Luego de que el Instituto Nacional de Estadística (INE) divulgara el último informe del índice de precios al consumo (IPC), se conoció que el dato de evolución interanual de la inflación se redujo a 3,11%, el menor nivel en casi 70 años, lo que motivó festejos en el oficialismo.

El guarismo se registró luego de que la inflación mensual de febrero fuera de 0,35%, lo que impulsó a la baja el dato anual, y alcanzó el menor nivel interanual desde agosto de 1956, cuando la evolución de precios fue de apenas 2,72%, de acuerdo a la serie del INE con base en 2022. Esto mejora el récord del último mes de 2025 –cuando la inflación anual fue de 3,65%, el mejor cierre de año desde 2001, período que finalizó con una evolución de precios de 3,59%–, así como de enero pasado, mes que se ubicó en 3,46%.

En conversación con la diaria Verifica, el economista del Centro de Estudios del Desarrollo (CED) Ramiro Correa afirmó que buena parte del fenómeno se explica por la baja en la evolución de precios del conjunto de bienes transables, es decir, aquellos que están expuestos al comercio exterior, que se ubicó en el entorno del 1%. De acuerdo a lo informado por CPA Ferrere, la inflación de los transables se redujo de 4,1% en setiembre de 2025 a 1,4% en febrero de este año.

“Cuando uno ve la serie en el tiempo de los transables y no transables, se observa una pronunciada caída en los últimos meses, sobre todo en el último año, de los bienes transables, que está fuertemente asociada al fenómeno de la baja del dólar en Uruguay y de algunas materias primas”, explicó Correa. Al mismo tiempo, la evolución de bienes no transables se mantuvo en el entorno de 5,5%.

Por su parte, Gabriela Mordecki, economista e investigadora del Instituto de Economía (Iecon) de la Universidad de la República, coincidió en que uno de los aspectos que influyeron en la baja inflacionaria fue el comportamiento del dólar, que hasta febrero se encontraba estable en niveles “mínimos”. A esto se superpusieron elementos coyunturales como la caída de precios de las frutas y verduras, cuya evolución interanual en febrero se ubicó en 0,2%, y un menor nivel de aumento respecto del año anterior en el rubro educación.

“Si bien el mes pasado el tipo de cambio promedio no volvió a caer, sino que se mantuvo estable, el precio de una gran cantidad de rubros dentro del IPC está directamente en dólares, además de otros que tienen insumos importados incorporados en sus costos”, explicó Mordecki.

Positivo para los trabajadores, negativo para el gobierno

En lo que respecta a los efectos, Correa señaló que una inflación baja y estable es “positiva para la gente”, especialmente asalariados, jubilados y pensionistas, ya que atravesarán un aumento en el poder de compra. Asimismo, señaló que si bien el indicador se ubica cada vez más próximo al piso del rango meta, fijado por el Banco Central del Uruguay (BCU) en 3%, el número se aproxima a los niveles que mantienen muchos países de la región. “Es una normalización inflacionaria que está teniendo Uruguay a la que no estábamos acostumbrados”, afirmó el economista.

Mordecki acompañó la idea de que los principales beneficiados son todos aquellos que perciben rentas fijas y señaló que una mejora de los ingresos reales de las familias impacta positivamente en el consumo, lo que actúa como “un importante dinamizador de la economía”.

Sin embargo, la economista del Iecon advirtió que para el gobierno este nivel de inflación “es algo que preocupa”, ya que afecta los ingresos tributarios, que derivan en un 50% de la recaudación por concepto de IVA. “Si el presupuesto fue hecho pensando que la inflación iba a ser de 4,5% y la inflación termina siendo de 3%, la recaudación tributaria va a ser menor a la proyectada”, afirmó Mordecki, y recordó que los gastos como salarios del funcionariado público y pasividades se ajustaron con base en la inflación pasada, lo que generaría un “desfasaje” y “más dificultad” para bajar el déficit fiscal.

Asimismo, recordó que esta situación ya había acontecido durante el último año del gobierno de Luis Lacalle Pou, en el que la propia ministra Azucena Arbeleche señaló este fenómeno como una de las causas del resultado fiscal. “En Uruguay no soñábamos con tener una inflación tan baja. El ajuste, esta desinflación que se está dando, genera costos. No es algo gratis”, sentenció Mordecki.

Sostenibilidad a futuro

No obstante, si bien se arrastran varios meses de una tendencia inflacionaria a la baja y que ya acumula 33 meses dentro del rango meta del BCU, Mordecki opinó que su permanencia en los niveles actuales depende de factores externos como el tipo de cambio y el precio del petróleo, actualmente volátiles por los efectos de la guerra entre Irán y Estados Unidos e Israel.

Asimismo, señaló que una inflación tan baja supondrá un “piso de ajustes más bajo” para el próximo año. “Yo creo que es una nueva situación, tal vez no de 3%, pero una inflación de entre 4,5% y 5% podría ser una inflación más de mediano y largo plazo para hacer proyecciones en Uruguay”, afirmó la economista, que definió a esta situación como un “nuevo momento” con menores niveles inflacionarios que años atrás, cuando el aumento de precios interanual se aproximaba al 10%.

Por otro lado, Correa opinó que el BCU, en la búsqueda de cumplir su objetivo de 4,5%, está haciendo “lo que dice el manual”, que es una “política monetaria expansiva”. “Está bajando las tasas de interés para que haya más liquidez en el mercado, más pesos, lo que con el tiempo puede implicar un aumento de las presiones inflacionarias, algo para lo que hoy tiene margen”, señaló.

“Estamos en un momento en el que la demanda interna tampoco presiona tanto para que suban los precios. Ya tuvimos dos trimestres seguidos de caída en la actividad, y la economía se está enfriando. Eso también afecta los precios”, explicó Mordecki, y sumó a esto la “eclosión” del consumo de bienes importados directamente por los consumidores.

“Va a llegar un momento en que se estabilice y, con el dólar subiendo, eso va a ir un poco para atrás. No tanto como para volver a los niveles inflacionarios del pasado, siempre que la política económica se mantenga atada a mirar estos equilibrios con cuidado”, concluyó la economista.