Durante 2025 se inició la undécima ronda de los Consejos de Salarios, la negociación tripartita en la que participan el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) y representantes de trabajadores y empresarios, que establece los acuerdos salariales que rigen en cada rubro, y que hoy abarca a más de 70% de la fuerza laboral activa del país.
El proceso de negociación para esta ronda está ordenado en dos fases. Actualmente, la negociación se encuentra en la fase 1, en la que, del total de 245 mesas que integran la ronda, ya han negociado 162, y son aquellas que lo hicieron en 2025; restan aún cinco mesas por negociar: la industria láctea, sus distribuidores, y tres grupos relacionados con la pesca.
Las mesas restantes son aquellas que negociarán durante 2026, en la fase 2, y estarán, entre otros grupos, los trabajadores del Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca), un sector que emplea a un número importante de trabajadores.
En el Informe de síntesis de la primera fase de la undécima ronda de los Consejos de Salarios, al que accedió la diaria, se detalla que, de acuerdo con la información aportada por las empresas al Banco de Previsión Social (BPS), las negociaciones alcanzan, como mínimo, a 997.205 cotizantes.
A su vez, en dicho informe se definen los lineamientos trazados por el Poder Ejecutivo para el sector privado, donde se establecen tres franjas o niveles salariales para realizar aumentos diferenciales, “priorizando los salarios más sumergidos, superando lo previsto para el impacto sobre los ‘veinticinco mil pesistas’”.
El nivel 1 son aquellos salarios inferiores a 38.950 pesos y abarca el 30% del universo de los asalariados formales; tuvieron un aumento de 3,3% en julio de 2025, 3,6% en enero de 2026, tendrán un aumento de 2,8% en julio de este año y 3,5% en enero de 2027.
El nivel 2 son los salarios que se encuentran entre 38.951 y 165.228 pesos, y abarca el 64% del universo de los asalariados formales; tuvieron un aumento de 2,5% en julio de 2025, 3,3% en enero de 2026, tendrán un aumento de 1,9% en julio de este año y 3,2% en enero de 2027.
El nivel 3 se compone de los salarios mayores a 165.228 pesos y abarca el 6% del universo de los asalariados formales; tuvieron un aumento de 1,6% en julio de 2025, 2,9% en enero de 2026, tendrán un aumento de 1,7% en julio de este año y 2,7% en enero de 2027.
Salarios sumergidos: “El objetivo se cumplió con creces”
En diálogo con la diaria, la directora nacional de Trabajo, Marcela Barrios, destacó que está quedando “en evidencia” el crecimiento del salario real en todas las franjas salariales, y que aquellos salarios más sumergidos están teniendo “un empuje incluso mayor que el que se preveía”.
“Hacer crecer los salarios más sumergidos fue el objetivo con el que se trabajó, por eso estos lineamientos se diseñaron en franjas según salario, y de acuerdo con esas franjas era el porcentaje de aumento que a cada una le tocaba, pero también, como la inflación estuvo controlada, el objetivo se cumplió con creces”, remarcó, y agregó: “Pensando estrictamente en los salarios y el poder adquisitivo, el objetivo se cumplió porque ya se está teniendo cerca de 2% de crecimiento real, más allá de que aún queda más de un año de estos acuerdos en los Consejos de Salarios”.
Asimismo, Barrios no dudó en asegurar que la evaluación de la undécima ronda de los Consejos de Salarios, que hasta el momento hace el MTSS, es “muy exitosa, en un contexto mundial que fue cambiando, incluso desde que asumimos hasta ahora, y en un contexto en el país, también, que en algunas cosas cambió desde que se diseñaron los lineamientos para la negociación hasta ahora”.
“Ahora que empieza a negociar la segunda tanda o fase de grupos, los lineamientos que el Poder Ejecutivo presenta van a seguir en la misma línea, los cuales tienen un fuerte impulso en que las personas que tienen menores ingresos crezcan”, subrayó.
Además de estos lineamientos establecidos por el Poder Ejecutivo, y como política complementaria que va en sintonía con estos acuerdos, en diciembre de 2025 el gobierno anunció un aumento total de 7,54% del salario mínimo nacional (SMN) a partir de 2026, del cual el 4,1% ya fue aplicado el 1° de enero, llevando el SMN a 24.572 pesos, y el 3,3% restante será aplicado el 1° de julio, alcanzando un total de 25.383 pesos.
“La primera mitad del aumento que se dio corresponde en parte a la expectativa de inflación que había, que después fue menor a lo que se esperaba, y hasta se puede asegurar que ya se dio un crecimiento, pero al haber dividido el aumento en dos, la idea era cubrir en el primer aumento la inflación, o sea, la no pérdida de salario real, y en el segundo aumento generar el crecimiento. El 4,1% era lo que se estimaba que iba a haber de inflación, pero con la que finalmente se dio ya hubo un crecimiento, y el aumento que se aplicará en julio será todo de crecimiento”, explicó Barrios.
Perspectiva de baja conflictividad para 2026
Consultada acerca de posibles conflictos que podrían generarse a raíz de los grupos que restan por negociar en la fase 1 y los que lo harán en la fase 2, Barrios consideró que “no hay ningún motivo que haga pensar que se va a tener un año de alta conflictividad”.
“La conflictividad en Uruguay presenta ciertos ciclos; hay momentos en que aumenta y otros en que baja, y la mayoría de las veces se asocia a otro tipo de factores, y por supuesto también se asocia a las etapas de negociación de salarios y presupuesto. Ha habido ciclos o etapas en Uruguay en que la conflictividad ha sido mayor que lo que fue el año pasado, o sea que desde ese punto de vista no nos parece que en 2025 haya habido algo significativamente distinto en cuanto a cantidad de conflictos”, afirmó.
