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Ciencia Investigación científica
Virus Mpox. Foto: NIAD

Virus Mpox. Foto: NIAD

Virología en nuestro idioma: proponen que en español se utilice el término anfitrión en lugar de huésped u hospedero

Llaman a erradicar el uso de huésped, traducción errónea de host, y sustituirla por la correcta anfitrión, que encima resulta más comprensible para el público general que términos como hospedero u hospedador.

  1. Una película cambió para siempre el género de terror espacial. En ella una entidad alienígena usaba los cuerpos de los seres humanos a bordo de una nave para que sus crías completaran su ciclo vital. En una recordada escena, el actor John Hurt tenía convulsiones. Sus compañeros lo rodeaban e intentaban asistirlo. De pronto, su pecho comenzaba a abrirse y, entre tripas y abundante sangre, emergía una criatura. ¿Cómo le decimos al bicho que había parasitado al tripulante de la nave Nostromo? Alien (luego se le aplicaría el más específico xenomorfo). ¿Cómo le diríamos al humano parasitado? En muchos casos, muy equivocadamente, le llamaríamos huésped. En nuestro hermoso español, huésped es quien se queda en un sitio invitado por un tercero, no quien recibe a las visitas.

El error de llamar huésped al organismo que está siendo invadido por un virus, parásito o patógeno no está extendido solo entre la población general, sino también en la propia ciencia. Así lo deja en evidencia una reciente publicación científica en la que participa una de las grandes figuras de la virología de nuestro país, Juan Arbiza.

Titulado “Anfitrión vs. huésped: un análisis de la terminología del host viral en la literatura científica en español y una propuesta para la estandarización”, el artículo traza un estado de situación de los términos empleados en nuestra lengua para referirse a este fenómeno y bucea en los posibles malentendidos detrás del error de recurrir a huésped. Lleva la firma de Mario Lozano, del Laboratorio de Virus Emergentes de la Universidad Nacional de Quilmes (Argentina); Antonio Matanzo, del Laboratorio de Virus Emergentes del Instituto de Salud Carlos III (España); Delia Enría, del Instituto Nacional de Enfermedades Virales Humanas del Ministerio de Salud (Argentina), y Juan Arbiza, de la Facultad de Ciencias de nuestra Universidad de la República.

Tras analizar textos en español en dos repositorios científicos y en el más amplio Google Scholar, los autores no solo trazan un mapa de los términos empleados para referirse al organismo que está siendo usado por un virus, patógeno o parásito, sino que sugieren hacia dónde ir en adelante, como remarcan en las conclusiones del trabajo: “Proponemos adoptar anfitrión como término preferente por su precisión semántica, uso popularmente aceptado y mejor adecuación para la divulgación como el término óptimo para la traducción de host en la virología en español, manteniendo hospedador/hospedante/hospedero como sinónimos técnicos y relegando la palabra huésped de manera exclusiva para referirse al patógeno invitado”. Vayamos ahora a ver algunos detalles relevantes.

Aclarando los tantos con un falso amigo

“La precisión terminológica es un pilar fundamental del método científico”, señalan al inicio de su artículo, y remarcan que en la virología “la correcta definición de los actores biológicos es indispensable”. En tal sentido, sostienen que en su disciplina “el concepto de host (en inglés) es axial, definiendo al organismo que alberga y permite la replicación de un virus”.

El problema es que los autores afirman que la traducción al español de host está hoy “en un estado de caos lexicográfico” en el que “conviven términos correctos, incorrectos y regionalismos, generando confusión entre especialistas y dificultando la divulgación científica efectiva hacia la población general”.

