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Cultura Música
Juan Mariño, en su estudio, el 7 de setiembre. · Foto: Guillermo Legaria

Juan Mariño, en su estudio, el 7 de setiembre.

Foto: Guillermo Legaria

Candombe, rock y esoterismo: Juan Mariño estrena Desempoderando las cabras

El cantautor uruguayo se define como “costero metropolitano” y en su nuevo disco combina música y poesía.

“De chico iba mucho a lo de mis tíos maternos, donde mi primo más grande tocaba la guitarra y escuchaba mucha música de los 80 y 90. Con 7 años, ver conciertos enteros de AC/DC, Guns N’ Roses y Pearl Jam me hizo enamorarme de la música y pensar en lo que podía llegar a transmitir. Ahí empecé mi camino musical”, cuenta Juan Mariño.

A los 13 años se subió por primera vez a un escenario, y a los 18, con su banda Emisión, comenzó a participar en festivales tanto en Argentina como en Uruguay. Los tres discos editados por el grupo adhieren al hard rock festivo y huelen a espíritu adolescente en sus letras eufóricas sobre tragos y despertares.

Otra historia del músico arranca en 2022, cuando decide volcarse a una carrera solista y a un sonido distinto, que despliega con firmeza en La rebelión de los picaflores (2022) y Desempoderando las cabras (2025), su más reciente álbum, que presentará este jueves en Magnolio Sala, en formato “full banda” y con muchos invitados.

“Soy de la costa de Canelones. Nací en Montevideo y al otro día ya me fui a la costa, donde pasé toda mi infancia, adolescencia y primeros años de juventud. Hace un par de años me mudé a Barrio Sur. Hoy, con 29 años, puedo decir que soy un costero metropolitano habitando la ciudad”, reflexiona el cantautor.

En Desempoderando las cabras enseguida sobresalen el candombe, la voz melodiosa y luminosa de Mariño y la impronta de su guitarra, acústica o eléctrica, que combina formas del rock, el samba brasileño y el indiefolk. Lo define como “un disco duelo”, que surge a raíz de la partida de su madre, el fin de una relación amorosa y la muerte de una amiga, en sucesos continuados en poco tiempo. Esa condición se expresa explícitamente en tres de los tracks del disco. “Rosa amarilla, rosa blanca y rosa negra para tres mujeres que ya no están en mi vida”, apunta Mariño sobre tres de las canciones de recitados poéticos en medio de la música.

Sobre el sonido del álbum y el hallazgo de su identidad, le otorga méritos al trabajo junto con su colega Diego Janssen y a la influencia de la obra de Sebastián Jantos. “El candombe llegó a mi vida sin preguntar, con una fuerza y velocidad tremendas. Allá en 2022, con mi primer disco, estaba tímidamente investigando algunos ritmos latinos e identidades uruguayas. En ese proceso conecté de lleno con el candombe y la música brasileña, en un momento en que las comparsas en Ciudad de la Costa se hacían más presentes y numerosas. Estando en pareja con una bailarina de la comparsa de mi barrio, tocar del tambor y sus cadencias me atraparon”, se explaya.

“Candombe malvón” es una de las piezas más logradas de este LP: un candombe canción con una guitarra que juega al ritmo de los tambores y, en otra capa, el arreglo eléctrico, también el del bajo y el coro, suena tan pulcro y refinado como uno de Steely Dan. “El tiempo que calma las heridas / pasa lento”, canta Mariño junto con su invitada Passiflorx.

En “Pa qué te voy a decir”, cercana al funk, y “Ballenas en el río”, una balada urbana, encuentra optimismo y sanación, y sugiere una escucha del disco en caminata en soledad y sin apuros. Y en “Cabras”, con Pilar Apesetche, aplica un poco de rock pesado al inicio y sigue en una cadencia oscura sostenida con más tambores. “Cabras que quieren comer / y que quieren volar”, describe.

En diálogo con la diaria, profundiza sobre su búsqueda: “Dentro de mis pasatiempos, la astrología y el viaje de los signos vienen siendo una compañía desde hace varios años. La cabra y el disco tienen una doble simbología. Por un lado, desempoderar al otro, a un otro inconsciente, finito, animal. Por otro lado, empoderar a la cabra interna de uno mismo, que, al ser de Capricornio, representa mi resiliencia, la constancia, la fuerza de la perseverancia”, explica sobre este álbum que, según planifica, tendrá su continuación en el capítulo final de una trilogía discográfica conceptual.

Para su show en vivo el músico promete un espectáculo que reflejará con fidelidad el simbolismo de sus canciones, la presencia de una cuerda de tambores y poesías como la de “10 abril 24 manojo de rosas negras”: “Recuerdo recurrente que traza historias en el lienzo de la piel / Se vuelve melodías, amor y canción / En lo oscuro encuentro el miedo y la fuerza / Picaflor que sale al vuelo / Cabras que salen libres al barro / Ballenas que ríen de amor en la arena / Entre risas, té de cerámica marrón, tabaco y café amargo / No me alcanza la vida para terminar esa charla pendiente / Ni el corazón para pedirte perdón / Se acerca otro otoño que me desnuda en armonías / Noches conciliadas con cosecha y miel / Reloj que se apagó tras las cantarolas”.

Juan Mariño presenta Desempoderando las cabras. Jueves a las 21.00 en sala Magnolio (Pablo de María entre Durazno y San Salvador). Entradas a $ 750 en Redtickets.