Verónica Raffo, socia del estudio de abogados Ferrere, y que participa activamente de su gerenciamiento y liderazgo estratégico, dialogó con la diaria y realizó un análisis de lo que es el proyecto de ley de empleo integral, que el Poder Ejecutivo, a través del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), presentó días atrás. Dentro de sus principales consideraciones, manifestó que “es una buena ley para contratar mejor, pero no necesariamente para generar más empleo”.

Acerca de cuáles son los ejes centrales de la norma, comentó que la misma “parte de un diagnóstico acertado: en Uruguay persisten rezagos estructurales en la inserción laboral de ciertos colectivos —jóvenes, mujeres jefas de hogar, mayores de 50, personas con discapacidad, entre otros— y, además, las herramientas existentes han tenido un impacto limitado en la práctica”.

No obstante, explicó que a partir de eso, el texto plantea tres ejes que calificó como “claros”. Señaló que en primer lugar, busca “simplificar y hacer más atractivos los incentivos a la contratación”. En segundo lugar “—y probablemente lo más novedoso— intenta poner la formación continua en el centro, entendiendo que el problema no es solo de acceso sino de habilidades”, mientras que en tercer lugar, trata de “incorporar con más fuerza el emprendedurismo como una vía real de inserción laboral”.

Por su parte, sobre las ventajas y desventajas que presenta la ley, Raffo comentó que “corrige problemas reales del sistema anterior: simplifica, ordena y propone incentivos más claros y potentes, lo que debería facilitar su uso”. En ese sentido, dijo que también “es positivo que incorpore la formación continua y el emprendedurismo como parte de la solución”.

“Pero también hay que ser francos: es poco probable que, por sí sola, tenga un impacto relevante en la generación de empleo. La experiencia muestra que estos instrumentos han tenido un uso acotado y, aunque ahora son más agresivos, siguen actuando más sobre la empleabilidad que sobre la creación de puestos de trabajo”, expresó la abogada.

Con relación a qué lectura se hace del texto desde Ferrere, comentó que la norma “parte de un buen diagnóstico y mejora el diseño de incentivos respecto a regímenes anteriores, por lo que probablemente tenga mayor alcance. No obstante, no es una ley que aborde el problema de fondo que es la falta de competitividad y la capacidad de generar empleo en el país”.

Al respecto, agregó que “si de verdad se quiere mover la aguja, la discusión tiene que ir más allá. Hay que animarse a revisar temas de base: cómo vinculamos salario y productividad, cómo adaptamos las modalidades de contratación, cómo hacemos más flexible la organización del trabajo en un mundo que ya cambió”.

En síntesis, afirmó que “es una buena herramienta y un paso en la dirección correcta”, pero que “difícilmente cambie el escenario si no forma parte de una agenda más amplia de transformación del mercado laboral, porque, en materia de empleo, las reglas de juego importan aún más que los incentivos”.

Raffo cuenta con más de 25 años de experiencia asesorando clientes tanto en Uruguay como en el exterior. Lidera también el Grupo de Práctica Laboral, Seguridad Social y Migraciones de Ferrere. Desde el año 2015 ha sido directiva del Comité de Empleo y Relaciones Industriales de la International Bar Association (IBA).