cifras oficiales actualizadas a 2025, la producción familiar incluye a 81.000 personas en más de 17.000 explotaciones, y a más de 40.000 trabajadores en esas unidades productivas, lo que representa un tercio del empleo agropecuario. Los productores de esta magnitud representan el 80% en la granja y más de la mitad de los productores en la ganadería ovina y bovina de carne. Su participación en otros subsectores del agro, como la lechería y la apicultura, también es significativa.

Para el subsecretario del MGAP, “hay que tener mucha flexibilidad. Hay que acompañar” a cada rubro de acuerdo a sus necesidades particulares; “hay que tener claro que el Estado tiene que ser un actor protagónico, en conjunto con los actores del sector, para construir los escenarios favorables para aprovechar las posibilidades y para mitigar los impactos” negativos.

Tanto José Saavedra como Fernando López, en su condición de anfitriones, destacaron la relevancia de esta actividad, enmarcada en la celebración del quinto aniversario de la UAM. En la apertura de la actividad, Saavedra manifestó que “todos los días miles de productores de nuestro país trabajan duramente para que los alimentos lleguen a nuestra mesa. Ese esfuerzo es el corazón de nuestro sistema agroalimentario. Hoy estamos en este espacio para analizar todas las oportunidades y todos los caminos que se nos abren con este movimiento. Es muy importante destacar que cuando el mundo cambia, está bueno que los productores y los operadores de este espacio reciban de primera mano la información. Estamos muy contentos y además convencidos de que esta va a ser un área de trabajo que comienza hoy, y que va a seguir seguramente en los próximos meses”.

La jornada contó con una amplia participación de autoridades nacionales, departamentales y municipales, representantes de gobiernos extranjeros, así como de integrantes de la Cámara de Diputados y de la de Senadores, operadores de la UAM, productores, referentes gremiales y directivos de la institución.