Según la titular de la Dirección Nacional de Trabajo (Dinatra), en épocas en que se negocia la ronda de los Consejos de Salarios aumenta la conflictividad, pero nada diferente a lo que fue en otras oportunidades. “Hubo algunos sectores que, producto de lo que fue el presupuesto, se movilizaron o tuvieron algunas etapas de conflictividad, pero tampoco fueron distintas a lo que fue en otros momentos”, sostuvo.
“Creemos que 2026 no va a ser diferente a otros años. El principal motivo por el cual los sindicatos siguen haciendo paro es por la muerte de trabajadores y no por temas vinculados a la ronda de los Consejos de Salarios o a negociaciones”, aseguró.
Proyecto de ley ante despidos masivos
A fines del año anterior, el titular del MTSS, Juan Castillo, manifestó públicamente la iniciativa de presentar un proyecto de ley al Parlamento que establece que las empresas deberán informar previamente al MTSS la decisión de ejecutar despidos masivos. Acerca de este proyecto, Castillo puso como ejemplo el caso de la empresa autopartista Yazaki, instalada en nuestro país, que a principios de 2025 anunció el cierre de operaciones en las plantas industriales de Colonia del Sacramento y Las Piedras (Canelones). Entre ambas industrias, la industria japonesa ocupaba alrededor de 1.200 operarios en Uruguay.
“Se retiró del país, dejando a 1.200 trabajadoras en la calle, despidiéndolos por Whatsapp. Eso no es lo justo, no es lo que queremos”, había manifestado el ministro por aquel entonces, y agregaba: “Lo que tenemos que brindar y generar como Estado son garantías, a los efectos de dar protección y prevención de que, si alguien toma una decisión de este tipo, exista un preanuncio, de manera de intentar evitar que eso ocurra”.
Consultada por esta iniciativa, Barrios aseguró que el borrador de este proyecto elaborado por el MTSS ya se envió a Presidencia y es ahí donde se encuentra en este momento, y afirmó que “sería deseable que exista este preaviso y se contemplen esas situaciones”.
“Es la ratificación de un convenio de la Organización Internacional del Trabajo que Uruguay no había ratificado, y desde el MTSS se elaboró el borrador del proyecto para esa ratificación. Confiamos en que lo que se resuelva va a ser lo que se entienda como lo mejor para el país, y en la oportunidad que se considere, porque podemos entender que el gobierno tenga otras urgencias y que haya que dosificar o esperar la oportunidad adecuada”, agregó.
No obstante, Barrios afirmó que casos como el de Yazaki son poco comunes y que “lo habitual es la negociación”. “Hemos usado Yazaki como un ejemplo paradigmático, porque fue de la noche a la mañana, pero en la mayoría de los casos se negocia, solo que no se hace por ley”, sostuvo.
“Más allá de este proyecto, esta es una práctica que habitualmente se hace y que en la Dinatra lo vemos permanentemente. Los casos en que los empleadores despidieron a los trabajadores sin tiempo de antelación son la excepción; lo habitual es que sea al revés; las empresas avisan que van a hacer una reestructura y eligen conversar con el sindicato sobre cómo hacerla, o empresas que antes de tomar decisiones, aunque no tengan sindicatos, igual conversan con sus trabajadores”, aseguró.
Inteligencia artificial: impacto en el presente y futuro de los trabajadores
La inteligencia artificial (IA) viene ganando cada vez más presencia en diferentes ámbitos de la vida cotidiana y, particularmente, en el mundo del trabajo. El advenimiento de estas tecnologías y su rápido avance hacen que la IA sea motivo de observación y análisis por parte del MTSS.
Barrios, consultada acerca de esto, aseguró que es algo que se viene siguiendo desde que asumió esta nueva administración: “Sabemos que en este período que nos va a tocar estar al frente del MTSS vamos a ser testigos de grandes cambios en la historia del mundo, y en algunos casos los cambios empezaron a llegar antes de lo que seguramente nos hubiésemos imaginado. Esto es algo que trasciende específicamente a Uruguay, y desde este lugar vemos que son cosas que están cambiando día a día en todo el mundo”, afirmó.
Remarcó que se hace “especial hincapié” en la necesidad de capacitación para incorporar de la mejor manera estas herramientas ante los casos de desplazamiento de algunos trabajadores con menor calificación.
“En otros casos no necesariamente es desplazamiento, sino una especie de reconversión. Tal vez, en algunos casos, la IA puede ayudar a que los trabajadores sean más productivos o realicen más tareas, o que puedan hacerlas más fácilmente con ayuda de alguna herramienta, y tal vez genera que las empresas amplíen sus horizontes, los servicios que dan, sus productos, y no necesariamente genere pérdida en los puestos de trabajo”, agregó, y sostuvo: “Son fenómenos que estamos estudiando y mirando de cerca con preocupación, pero más que nada pensando en cómo Uruguay se agiorna o cómo acompaña, y no cómo nos pasa la ola por encima”.
Respecto de la incorporación de herramientas de IA por parte de los trabajadores del Estado, Barrios afirmó que “sería deseable” incorporar aquellas que hoy ya están disponibles y sumarlas a las labores públicas en la medida de las posibilidades, dadas las características que tiene el Estado uruguayo. “Se trata de asumir que el mundo va para ese lado; la tecnología está a disposición y debemos incorporarla y capacitar a la gente para su uso. Considero que el Estado tiene que estar a la orden del día, y si hay herramientas que hacen más eficiente la gestión, hay que mirar para ese lado. Hay que incorporarlas y no combatirlas”, subrayó.