En el marco de la actividad “El futuro del Sistema Nacional Integrado de Salud en debate”, organizada por la Universidad de la Empresa, el vicepresidente de la Administración de los Servicios de Salud del Estado (ASSE), Daniel Olesker, presentó una serie de indicadores sobre la evolución del gasto en salud en relación con el producto interno bruto (PIB), lo que ubicaría a Uruguay “entre los países con mayor gasto público en salud”.
“La OPS [Organización Panamericana de la Salud] dice que el gasto público en salud debe andar en el entorno del 6% del PIB”, afirmó Olesker, y señaló que el nivel de Uruguay en ese aspecto oscila entre el 6% y 7%. De acuerdo con el “Boletín cuentas nacionales de salud 2024”, publicado en los últimos días por el Ministerio de Salud Pública (MSP), el financiamiento público en salud pasó de 3,55% del PIB en 2005 a 6,72% en 2024, el punto más alto de la serie. Asimismo, se registró un aumento del gasto total en salud, que incluye además el financiamiento privado, que pasó de 7,53% a 9,32% en igual período.
El estudio señala que en 2022, último dato disponible, el gasto en salud en todo el mundo representó el 9,9% del PIB, por lo que los niveles de Uruguay están alineados con el promedio global y por encima del promedio de América Latina, ubicado en 7,7% del PIB regional. En 2024, en Uruguay se destinaron en total 303.141 millones de pesos constantes en salud, lo que se traduce en un desembolso per cápita de 86.816 pesos, más del doble de lo invertido en 2005, unos 42.909 pesos.
Sobre esto, Olesker señaló que desde 2011 no se dieron “cambios muy significativos” y que la diferencia sustancial se dio en el peso del aporte privado al gasto total en salud, que pasó de representar “la mitad” a “una cuarta parte”, lo que, según afirmó, significó una “estatización del gasto en salud”. Según los datos del MSP, mientras que en 2005 el financiamiento privado superaba al de origen público, con 53%, esta fuente de gasto se redujo al 26% del total para 2024, año en que el financiamiento público alcanzó el 74%.
Tanto la OPS como la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan que el “gasto de bolsillo” en salud (GBS) por usuario no debe superar el 20% de los ingresos. El informe del MSP señala al GBS como el “mecanismo de financiamiento más regresivo”, que afecta de igual manera a todos los hogares, independientemente de su nivel de ingreso, aunque impacta en los sectores de menores ingresos. El jerarca de ASSE afirmó que en 2005 este indicador alcanzaba el 23%, mientras que en 2023 se ubicó en 16,46%, dato que fue aún menor en 2024, cuando se alcanzó el mínimo de 15,65%.
La serie completa muestra que, desde 2006, Uruguay se posiciona dentro de los niveles de GBS recomendados por la OMS, mientras que en lo que respecta al nivel de gasto público en salud las inversiones superaron el 6% del PIB a partir de 2016, lo que ubica al país en un reducido grupo de países que logran cumplir con ambos criterios. Según un informe elaborado por el Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social, Uruguay y Colombia son los únicos dos países latinoamericanos que integran este conjunto, al que se suman Austria, Bélgica, Dinamarca, Eslovenia, Finlandia, Islandia, Noruega, Nueva Zelanda, Países Bajos y República Checa.
Asimismo, de acuerdo con los datos estadísticos de la OMS para 2023, los más recientes disponibles, Uruguay se ubica en el puesto número 30 de 198 países en niveles de gasto público en salud, así como el segundo país de América Latina, solo por detrás de Cuba.
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