Peces en la Tierra no quería sacar un disco. Después de lanzar El universo se ha puesto de acuerdo (2018), decidieron ir por el camino de los simples, pero las canciones sueltas se fueron acumulando hasta que el formato larga duración volvió a seducirlos. Así nació La cáscara, diez temas donde la ironía convive con una mirada contemplativa de la realidad.
“Los dos somos como antenas”, dice Riobaldo Carvalho (voz, guitarra) sobre la sociedad que forma con Diego Novoa (bajo). Al primero le interesan “las ambigüedades, las contradicciones, las caretas que llevamos todos”. El segundo es más emocional, ahonda en la crudeza de lo cotidiano y cataliza las historias que lo rodean. Entre ambos, logran una foto de los tiempos que corren.
Casualidad o causalidad, una ilustración terminó por unir los conceptos. Carvalho encontró entre los dibujos que había dejado su padre —artista plástico y escenógrafo— una figura que dialogaba con el material. En ella, el personaje observa una especie de envase, hecho a medida, que parecía recubrirlo momentos antes. Es la cáscara. “Puede significar querer ser omnipotente, no querer ser feo, o esa máscara que uno pone cuando sale y saca la foto para sentir que existe”, explica.
La ilustración de tapa abrió una veta visual que la banda aprovechó: “Tenemos un interés particular por lo que queremos contar”, revela Novoa. Esta vez, para evitar que las letras quedaran flotando en la lógica de los lanzamientos digitales, diseñaron un librillo con los textos y créditos del álbum, ilustrado por Carvalho. “De alguna manera, los dibujos son como una pequeña arista más de la canción, terminan de vestirla”, dice.
“Nada como escuchar mi voz en la de los demás”
Peces en la Tierra disfruta de ser una rareza en la escena musical. De allí su nombre, su condición de trabajadores de oficios extramusicales y su necesidad de darles a las canciones la sonoridad que necesitan. En su territorio rockero, incorporan sintetizadores, capas de coros, overdubs y otros arreglos. A la formación original se sumó hace cuatro años Diego Simón, con saxo soprano y cello, que amplió las posibilidades del repertorio.
“Intentamos que las canciones sean concisas, no muy repetitivas”, explica Carvalho. Una vez definida la estructura, “el camino está prácticamente cerrado, después es decorar”. En La cáscara, el proceso de adornar acompaña los cambios de clima y hace convivir el humor, la observación y los momentos más emotivos. La receta se cocina semana a semana en encuentros que han sostenido al grupo a través de los cambios de la vida. “Es un refugio para nosotros, fue un lugar que nos salvó en muchos momentos, como una terapia”, cuenta Novoa.
“Empezamos jóvenes, nos queríamos comer el mundo”, recuerdan del lejano 2006. Con los años llegaron las familias, los hijos y las obligaciones, y la banda empezó a significar otra cosa. “Es un tesoro lo que tienen ustedes”, les hizo ver un colega. Al tiempo, Sebastián Silva, quien había trabajado en la gestión de la banda en sus inicios, remarcó que el éxito de Peces yacía en permanecer juntos. “No es un concepto conformista, la banda nos acompañó. Es algo que está ahí con nosotros en nuestra vida y no le pedimos nada, que me parece lo más sano”, admite el bajista.
Como banda independiente, cada paso es decisión y responsabilidad propias. Se autoproducen, editan y se encargan de cada detalle, desde la difusión hasta el diseño del librillo que acompaña La cáscara. No es fácil, pero esa misma autonomía les permite conservar el control: “Todo lo que hacemos lo hacemos porque queremos. No transamos con nadie, pero no porque seamos rebeldes, simplemente nos sale así”, defienden.
Para este sábado preparan juntos un recorrido por el disco y otras piezas de estos 20 años de historia para compartir con el público lo que los mantiene unidos. “Lo que transmite la banda es eso que nos hace tan bien a nosotros cuando estamos tocando, cuando estamos ensayando. Y cuando pasa en vivo es medio mágico”, promete Carvalho. Por eso los shows no están guionados, fluyen con la música y las palabras del cantante como guía —aunque sus compañeros intenten ponerle freno a sus tertulias con el público—.
Habrá tiempo para baile, escucha atenta y reflexión. Para reconocer las cáscaras, usarlas, intercambiarlas, dejarlas caer. Y para celebrar la amistad, como eje de todo.
Peces en la Tierra presenta La cáscara este sábado 10 a las 21.00, en Sociedad Urbana Villa Dolores (Alejo Rosell y Rius 1483). Entradas a $ 550 en RedTickets.
