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Cultura Música
Carlos _Indio_ Solari. Foto: s/d de autor, Ministerio de Cultura de la Nación, Argentina

Carlos Indio Solari. Foto: s/d de autor, Ministerio de Cultura de la Nación, Argentina

Murió el Indio Solari, poeta de masas y cabeza de la expresión rockera más popular de la región

El líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota padecía Parkinson desde hacía una década.

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Nadie como ellos consiguió unir convocatoria y vanguardismo, dijo el crítico cultural Greil Marcus. Hablaba de Creedence Clearwater Revival, y su frase es trasladable cómodamente a lo que consiguió Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, la banda que lideró Carlos Alberto Solari, el hombre de cuya muerte se supo esta mañana. Aislado, ninguno de los elementos de la música de Fogerty o de los Redondos resultan novedosos; en conjunto, en cambio, son absolutamente novedosos, entusiasmantes y, por si fuera poco, resultaron tremendamente populares.

La muerte del Indio Solari genera oleadas de impacto, y no por lo inesperado –él había sido franco sobre el deterioro de su salud desde hacía muchos años–, sino por la naturaleza afectiva con la que su arte llegó a millones de personas del Río de la Plata y más allá, de distintas generaciones y estratos sociales, aunque unidos por cierta perspectiva vital que el cantante, un poeta de masas, logró transmitir con dosis parejas de imaginación, ambigüedad y consistencia.

El fenómeno de los Redondos, la banda de difusos comienzos en la década de 1970 y final cantado en el año 2001, tiene mucho de épica religiosa, no solo por la existencia de un misterio central –las letras del Indio, como el Evangelio, son usinas de interpretaciones–, sino por su trayectoria de orígenes modestos, provinciales, que acumula seguidores paso a paso, milagro a milagro, hasta convertirse en una congregación multitudinaria.

Libre de rima, lector de los beatniks estadounidenses, Solari creó un universo de referencias a la vez herméticas y amigables. Más allá de las ciudades-cárceles, los puticlubs, las bandas que esquivan radares militares, las revoluciones nostálgicas, sus versos invitan al esfuerzo por comprender, por dar sentido. La parodia “acá está hablando del faso” es, en realidad, una caricia superficial: el rock ambicioso no habla de drogas en clave, sino al revés: usa toda la imaginería de la adicción y el escape para aludir a otra cosa que siempre nos evade.

Tristeza y conmoción

Solari murió en su casa del Parque Leloir, Ituzaingó. En 2016, durante un recital, le comunicó su estado de salud al público y en 2023 confirmó su retiro definitivo de los escenarios.

Además de colegas, miles de personas expresan el dolor por su muerte en redes sociales, grupos de amistades y aun en encuentros casuales. Tal es la popularidad de la obra que dejó el artista.