“En lingüística, host y huésped pueden considerarse un calco semántico que podría incluirse en la categoría de falso amigo”, sostienen. ¿Qué es eso de “un falso amigo”? Explican que ese término alude a “cuando se traduce una palabra de otro idioma por otra palabra de la lengua materna del hablante que se parece a la primera en la escritura o en la pronunciación, pero que tiene un significado diferente”. A esta similitud apuntan todas sus baterías: ese “falso amigo”, sostienen, “parece ser el que ha inducido al error más común en la disyuntiva que estamos presentando”. Como muestran, citando a la Real Academia Española, “huésped significa persona alojada en casa ajena”, por lo que alude al “invitado”, lo que en una infección viral “corresponde la virus y no al organismo que lo alberga”.

“Frente a este error, la comunidad técnico-científica comenzó a utilizar términos derivados del anterior, como hospedador (de uso más frecuente en España), hospedero (común en América Latina) u hospedante, tal como propuso el investigador cubano Ariel Martínez Gil. Una quinta alternativa, anfitrión, aunque etimológica y semánticamente impecable, ha tenido una adopción menor en la literatura primaria”, dicen a continuación. Y respaldan sus palabras con datos.

Una palabra latina y una bifurcación de caminos

Como señalan en el artículo, tanto la palabra inglesa host como la española huésped (y sus derivados hospedante, hospedador y hospedero) tienen “su raíz en la palabra latina hospes, que se forma de hostis ('extranjero', 'forastero') y el sufijo relacionado con potis ('dueño, señor, el que puede'), de modo que aludía a una relación de reciprocidad entre el que ofrece hospitalidad y el que la recibe”, y tiene cierta ambigüedad para referirse “tanto al que aloja como al alojado”. Pero luego el término tomó caminos opuestos en la lengua inglesa y en la nuestra.

Mientras que en inglés “host evolucionó para describir a la persona que recibe o entretiene invitados y en biología se utiliza para describir al organismo que 'aloja' a otro (parásito, virus, etcétera)”, en español fue en la dirección opuesta. “Primero pasó al castellano antiguo como huéspede y finalmente se simplificó a huésped tomando su significado moderno para designar la idea del invitado que es 'alojado'”, reseñan, y agregan que “probablemente este doble sentido es el corazón de la confusión moderna”.

¿Cuándo se usa huésped, anfitrión y los demás términos?

Para su artículo los autores hicieron búsquedas bibliográficas “en bases de datos representativas de la producción científica en español”. Estas fueron Scielo (Scientific Electronic Library Online), “que indexa principalmente revistas científicas de acceso abierto”; Dialnet, “un repositorio amplio que incluye artículos, tesis, libros y actas de congresos”, y Google Scholar, “un motor de búsqueda académico de alcance global que recupera literatura científica procedente de diversas editoriales, repositorios y documentos en línea”.

En ellas hicieron búsquedas el 24 de setiembre de 2025 en los textos completos de sus documentos, de las palabras vir*, es decir, cualquiera que comenzara por vir, como virología, virus o viral, y además las palabras hospedador, huésped, hospedero, hospedante y anfitrión. De esta manera confirmaron la peor de sus sospechas: “Los datos presentados evidencian una situación terminológica crítica”.

“En las tres bases, los datos muestran un claro predominio del término incorrecto huésped en las revistas científicas indexadas”, reportan. En efecto, huésped se encontró en 88 de 192 documentos de Scielo (45% de los documentos), en 561 de 1.606 de Dialnet (34% del total) y en 35.700 de 83.576 de Google Scholar (43% del total).

Juan Arbiza (archivo, diciembre de 2021). Foto: Alessandro Maradei

Juan Arbiza (archivo, diciembre de 2021). Foto: Alessandro Maradei

Por su parte, la traducción más correcta de host, es decir, anfitrión, apareció en muy pocos documentos: solo en uno de Scielo (0,5% del total), en cinco de Dialnet (0,3% del total) y en 8.810 de Google Scholar (10% del total). “Esto indica que anfitrión, a pesar de que presenta un bajo uso en el total, tiene una presencia consolidada, en particular en el contexto de esta construcción específica, probablemente en tesis doctorales, repositorios y documentos en línea”, indican en el artículo.

