Linternas (Lanterns), que finalizó esta semana, es una miniserie que reescribe, en modo de thriller conspirativo, la historia de los superhéroes interplanetarios conocidos como Linternas Verdes y, específicamente, sus andanzas en la Tierra.
Rodolfo: Como hemos charlado a medida que fuimos viendo la serie, sé que hoy estaremos en puntas quizá más antagónicas que de costumbre, por lo que me veo impelido a comenzar diciendo que, a pesar de todos los pesares y los peros que iré mencionando, creo que Linternas es una buena serie. No quiero que el árbol tape el bosque. Así que vaya por delante esta advertencia. Ahora, hilando más fino, diría que, como siempre que nos encontramos ante un relato revisionista (tenemos personajes, situaciones y contexto que viene de antes, en este caso todo el lore de Hal Jordan, John Stewart y Linterna Verde, que se reinventa para la ocasión), la sensación de desnorteo es importante. Me costó un buen rato encaminarme frente a lo que estaba viendo y entender estas iteraciones nuevas para los personajes. Mi apuesta era que nos encontrábamos ante algo que podría resultar tan genial como fue en su momento la miniserie Identity Crisis de Brad Melzer y Rags Morales, que reinventaba a la Liga de la Justicia a partir de una investigación de asesinato, donde a lo largo de sus siete números pasé de estar fastidiado constantemente a resultar maravillado. Creo que, desde todo lo que podía brindar Linternas, tal cosa no ocurrió, o que al menos no aprovechó por completo todo lo que propone.
Ignacio: Veo que arrancaste con los anillos de punta. Les cuento a los lectores que Identity Crisis es una de las miniseries más polémicas de DC Comics por incluir un abuso sexual en una historieta de superhéroes relativamente convencional. Volviendo a Linternas, es una de mis candidatas a serie del año por varios motivos: en primer lugar, es una serie premium de las que pasa HBO los domingos, y cumple con tener buen casting, buena fotografía y, sobre todo, buen guion. Pero además logra mostrar en pantalla la versatilidad que puede tener el género superheroico, que es algo en lo que DC siempre se destacó por sobre Marvel. No todas las historias de superhéroes tienen que ser festines colorinchudos de acción (con todo lo que me gustan). Y que eligieran contar una historia de un rinconcito espacial y generalmente colorinchudo de ese universo y hacerlo con dos personas que pelean por el arma más poderosa en un pueblito apacible me pareció de un riesgo creativo del que estamos poco acostumbrados. Sobre todo, cuando la inteligencia artificial está dispuesta a crear exactamente eso que queríamos con solamente un prompt. Esta serie no es lo que la gente quería, pero (citando al comisionado Gordon) quizás sea lo que la gente necesitaba. Creo que conozco mucho más a las personas que vieron Linternas.
Rodolfo: De acuerdo con lo que decís, pero te matizo lo de buen guion (y ya ampliaré). Creo que mi principal “pero” es con que es genérica. Sí, tiene opciones particulares para narrar lo que quiere narrar, pero eso la transforma en una historia que prácticamente podría protagonizar cualquier personaje. Si despojamos del lore, de la identidad, de la personalidad a los personajes, si los ponemos en una situación cualquiera (como es, en este caso, un caso policial) termina dando lo mismo quiénes son y qué hacen. Podrían ser dos policías que pelean por un cargo mientras buscan a un asesino escondido en el pueblito de marras hace años y daría lo mismo. En definitiva, me pasa lo mismo que siempre me pasa cuando leo historietas de Tom King, afamado guionista de cómics, exagente de la CIA y uno de los autores, además, de Linternas: creo que tiene buenas historias pensadas de antes y pone aleatoriamente personajes de cómics a protagonizarlas.
