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Recuerdos de la princesa Mumbi.

Recuerdos de la princesa Mumbi.

El afrofuturo llegó hace rato: Recuerdos de la princesa Mumbi

La película del suizo-keniata Damien Hauser descentra la reflexión sobre dolor colectivo y nuevas tecnologías.

Kuve llega al reino de Umata en 2093 con el propósito de realizar un documental sobre la posguerra en el territorio. Su voz en off explica rápidamente que la gran depresión provocada por el avance tecnológico y la incapacidad de la población para comprenderlo desencadenó un conflicto bélico que incluso propició el regreso de antiguas formas de gobierno, como los reinos. El cineasta extranjero conoce pronto a Mumbi, una actriz local que, por presión de su familia, está prometida al príncipe del reino. Ella se suma al proyecto y enseguida cuestiona el dispositivo documental de Kuve.

El cineasta está desconcertado: esperaba encontrarse con una población sumida en la tristeza, pero ese conflicto no aparece en sus entrevistas. Decide entonces modificar mediante inteligencia artificial las expresiones de los entrevistados durante la edición para ajustarlas a sus expectativas. Mumbi lo confronta: no tiene sentido salir a buscar un conflicto que él mismo necesita encontrar. Los jóvenes deciden cambiar el rumbo de la producción y emprenden juntos otra película, una que, según Mumbi, responda a lo que quieren contar quienes sobrevivieron a la guerra y no a las especulaciones de los extranjeros.

Con apenas 24 años, el cineasta suizo-keniata Damien Hauser consiguió que una película de Kenia participara en Giornate degli autori, la sección independiente del Festival de Venecia. Recuerdos de la princesa Mumbi fusiona ciencia ficción, melodrama, comedia romántica y falso documental para abordar, en una hora y veinte minutos temas como la depresión, el amor, el poder, el avance de la tecnología y el futuro del cine africano, sin demasiadas pretensiones. Con un presupuesto reducido y la combinación de inteligencia artificial, rotoscopia y otros recursos digitales, construye un universo retrofuturista que difícilmente hubiera sido posible con los medios tradicionales de una producción de esa escala.

Si bien el director ha dicho que el uso de esas herramientas se debe a la escasez de presupuesto, opina que tal vez con más recursos financieros se hubiera perdido la dimensión íntima de la película. Su película fue filmada entre amigos, con base en la improvisación y el juego, tal como la película dentro de la película que comienzan a filmar Mumbi y Kuve en la ficción.

Ese arriesgado desvío narrativo es la clave articuladora de todos los caminos que construye Recuerdos de la princesa Mumbi. Podría pensarse la película como las conclusiones a las que arriba un joven director de cine que se enfrenta al lenguaje en una época donde la tecnología es el principal motor de la desconexión entre seres humanos, al mismo tiempo que una fuente de nuevos recursos para contar historias.

Mientras la discusión sobre las nuevas herramientas avanza entre apocalípticos e integrados, el director desplaza el eje hacia la construcción de la mirada. En diálogo con películas como Pumzi (Wanuri Kahiu, 2009), Mami Wata (CJ Obasi, 2023) y Omen (Baloji, 2023), Recuerdos de la princesa Mumbi cuestiona las representaciones occidentales que han construido una identidad africana asociada al sufrimiento. Desde la ciencia ficción hasta la fábula mitológica y el realismo mágico, estas películas exploran distintas maneras de imaginar mundos propios, recuperando otros universos simbólicos. No se trata de negar la violencia ni las heridas de la historia, sino de evitar que se conviertan en el único relato posible.

Por eso, resulta particularmente conmovedor que esta película logre destilar alegría a pesar de estar atravesada por el duelo. Damien Hauser comenzó a filmar inmediatamente después de la muerte de su hermano menor, Charles Philip Hauser. El director le dedicó a su hermano una reflexión profunda sobre la manera en que uno se para al hacer una película. La razón determina la forma antes de que aparezca porque así, a pesar de todo el dolor, tanto cada individuo como una colectividad pueden volverse a armar con alegría. El futuro quizás no dependa tanto de las imágenes que seamos capaces de generar como de nuestra disposición a mirar de otra manera.

Recuerdos de la princesa Mumbi. 79 minutos. En Cinemateca.