Por otro lado, sostienen que “la alta frecuencia de huésped en las bases de datos, especialmente en Scielo y Google Scholar, confirma la magnitud del problema”, al tiempo que “refleja la fuerte influencia del inglés como lingua franca de la ciencia”, hecho que, a juicio de los autores, “lleva a traducciones automáticas y poco reflexivas”. Más aún, sostienen que “la persistencia de este error en la literatura revisada por pares indica una falta de atención colectiva hacia la precisión lingüística, lo que normaliza un error semántico ampliamente extendido, con potencial para generar confusión conceptual en otros ámbitos del rigor científico”. Tomá.

Hablemos mejor

Finalmente, señalan que “los términos hospedador, hospedante y hospedero son la corrección técnica al error de huésped”, y agregan que “su utilización parece provenir de una búsqueda innecesaria de sostener la misma raíz de la palabra de uso común en el idioma inglés”. Incluso sostienen que tanto hospedador como hospedante y hospedero “son términos opacos, sin resonancia en el lenguaje cotidiano” del público general, “lo que crea una barrera para la divulgación efectiva”.

Por lo tanto, argumentan que anfitrión “es la opción óptima” a utilizar, y dan tres razones de peso. Por un lado, tiene “precisión semántica y solidez etimológica”, ya que, además de provenir del griego amphitryon, “que a través del latín significa inequívocamente ‘aquel que recibe o aloja en su casa’”, también “establece una dicotomía perfecta y fácil de entender: el anfitrión (organismo macro) aloja al huésped (virus, patógeno)”. La segunda razón para defender el uso de anfitrión es que es accesible y tiene “poder de divulgación”, ya que al ser una palabra de uso común, “cualquier persona, sin formación científica, comprende instantáneamente la relación implícita” y ahorra “la necesidad de explicar términos técnicos como hospedador, democratizando el conocimiento”. Finalmente, recomiendan usar anfitrión por “belleza y economía del lenguaje”, puesto que es “un término fonéticamente sólido y conceptualmente elegante”, que “facilita la creación de frases claras y concisas como ‘respuesta del anfitrión’, ‘especificidad por el anfitrión’, ‘rango de anfitriones’ o ‘cambio de anfitrión’”.

Puesto que “la comunidad científica hispanohablante está utilizando mayoritariamente un término incorrecto (huésped) para designar al host viral, mientras que la solución técnica (hospedador/hospedero/hospedante) carece del poder divulgativo necesario”, hacen “un llamamiento a la estandarización consciente del lenguaje en la virología en español”, recomendando el uso prioritario de anfitrión y relegando a “hospedador/hospedero/hospedante” como “término técnico válido y sinónimo” para “publicaciones de alta especialización donde la tradición lexicográfica es fuerte”. Aun para esas publicaciones recomiendan “una transición progresiva hacia anfitrión”.

Finalmente, llaman a “erradicar” el término huésped “para designar al organismo que alberga”, ya que “su uso debe restringirse de manera exclusiva para referirse al patógeno (el ‘invitado’)”. Cierran diciendo que “instituciones como las sociedades de microbiología y virología, así como los comités editoriales de las revistas científicas, tienen un papel crucial en esta estandarización”.

Así como Juan Arbiza y sus colegas han hecho importantes aportes para comprender a los virus y atenuar sus impactos en la salud humana y animal, ahora su esfuerzo nos permite sanar al idioma español –tanto el hablado por las personas comunes como por la comunidad científica– de una patología que lo tomó por huésped gracias a “traducciones automáticas y poco reflexivas” que permitieron que burlara nuestras defensas.

Artículo: Anfitrión vs. huésped: un análisis de la terminología del host viral en la literatura científica en español y una propuesta para la estandarización
Publicación: Medicina (agosto de 2026)
Autores: Mario Lozano, Antonio Matanzo, Delia Enría y Juan Arbiza.