La inseguridad y el miedo, el goce de la vida y la búsqueda del placer deben ser incorporados como modos de existencia tan importantes como las dimensiones económicas.
La lucha cultural e ideológica comienza recurriendo no sólo al poder como un lugar o plataforma para posicionarse en nombre del sacrosanto partido o frente, sino para desplegar ideas y la fuerza en la comunidad.
Las hordas son una expresión masiva y destructiva. Diferente a una lícita expresión de masas. Es un síntoma de decadencia de parte del sistema político democrático. Las hordas son antiliberales, anticomunistas, conservadores al mismo tiempo, expresión del capitalismo popular salvaje. Tradición familia propiedad y dios neo pentecostal.
En el mundo y en la región vemos que el sistema político democrático está jaqueado por la nueva versión de la ultraderecha. No nos refugiemos en que acá, que somos levemente ondulados, no va a pasar.
El Centro Militar se ha convertido en un comité de base de apoyo a Cabildo Abierto. También, como buen club político, es receptor de los favores clientelares que permiten colocar a sus patrióticos hombres y mujeres en el Estado.
La estrategia elegida de pegar al chico y pobre que opta por el menudeo no ayuda. Tampoco que no haya ni un solo procesado por lavado de dinero en lo que va de esta administración.
Prohibir la producción, distribución y consumo de sustancias, criminalizando toda la cadena y promoviendo una interpretación de guerra a sus cláusulas, ha fracasado rotundamente.
La LUC es revanchismo conservador que quiere borrar los avances progresistas no sólo del Frente Amplio, sino de todo el Uruguay batllista, liberal, estatista.
El aviso de suspender los partidos es una medida de cierta sensatez, aunque dudo de su eficacia dada la naturaleza que hoy tienen estos homicidios y el carácter de estas violencias.
La LUC incorpora herramientas innecesarias que, por añadidura, dan nuevas oportunidades a los malos policías que han hecho de la corruptela una opción de vida y negocios.
El espíritu refundacional y revanchista contra el Frente Amplio ha impedido incorporar lo bueno de la reforma policial y renovación de cuadros con Guarteche al frente.
La clave sigue siendo que la comunidad deje de ser receptáculo de órdenes y recomendaciones, de información a veces contradictoria, y empiece a ser protagonista de su propio destino.
La izquierda y el progresismo han quedado atrapados en políticas que, si bien han combatido el hambre y la desocupación, no han podido construir ciudadanía, una comunidad para poder ser efectivamente libres.
Se pueden construir centros coordinadores locales de emergencia con la convocatoria a todos los actores institucionales a nivel local que potencien las fuerzas de la comunidad que ya existen.
Las autoridades gubernamentales deberían leer y educar a la Policía con un simple texto: el discurso de despedida del comisario general Julio Guarteche.
Una estrategia consistente y multifactorial para enfrentar la crisis sanitaria, social y económica exige algo más que la metáfora del grifo o las perillas.