La semana pasada la Dirección Nacional de Energía del Ministerio de Industria, Energía y Minería (MIEM) divulgó los datos preliminares de generación de energía eléctrica mediante fuentes renovables, que se ubicaron en el entorno de 98% del total al cierre de 2025. De acuerdo a los datos, de los 13.040 GWh (gigavatios durante una hora) generados en el año, 46% correspondió a fuente hidráulica, 34% a eólica y 14% a biomasa. La novedad estuvo en la energía de fuente solar, que el año pasado significó un 4% del total, y superó a la de fuente fósil, que aportó apenas un 2%.

Desde el MIEM señalaron a la diaria que este resultado “está lejos de ser una anomalía” y consolida la tendencia de la última década, cuyo promedio asciende a 95% de energías renovables en la matriz eléctrica. A partir de 2015, las energías de fuentes renovables superaron el 90% del total de la matriz energética, cifras que se mantuvieron en ese rango de forma casi sostenida hasta la actualidad. La excepción se daría en 2021, año atravesado por una fuerte sequía que desabasteció los embalses de las represas, a lo que se sumó una fuerte demanda de importación de energía por parte de Argentina y Brasil.

Este indicador podría considerarse un logro si se compara con otras regiones del mundo, ya que según el informe Statistical Review of World Energy publicado en 2024 por el Energy Institute, Uruguay se ubicaba sexto a nivel global entre los países con mayor proporción de energía renovable.

Consultado por la diaria, Diego Oroño, presidente de la Asociación Uruguaya de Energía Renovables (Auder), explicó que estos resultados son parte de una “política sostenida” y que “sorprendería” que el país redujera sus niveles de generación mediante fuentes renovables por debajo del 95%. “Tendría que ser un cataclismo. Ya son números de los que estamos acostumbrados”, afirmó Oroño, quien destacó que el desempeño se mantuvo incluso en períodos de baja hidraulicidad.

El especialista explicó que el proceso de transformación comenzó en 2010 con el acuerdo multipartidario que definió la política de Estado. Esto implicó que entre 2010 y 2015 se desarrollaran los sistemas de generación de energía eólica, a lo que posteriormente se sumó la solar fotovoltaica. En paralelo, comenzó la operación de las plantas de celulosa que hicieron que ingresara un importante volumen de energía generada por biomasa en el sistema.

“Uruguay tradicionalmente tenía un sistema que se podría llamar ‘hidrotérmico’. En años lluviosos, la energía hidroeléctrica representaba entre el 50% y 60%, mientras que lo restante lo cubría la térmica. El cambio lo trajeron las energías renovables no tradicionales, es decir, eólica, solar y biomasa”, explicó el presidente de la Auder.

Respecto al uso de la energía térmica, Oroño explicó que está restringida a cubrir los picos de demanda en invierno y verano, así como las exportaciones de energía a países vecinos en situaciones de emergencia. No obstante, este año trae la novedad de que se retomará el uso de gas natural gracias a un contrato con Argentina, que proveerá de combustible a la Central de Ciclo Combinado de Punta del Tigre. Esto permite prescindir del fueloil, mucho más contaminante y que aún es utilizado para abastecer los motores de la Central Batlle.

Aumento de las ganancias y reducción de la tarifa real

Un estudio publicado por la consultora Exante en julio de 2025 analiza los beneficios económicos que aportó la transformación de la matriz energética, en el pasado afectada por la volatilidad de los precios internacionales del petróleo y gas, así como la evolución del tipo de cambio.

De acuerdo al informe, el costo de abastecimiento de la demanda pasó de 56% a 39% de los ingresos operativos de UTE. Esto derivó en que el resultado primario promedio de la empresa estatal durante el período 2015-2024 aumentara 110 millones de dólares anuales respecto al promedio 2007-2011. Finalmente, el ente aportó 212 millones de dólares anuales en promedio a rentas generales, equivalentes al 0,3% del producto bruto interno.

Asimismo, el estudio destaca una reducción en el costo de la energía eléctrica para los consumidores finales, ya que la tarifa residencial simple se redujo un 28% en términos reales entre 2013 y 2024.

Oportunidades de avance en la matriz primaria

Si se analiza la matriz primaria nacional, que refleja toda la energía involucrada como los combustibles líquidos, la leña, el gas natural, además de la electricidad, el desempeño del país es notoriamente más favorable desde el punto de vista ambiental respecto al nivel mundial.

Según datos del MIEM, mientras que en Uruguay el 64% de la energía utilizada para usos primarios, como el transporte y la industria, tiene su origen en fuentes renovables, sólo el 15% representa esta característica en el resto del mundo. A nivel global tienen gran peso fuentes no explotadas en el país, como el carbón (27%), el gas natural (23%) y la nuclear (5%).

Desde esa cartera entienden que la participación de fuentes renovables en el sector eléctrico no disminuirá sino que aumentará, ya que estas constituyen la alternativa de abastecimiento más económica del sistema, además de presentar los mejores indicadores en materia de impacto socioeconómico y ambiental. Por otra parte, señala que la generación renovable aporta “robustez y soberanía” a la matriz de abastecimiento de este bien estratégico. Asimismo, estiman que en el corto plazo se retome la expansión del parque generador, recurriéndose en una primera etapa a la incorporación de nueva generación solar para posteriormente incorporar un mix eólico y solar.

En un escenario donde la industria también atravesó procesos de transformación, Oroño considera relevantes los proyectos de incorporación de hidrógeno verde con destino al transporte de cargas pesadas y mayor participación de fuentes fotovoltaicas. Auder insiste en seguir incorporando renovables, más allá de los datos de alta participación de fuentes de este tipo, ya que surgen demandas nuevas como los data center próximos a inaugurarse y que requieren altos niveles de demanda eléctrica.

Oroño manifestó que en la matriz primaria existe una ventana de oportunidad para seguir avanzando en la “descarbonización” del uso de la energía. “Uruguay transita un camino muy bueno, que tiene que ver con transformar el transporte. Venimos de un año récord de incorporación de vehículos eléctricos, lo que implica pasar de combustibles fósiles contaminantes a usar la red eléctrica, que ya está descarbonizada”, celebró el especialista.