Ignacio: No sé si es tan aleatorio, pero entiendo tu punto, aunque yo tenga a King bastante alto en mis preferencias, justamente por esos riesgos narrativos que hacen que sus cómics se destaquen (mal o bien, pero se destaquen). Creo que en este caso hay una historia que toca varios temas fundamentales de la mitología de Linterna Verde, como la obediencia a los superiores, la relación entre integrantes de esta policía intergaláctica, el sentido del deber, ni que hablar la fuerza de voluntad... y el miedo. Que, personificado en el color amarillo, fue durante años la kriptonita de estos tipos. De todos modos, y volviendo a lo que se pudo ver, es una serie conversada (puede que no sea lo que esperan) y cuyos interlocutores son dos actorazos que se comen la serie. Pero sobre todo Kyle Chandler, que es un Hal Jordan que por suerte deja a Ryan Reynolds como un mal recuerdo. Aaron Pierre termina poniéndose la serie al hombro y el resto del elenco no desentona.
Rodolfo: Acabás de catalogar todo lo que hace a Linternas una serie competente. El carisma del elenco (te sumo a Kelly Macdonald como la sheriff Kerry Kane, que creo que se va volviendo coprotagonista a medida que avanza el relato) es la baza fundamental para que funcione la serie, junto con un par de situaciones casi que de buddy movie. Sin embargo, te diré que donde vos ves temas fundamentales de la mitología representados, es donde yo la encuentro más endeble. Me queda la sensación, en definitiva, de que es una serie que se avergüenza de su origen comiquero, cobarde, si me pongo duro, que prefiere dar ínfulas de seriedad e inteligencia antes que abrazar el concepto principal de sus personajes. La comparación con True Detective le queda enorme, dejemos de jorobar: el misterio que presenta Linternas es llano como la playa de Piriápolis, todo se adivina fácil. Un Linterna Verde que no usa traje, que protagoniza un policial antes que una space opera y que no tiene sangre ni para incluir en el juramento.
Ignacio: Hay cientos, quizás miles de historias de Linternas Verdes en formato space opera. Creo que llegó a tener cuatro series semanales. Hay un dibujo animado en CGI que es una adaptación que toma ese camino. No sé si está bien juzgar a la serie por lo que no es, cuando hizo otras cosas, como hablar de racismo desde una perspectiva poco recorrida. Que, ahora que recuerdo, es algo que también hizo la serie televisiva de Watchmen. Seguramente hay cosas que podría haber resuelto mejor, pero creo que las redes (no usted, querido colega) la colocaron debajo de un microscopio de barrido de electrones, algo que no hacen con otros productos audiovisuales. Finalmente, coincido con que la comparación con True Detective es inadecuada: la primera temporada me pareció fea como sacar caca de una suela con un palito.
Rodolfo: Están claras nuestras antípodas en este caso. La primera temporada de True Detective es, para mí, de lo mejor que ha dado la televisión en décadas recientes. Y la mención de Watchmen (su obvia comparación por incluir ambas al guionista Damon Lindelof y una base comiquera) es muy apropiada, e incluso me pasó lo mismo: resultados correctos, de iteraciones sobre otro tema. Con méritos y defectos más allá de cuánto se parecen o no a su material de base. Para cerrar, creo que Linternas es un producto decente, con brillo en sus actuaciones, pero que no se esmera demasiado, nunca. Incluso como misterio policial (quién es el asesino, quién es el genocida escondido) es bastante básica. Así como reconozco ese microscopio desubicado, bien propio de los fans, creo que la defensa equivalente que se ha hecho en el otro extremo me resulta por completo desproporcionada. Estamos hablando de una serie que no recordaremos para 2028 y lo hacemos como si fuera el evento del año, y eso es por su origen en historieta y no por su propia efectividad.
Ignacio: Sobre gustos, colores, dice la frase. Y nunca mejor que en este caso. Entrará en algunas listas del año, dependiendo de la subjetividad de los compiladores, y en otras pasará desapercibida. Es verdad que esta conversación existe por ser una serie comiquera, pero creo que si le dedicamos todo este espacio (y podríamos seguir mucho más) es porque deja un montón de temas sobre la mesa. Eso, y para cerrar cromáticamente, es lo que se conoce como una “luz verde”.
Linternas. Ocho episodios de una hora en HBO Max.
