Danilo Orrego empezó a trabajar en febrero en una “tecnología que reúne mascotas perdidas con sus familias”, una aplicación que en mayo logró ingresar en las tiendas de Apple y Google. Por ahora reúne a unos 300 usuarios registrados, que fueron llegando orgánicamente a través de las redes, cerca del 10% del número al que aspira generar como comunidad virtual para que su proyecto funcione tal como lo pensó. Después de mucho buscar, viendo la sobreabundancia de servicios vinculados a animales domésticos y, en consecuencia, que casi cualquier combinación de nombres estaba gastada, se inspiró en el zorzal para bautizar Zorzy a la app.
Su herramienta utiliza una combinación de IA y huella nasal, aunque le cede la última palabra al criterio humano. Es que una idea como esta no podía surgir más que de alguien con un animal a cargo. Como cuenta Orrego, que se desempeñó en el área de sistemas para compañías como TaTa Consultancy y Globant, y ahora trabaja para una empresa norteamericana, todo comenzó cuando León, su labrador, mostró signos de artrosis y dificultades para mover una pata. Se tuvo que enfrentar a los altos costos de una operación veterinaria y reunió el dinero gracias a la ayuda de conocidos; entonces pensó en la utilidad de crear una app que garantizara la transparencia de recolección de fondos en casos como el de su perro.
“Todo eso me hizo pensar en la situación en que muchas personas se encuentran de un día para otro, que a veces no podés costear ese tipo de cirugías”, relata. Aunque no descartó aquel objetivo de ofrecer un modo de verificar las colectas, lo postergó en favor de un primer paso necesario: crear un registro de perros y gatos ante la eventualidad de que se extravíen (la app tiene un botón de alerta). No quiso saturar la app con un universo de posibilidades; lo primero es darla a conocer y que por un lado los usuarios creen un identikit de sus mascotas mientras que, por otro, quienes encuentren animales perdidos colaboren sumando imágenes.
A fin de cuentas, es un trabajo colectivo. El creador explica que la inteligencia artificial, en este caso, ayuda a que la búsqueda sea más veloz y que los reportes de avistamientos en la vía pública no se pierdan en el caos de las redes, por más buena voluntad que haya.
“Gatos y perros tienen en su hocico, en la nariz, una cantidad de surcos y diferencias, como si fueran la huella digital humana”, explica. “Entonces, es una segunda capa de identificación, si vos tenés registrado al animal antes de que se pierda, porque obviamente sacar una foto de la nariz es algo que no podés normalmente hacer en la calle. Una vez que vos lo tenés registrado, se guardan los datos biométricos del animal”. Lo mismo sirve a la inversa, es decir, si alguien se topa con un animal extraviado: “Si vos encontrás un animal y lo lográs retener para hacerle un escaneo de la nariz, ahí sí tengo un match correcto exacto, o sea, como un 98% de confirmación de que ese es el que está perdido. Porque, claro, con una foto en la calle nunca descarto posibles coincidencias, te doy un margen. Te das cuenta por algunos patrones de la cara, de los colores, es muy parecido, porque no dejo que la inteligencia artificial cancele posibles matches. El dueño se va a dar cuenta cuando vea en los reportes si no es el mismo”.
Es decir que hay dos públicos objetivos en el modelo de Zorzy: obviamente, las personas que tienen mascotas y estén interesadas en registrarlas mediante un proceso bastante sencillo que la aplicación va guiando, pidiendo imágenes de frente, de costado y de arriba del animal, con el fin de contar con una gama amplia de fotos para comparar y corroborar que sea el mismo individuo en caso de que se pierda. Si además se ingresan los datos de la trompa, mejor.
“En este momento hay otra parte más entretenida, que ofrece hacer postales, como si fuera un Instagram de mascotas. Permite que en el momento en que subís una foto del animal haciendo cualquier cosa, la inteligencia artificial se pone en lugar de tu mascota y le pone una voz”, cuenta, sobre el costado lúdico que buscó para la app.
“La otra parte del modelo son personas que quieren ayudar, o sea, que están en la calle, ven un animal perdido, notan que está asustado y usan la aplicación para sacar una foto. Esa foto se cruza con los animales que están reportados, y si hay algún match, aparece en el mapa con el rastreo, con la hora donde se lo vio, y eso sirve para que el dueño pueda estar atento a la situación y, si quiere, moverse hasta ese lugar para intentar encontrarlo”.
Los primeros 30 días del servicio son gratuitos, y más adelante tendrá un costo de $ 199 por mascota registrada, $ 300 por tres y hasta diez por $ 500, destinados a cubrir los gastos de mantenimiento de los servidores. Hacer reportes será siempre gratuito, y para eso únicamente hay que crear una cuenta, que puede ser tanto en la app como en la web. En una etapa posterior está la intención de incluir refugios de animales y organizaciones civiles en el banco de datos de la app.
Durante los testeos previos, Orrego fue entrando en comunicación con tenedores de mascotas que desinteresadamente iban ayudándolo en el proyecto. “La dificultad, porque lo vi en nuestro grupo, es que es mucho más fácil sacarles la foto del hocico a los perros que a los gatos. Supongo que depende mucho del gato, pero en general ha sido más difícil”, cuenta.
En cuanto al panorama que encontró, “hice una investigación basada en grupos de Facebook, que es lo que más mueve hasta el día de hoy. En Montevideo hay ciento y algo de perros perdidos por mes, y en el país llegan a 500. El tema es que está todo disperso. Entonces, hay buenas intenciones, pero es muy difícil hacer un traqueo de ningún animal”.
También aspira a que si no se encuentra al dueño del animal, se habilite el pase a hogares transitorios o para ofrecerlos en adopción. Apunta a que Zorzy termine siendo “un hub de todo lo relativo a mascotas y que estén todas las interacciones entre usuarios dentro de una sola app, que no haya que ir de grupo en grupo”.
El desarrollador dice que está aprovechando que Uruguay es un mercado reducido donde obtener un feedback más rápido y más concentrado, lo está usando como campo de pruebas y su plan es expandir la app a Argentina.
El Mago en el recuerdo
¿Y quién es ese tal Gardel? se titula una exposición que pone cierre a las conmemoraciones del 90° aniversario de la muerte del más célebre cantor de tango. Con la colaboración de Montevideo Shopping, la Fundación Barrio La Mondiola organiza la muestra, que reúne dibujos y pinturas de niños y adolescentes uruguayos y colombianos sobre la figura del zorzal criollo, con curaduría del maestro Carlos Castillos. La clausura será en ocasión de la fecha de la muerte de Carlos Gardel, este 24 de junio, Día del Cantor Oriental.
En la misma jornada se realizará un homenaje con una serie de actividades que se inscriben en el proyecto La Mondiola, el Barrio del Tango, iniciado con la reciente inauguración de la plazuela Garufa.
Miembros de dicha organización señalan que la locación donde se realiza la exposición tiene especial significado histórico, ya que el centro comercial se encuentra en el espacio donde se erigía el hospital Fermín Ferreira, en el que el 7 de octubre de 1933 Gardel ofreció un recital gratuito para los enfermos “inmediatamente antes de partir de Montevideo para ya no regresar”.
