En los últimos meses la red de agua potable del área metropolitana de Montevideo vio incrementado sus niveles de trihalometanos, compuestos químicos presentes en el agua luego de atravesar procesos de potabilización y desinfección mediante el uso de cloro. Estos compuestos suelen tener niveles máximos tolerables, lo que puede implicar riesgos para la salud en caso de consumo recurrente.
Bajo este contexto, comenzaron a circular en redes sociales una serie de sugerencias para el consumo del agua proveniente de la red por cañería. “Ante el aumento de trihalometanos en el agua de OSE, la Facultad de Química recomienda hervir el agua entre 3 y 5 minutos antes de cocinar para eliminar estos compuestos”. El mensaje también menciona “tomar duchas cortas en ambientes ventilados”, así como “limitar el consumo de agua corriente por parte de personas con hipertensión, insuficiencia renal o embarazadas”.
Estas recomendaciones surgen en los resultados de los motores de búsqueda como Google, y sugieren como fuente enlaces al sitio web oficial de la Facultad de Química de la Universidad de la República (Udelar). Sin embargo, la información ya no se encuentra disponible en línea y su circulación corresponde a publicaciones antiguas.
Consultada por la diaria Verifica, la doctora en Química, docente e investigadora Alexandra Sixto señaló que la información divulgada corresponde a una serie de advertencias realizadas por la Facultad de Química en 2023, que, según señaló, “no corresponden a este contexto”. Durante el primer semestre de ese año el país atravesó una fuerte sequía que obligó al gobierno de Luis Lacalle Pou a decretar la emergencia hídrica.
Los embalses de agua potable de la cuenca del río Santa Lucía se encontraban en mínimos históricos, lo que se reflejó en una notable reducción en la calidad del agua provista por el servicio de OSE, con fuertes olores y gran cantidad de sedimentos. El ministro de Ambiente de entonces, Robert Bouvier, afirmó a la prensa que el agua no era “potable” pero sí “bebible y consumible”, lo que generó cuestionamientos por parte de la opinión pública.
Sixto explicó que los principales compuestos a analizar son bromoformo, cloroformo, dibromoclorometano y bromodiclorometano, que definen el índice de trihalometanos (THM). Los valores máximos permitidos en Uruguay son establecidos por el Decreto 375/011, que están en línea con los estándares definidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con la excepción del cloroformo, cuyo máximo es la mitad que el establecido por la OMS.
De acuerdo con los resultados del monitoreo realizado el 4 de marzo divulgados por la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua (Ursea), los niveles de los compuestos, en su mayoría, no superan individualmente el límite establecido. No obstante, en ocho de los 11 puntos de análisis supera el índice de THM máximo, fijado en 1, siendo el mayor guarismo de 2,47. Esta situación es mejor a la de febrero, mes en que todas las muestras superaron el límite de THM, con valores de entre 1,1 y 2.
La investigadora señaló que estos valores se alejan de los registrados en 2023 y recordó que el Ministerio de Salud Pública elevó el valor máximo permitido de THM a cinco, medida que tuvo carácter transitorio durante la emergencia hídrica. Según informes difundidos por la Intendencia de Montevideo, todas las muestras tomadas entre en el 27 de marzo de 2023 y el 31 de mayo de 2023 superaron el límite de 1, registrándose el valor máximo el 10 de mayo, cuando el índice THM alcanzó 5,3 y superó incluso el límite transitorio establecido por el ejecutivo.
Por tal motivo, en junio de ese año las autoridades de la Facultad de Química divulgaron recomendaciones para el uso de agua del servicio de OSE, con el objetivo de minimizar los riesgos entre la población. Sixto señaló que las sugerencias siguen “vigentes” porque “tienen que ver con la química” y que no se han hecho “recomendaciones que tomen todas esas precauciones con relación a los niveles que hay actualmente” ya que se consideran innecesarias.