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Cotidiana Cursos y convocatorias
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Cómo transformarse en una “familia global”

AFS llama a sumarse a los intercambios estudiantiles tanto viajando como recibiendo en casa.

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“Conéctate con el mundo: ¡Sé una familia global con AFS! ¿Te imaginas viajar sin salir de casa? Con AFS, puedes hacerlo al abrir tu hogar a un estudiante internacional. Al recibir a un joven de otro país, no solo compartirás tu vida cotidiana y tu cultura, sino que también aprenderás sobre nuevas tradiciones y costumbres, creando lazos que perduran para toda la vida”, alientan desde una organización con décadas de experiencia en el intercambio estudiantil. La convocatoria está vigente hasta fines de julio y en agosto estarán arribando a Uruguay casi 30 jóvenes provenientes de Bélgica, Dinamarca, Francia, Italia, Letonia, Polonia y Turquía, para compartir en Uruguay tres, seis u 11 meses.

En la coordinación y el apoyo constante —nunca a más de una hora y media de distancia— hay un equipo de voluntarios y staff de AFS encargados de guiar cada etapa para garantizar que tanto el núcleo familiar como el estudiante, vale recordar que son menores de edad, vivan una experiencia segura y significativa. Valentina Koifman, cordobesa radicada en Uruguay, quien es directora para la organización en Argentina y nuestro país, transmite sus vivencias primero como antigua estudiante de intercambio —aún en contacto con quienes la recibieron en Alemania—, luego su aprendizaje de 16 años como voluntaria y actualmente como integrante del equipo estable. Hace 28 años que es parte de AFS, una ONG sin fines de lucro que hace más de 70 años se dedica a brindar experiencias de este tipo para liceales, universitarios, maestros y profesores. Con presencia en más de 50 países, socio oficial de Naciones Unidas, dentro de esta red mundial, en el Río de la Plata mantiene una estructura de 800 voluntarios y presencia en más de 50 localidades.

“Originalmente la organización era un grupo de conductores de ambulancia y, al finalizar la Segunda Guerra Mundial, decidieron convertirse e iniciaron los programas de intercambio”, resume Koifman. Al inicio eran básicamente entre Estados Unidos y Alemania, Italia y Japón, “países que habían estado fuertemente enfrentados. En los años 80 y 90, obviamente, la dinámica era muy diferente porque uno se comunicaba por carta y tenías que esperar la respuesta”, recuerda. “Entonces, la experiencia tenía características diferentes y hoy, con la inmediatez de las comunicaciones, ha tenido algunos cambios. También esta nueva generación tiene otras necesidades, otra capacidad de manejo de la incertidumbre. Así y todo, sigue siendo una experiencia supertransformadora”.

Beneficios y curiosidades

Un informe global realizado por AFS en 2024, que recoge la experiencia de más de 3.000 familias anfitrionas en 76 países, confirma el impacto de hospedar estudiantes extranjeros. Según los resultados, el 76% de las familias destaca el aprendizaje e intercambio cultural como el principal beneficio, seguido por la posibilidad de compartir su propia cultura (60%) y la expansión del concepto de familia (58%). Además, el impacto se extiende a todos los miembros del hogar: los hijos e hijas de las familias anfitrionas desarrollan mayor curiosidad por otras culturas (60%) y fortalecen habilidades socioemocionales como la comunicación (47%), la responsabilidad (26%) y la confianza en sí mismos (21%).

Dentro del panorama internacional, “Uruguay es percibido como un lugar muy seguro para llevar adelante estas experiencias”, cuenta la directora regional, por lo cual, “generalmente, cuando los jóvenes tienen ganas de viajar a Latinoamérica, siempre en el top tres está Uruguay, por la estabilidad, por la seguridad, independientemente de las concepciones que nosotros podamos tener por estar viviendo acá; comparativamente, realmente Uruguay es un lugar amigable, la sociedad es muy solidaria y la comunidad les abre los brazos y los ayuda a insertarse. Ellos aprenden también a valorar las diferencias y a tomar elementos de la cultura uruguaya”. Junto a una política migratoria amigable, Koifman recalca que la mayoría de los intercambios suelen darse en el interior del país, y recuerda que llegó a ver cómo los extranjeros se tomaban su vuelo de regreso con un tupper cargado de milanesas, por ejemplo.

En estos casos, el idioma es un vehículo más de la cultura, mientras que el foco está puesto en la experiencia educativa. De hecho, a lo largo de la estadía, tanto las familias anfitrionas como los estudiantes tienen instancias de encuentro a las que denominan orientaciones, donde, mediante ejercicios, actividades y una reflexión estructurada, se los ayuda a procesar lo vivido. La directora relata el caso de un tailandés que llegó sin manejar siquiera el mismo alfabeto o el de una japonesa que aquí encontró su vocación por el cello. Incluso los locatarios terminan descubriendo o mirando con otros ojos aspectos de su propia idiosincrasia.

En el camino a la selección, “a veces con una entrevista basta, a veces son necesarias dos y después, antes de la llegada de los estudiantes, tienen una actividad de preparación, aunque uno nunca está 100% preparado. La realidad es que la experiencia es transformadora y hay cosas que te toman por sorpresa, pero cada familia y cada estudiante tiene un consejero que los puede ir asesorando en todos los desafíos o situaciones que se le presenten”, comenta. “Ni hablar de que detrás está el equipo profesional. Y en el caso de los estudiantes que quieren viajar, es lo mismo, solo que a la inversa, digamos”, resume. El objetivo es que estén en condiciones psicoemocionales de sumarse. “Es una conversación para ir explorando juntos, de acuerdo a los intereses y los objetivos que cada joven tiene; en función de eso los preparamos y, una vez que se postulan y demás, tienen un campamento de prepartida. Entonces, la idea es que la organización siempre esté disponible para cualquier inconveniente o necesidad que tengan”.

Entre quienes vivieron estos intercambios en el pasado figuran músicos como Julio Frade y Jorge Schellemberg y periodistas como Fernando Tetes.

Si bien durante mucho tiempo los viajes estuvieron patrocinados a nivel gubernamental (en Estados Unidos y en Alemania), esto no es así actualmente. No obstante, existe un sistema de becas que se difundirá a partir de setiembre.

“Pensamos a todos nuestros participantes —jóvenes, familias— como ‘productos no terminados'”, observa la directora. “No existe un participante especial y particular. Apostamos a que esta experiencia te ayude a desarrollarte y a desarrollar tus competencias. El impacto es diferente en cada una de las personas”.

Para postularse o recibir más detalles hay que enviar mensajes al 097 775 977 o al correo electrónico [email protected].