Tras las tres etapas iniciales en Bulgaria y el descanso del lunes, el Giro comenzó a transitar por Italia. La expectativa en Uruguay estaba puesta en Thomas Silva, lógicamente, que llegaba como líder de la clasificación general tras la victoria en la segunda etapa. Sin embargo, no fue un gran día para el fernandino.
La cuarta etapa unía Catanzaro con Cosenza. Era más bien corta, de 138 kilómetros, pero tenía un puerto importante, de segunda categoría, donde se presumía que podían pasar cosas. Y sucedió tal vez la inesperada, o la no deseada: la escalada le pasó factura a Silva. El fernandino sufrió el ritmo que impusieron en el pelotón los equipos Movistar y Visma y terminó relegado, luchando con sus compañeros por perder el menor tiempo posible.
Cozzo Tunno se llama el puerto de segunda categoría de 14,4 kilómetros al 5,9%, cuya cima estaba a más de 40 km de la llegada. Subida larga, sin final en alto, pero intensa, una de esas escaladas en las que, si el ritmo es fuerte, da para seleccionar el pelotón y dejar expuestos a los ciclistas menos escaladores. En ese marco, Silva no pudo sostener el paso y se quedó sin piernas para defender la maglia rosa.
Con el fernandino peleando en el fondo de la carrera, adelante la etapa tuvo su final con un embalaje entre el grupo principal. Lo intentó el venezolano Orluis Aular (Movistar), pero en el último metro y medio le ganó el ecuatoriano Jhonatan Narváez (UAE). Sumada a la victoria de Silva en Bulgaria, es el segundo triunfo sudamericano en cuatro etapas del Giro –las otras dos las ganó el francés Paul Magnier (Soudal)–.
En la general, el gran beneficiado fue quien entró tercero en el sprint, Giulio Ciccone (Lidl-Trek), quien era el que estaba más cerca del uruguayo de entre quienes definieron la etapa. El italiano este miércoles se vestirá de rosa por primera vez en su historia. Thomas Silva, finalmente, llegó con un retraso de 12 minutos y 16 segundos.
La 5ª etapa
La etapa de este miércoles es más dura que la del martes. No llega a ser de las más intensas, pero tiene un perfil en subida, dos puertos y la llegada será luego de un trajín largo y comepiernas, por lo que puede ser ideal para que se den algunas sorpresas. Por todo esto es, además, la primera etapa de montaña del Giro 2026.
La largada será desde Praia a Mare rumbo a Potenza y tendrá un recorrido de 203 kilómetros prácticamente sin descanso, porque habrá más subidas y repechos que terreno llano. Dicho en criollo, un desgaste continuo. En este marco hay que analizar el punto clave, que estará en el puerto de segunda categoría Montagna Grande di Viggiano, ubicado a prácticamente 50 km para el final de la etapa. Es un puerto exigente de 6,6 km, con pendientes que promedian el 9,9% y un pico máximo del 15%. De antemano, parece una subida ideal para ataques o emboscadas, sobre todo por la distancia entre la cima y la llegada.
Apoyados en esto último, Giulio Ciccone (Lidl), el malla rosa, deberá estar muy atento a la jugada porque un descuido táctico puede costarle perder el liderato. También será una buena oportunidad para ver los rendimientos de quienes pelearán la clasificación general, el danés Jonas Vingegaard (Visma), el italiano Giulio Pellizzari (Red Bull-BORA), el neerlandés Thymen Arensman y el colombiano Egan Bernal (ambos del Ineos Grenadiers), el austríaco Felix Gall (Decathlon AG2R La Mondiale) y el canadiense Derek Gee (Israel-Premier Tech).
