La Federación de Cooperativas de Producción del Uruguay (FCPU) es la primera federación cooperativa del país en incorporar la perspectiva de género en su marco institucional, lo que representa un “paso histórico” para el cooperativismo en el país.
Según se señala en la página web de la FCPU, el movimiento cooperativista integra “principios, obligaciones y mecanismos” orientados a promover la igualdad, prevenir la violencia basada en género y fortalecer la participación de las mujeres en todos los ámbitos de la vida cooperativa.
Con el tiempo, las mujeres han adquirido un rol protagónico en el cooperativismo, en parte porque “es una buena forma de ingresar al mercado laboral, sobre todo para aquellas mujeres que no culminaron sus estudios básicos”, dijo a la diaria Stella Dellacasa, integrante de la FCPU por la cooperativa Kultura. Asimismo, estimó que “entre el 60% y 70%” de integrantes de cooperativas son mujeres y “muchísimas jefas de hogar”.
La Comisión de Género de la federación tiene más de diez años y hace “cuatro o cinco años” se elevó a la categoría de Secretaría de Género. Dellacasa integra esta secretaría, que se reúne de forma mensual, realiza talleres, encuentros, conversatorios y “diferentes actividades para llamar a los otros compañeros a que vengan, se plieguen y se den cuenta de que este es un problema de todos”, expresó.
“Cuando estalló todo el tema de la violencia de género –que siempre estuvo, pero quedaba como circunscrito a lo doméstico–, muchas compañeras empezaron a plantear situaciones. Y, obviamente, nosotros [las cooperativas] no escapamos a lo común de la población. Ahí empezó a tomar cuerpo la necesidad de que el tema estuviera arriba de la mesa”, explicó a la diaria Walter Zurdo, expresidente de la FCPU.
La primera medida tomada por la secretaría fue establecer un protocolo de acoso laboral y de acoso sexual laboral, en el que se respete la confidencialidad de la persona denunciante. Después de “batallar” durante años, el organismo logró aprobar la reforma estatutaria, que rige para las “cerca de 200 cooperativas socias” y establece el compromiso de condenar la violencia de género “en todas sus manifestaciones”; promover la participación de la mujer en los órganos de conducción y fiscalización de las cooperativas; incorporar sanciones “que podrán derivar en apercibimientos, suspensiones o, incluso, la exclusión de una entidad afiliada”, y prever que las personas que integren ternas para órganos sociales no registren antecedentes de violencia, acoso laboral o sexual.
Mayor representación
“La libre afiliación, que sea todo democrático e igualitario y que todos podamos acceder a los cargos de dirección” son algunos de los principios de las cooperativas, señaló Dellacasa. En 2026, con la elección de las nuevas autoridades de la federación, entró a regir “la cuota de género”. Dellacasa aclaró que no le gusta “hablar de cuota” para referirse a la inclusión y representación de las mujeres en ámbitos políticos y sociales, pero reconoció que, “tal como sucede en el Parlamento, si no tuviéramos cuota, no hubiésemos llegado”.
Asimismo, la cooperativista dijo que la secretaría está trabajando en un proyecto junto con el Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) “para llegar a todo el movimiento cooperativo y visibilizar la participación de las mujeres”.
Según indicó, muchas mujeres cooperativistas “no llegan a cargos de dirección porque tienen otras tareas” vinculadas al cuidado de niñas, niños y adultos mayores “que las dejan fuera de la participación en asambleas y órganos de dirección”. El proyecto consiste en la creación de “espacios de cuidados en cada institución”.
De acuerdo con la nueva regulación, las ternas de delegados, candidaturas al Consejo Directivo y a la Comisión Fiscal “procurarán respetar la proporcionalidad de los diversos sexos presentes en cada cooperativa” para “ampliar la participación de las mujeres y construir órganos más representativos y diversos”.
Diversidad e inclusión
Previo a la reforma, el estatuto estaba redactado “en forma masculina”. En el nuevo documento, se incorporó el lenguaje inclusivo. “Ya no decimos ‘el presidente’, sino ‘la presidencia’. No decimos ‘el secretario o la secretaria’, sino ‘las secretarías’; también para incluir a las disidencias. Queremos que todo el mundo se sienta representado en la federación”, manifestó Dellacasa.
En esta línea, subrayó la importancia de contar con diversidad de voces dentro del cooperativismo. “Una persona que pertenece a otro colectivo va a tener una visión distinta a la mía porque padece y sufre cosas que yo en esta realidad no estoy viendo. Tenemos que tener a otro para que lo cuente”, insistió.
Como parte del trabajo junto con Inefop en territorio, señaló que la secretaría irá a distintos departamentos y brindará talleres presenciales también con el fin de “acercar” el cooperativismo a las disidencias, que es “la gran lucha” y “el desafío de hoy”.
Observatorio de género
En 2010, la cooperativa Artigas, de la Federación de Cooperativas de Ahorro y Crédito (Fecoac), creó un Observatorio de Género, Etnia y Diversidad que, al igual que la secretaría de género de la FCPU, elaboró un protocolo de acoso sexual y otro de acoso laboral.
Carmen Anastasia, cooperativista y una de las fundadoras del observatorio junto con Verónica Villagra, dijo a la diaria que, como parte de las tareas, ofrecen cursos a los socios de la cooperativa, al Consejo Directivo y a las comisiones fiscales “en todos los lugares del interior”.
“Nos afiliamos a la Cámara de Negocios LGBT, en la que, además, se planteó la entrega de un sello a las cooperativas de empresa inclusiva. El año pasado, en diciembre, fuimos auditados y nos entregaron el sello”, contó.
Según Anastasia, el “próximo paso” es “llevar” la perspectiva de género a todas las cooperativas de ahorro y crédito. No obstante, reparó en que los estatutos “son difíciles de reformar” y que las reformas no se hacen todos los años.
“Ya lo llevamos a Cecoac, lo habíamos planteado en Confiar [Red Financiera Cooperativa], pero hay resistencia. En la Cucacc [Cámara Uruguaya de Cooperativas de Ahorro Crédito y Capitalización] logramos que se hicieran talleres de género, pero también hay mucha resistencia, aunque el tema se está tocando”, expresó.
Perspectiva de género en la ley
La Ley 18.407 [promulgada en 2008] “es la ley que rige al movimiento cooperativo de trabajo”, precisó Dellacasa, y señaló que, al igual que como se hizo en el estatuto de la FCPU, está en tratamiento una reforma “para introducir la perspectiva de género en todas las áreas”.
La cooperativista subrayó la necesidad de que “todos los temas” sean tratados con perspectiva de género. “El género atraviesa todas las situaciones, desde cómo van a ser los cargos que se van a elegir hasta cómo se van a determinar ciertos reglamentos donde se contemplen determinadas situaciones”, dijo.
Con respecto a esta modificación, Anastasia señaló que se trata de una “lucha de años”. “Nos hemos movido con algunos compañeros y compañeras a ver cómo hacemos para que se reflote”, sostuvo.
“Queremos que la ley salga en este período de gobierno. En el período pasado no se hizo nada, solo internamente: la discutimos, pero no se hizo nada, no logramos que se discutiera en el Parlamento. Hay que reflotarlo y empezar a hacer los lobbies y hablar con uno y con otro para que salga la modificación de la ley y que quede de una vez por todas”, concluyó.