El ministro del Interior, Carlos Negro, encabezó un acto de reconocimiento a los integrantes de la brigada departamental que participaron en la operación Anfisbena que se desarrolló este jueves en la Jefatura de Policía de Colonia. Ese procedimiento policíal ya acumula 49 personas condenadas por delitos vinculados al narcotráfico y lavado de activos, y ha sido fue calificado como “histórico” por su alcance y resultados.
Durante su visita a la capital coloniense, el jerarca destacó el trabajo coordinado de distintas unidades policiales y subrayó que la operación tuvo un doble objetivo: combatir el narcotráfico y atacar el lavado de activos, dos fenómenos que están estrechamente vinculados, indicó.
“Fue un esfuerzo que implicó la coordinación de varios equipos y unidades policiales de diferentes departamentos para atacar el fenómeno del narcotráfico y los activos asociados”, afirmó Negro, al tiempo que explicó que el nombre de la operación alude a una “serpiente de dos cabezas”, con referencia a ese abordaje simultáneo.
En ese marco, el ministro también respaldó al jefe de Policía de Colonia, Paulo Costa, quien meses atrás, en una entrevista realizada por la diaria, advirtió sobre la incidencia del narcotráfico y el lavado de dinero en el departamento, lo que generó cuestionamientos por parte de dirigentes del Partido Nacional. “¡Vaya si tenía razón el jefe de Policía cuando advirtió sobre estos dos delitos!”, expresó Negro a los policías que recibieron el reconocimiento en esa jornada.
El ministro sostuvo que el lavado de activos constituye “un verdadero flagelo” que afecta no solo a la economía local, sino también a la del país en su conjunto.
“El flujo de capitales ilegales pervierte los valores del mercado y genera consecuencias que pueden traducirse en desocupación o carestía, afectando incluso a los sectores más vulnerables”, señaló. En ese sentido, enfatizó que el lavado es el mecanismo que permite a las organizaciones criminales “disfrutar” las ganancias del narcotráfico, por lo que su combate resulta central en la estrategia de seguridad.
Negro evitó identificar sectores económicos específicos donde se canaliza el lavado, aunque reconoció que se trata de una práctica extendida en diversas actividades y que el país cuenta con un marco normativo amplio para enfrentarla, que debe ser acompañado por acciones operativas como las desplegadas en la operación Anfisbena.
Estafas, cárceles y prevención
Otros delitos
Consultado sobre el crecimiento de las estafas, especialmente aquellas originadas desde cárceles mediante el uso de celulares, el ministro señaló que se trata de un fenómeno global vinculado al avance de la tecnología. No obstante, afirmó que en Uruguay se registra por primera vez una baja en este tipo de delitos, de acuerdo a datos recientes.
Si bien reconoció que el ingreso de teléfonos a los centros penitenciarios es una dificultad, remarcó que el combate a las estafas requiere priorizar la prevención y la educación de la población. “Hay que trabajar mucho para que las personas no sean presa fácil de los estafadores”, indicó, y mencionó campañas y acciones de inteligencia como parte de la estrategia.
Negro se refirió a los delitos violentos y, en particular, a los homicidios, uno de los ejes del Plan Nacional de Seguridad Pública. Si bien destacó que se ha logrado una reducción cercana al 10% en el último año, reconoció que los resultados aún son insuficientes.
“Estamos trabajando para bajar los niveles de violencia y lo estamos consiguiendo en gran medida, pero no alcanza”, afirmó, y aseguró que el objetivo es profundizar la reducción de los homicidios mediante un esfuerzo “continuo, permanente y creciente”.