La semana pasada hablábamos de la semifinal más goleada de la historia y la expectativa para la revancha era otro festival de goles. No fue así, pero, aunque los goles fueron pocos, el fútbol fue mucho. PSG y Bayern Múnich jugaron una revancha de muchísimo nivel. En ese nivel, el más alto de Europa, los parisinos se hicieron fuertes, terminaron empatando 1-1 y se metieron en la final contra el Arsenal gracias al 5-4 de la ida.
Era de estudio la cuestión cuando PSG metió el primer gol. Desde los vestuarios, como dibujado para romper cualquier esquema. Iban apenas 2 minutos y Ousmane Dembélé la mandó a guardar, cerrando una jugada colectiva de colección. Fueron cuatro toques y la pelota terminó adentro luego de salir del fondo, desde la zaga misma de PSG. El ecuatoriano William Pacho metió el primer pase para Khvicha Kvaratskhelia en lo que pareció una salida del fondo común y corriente, pero jugó de primera, sin frenarse, y eso descolocó a la defensa bávara. El georgiano se la pasó al español Fabián Ruiz, y el volante, que sabe mientras piensa y piensa mientras hace, controló y, casi sin respirar, metió un pase largo, al vacío, para que Kvaratskhelia rompiera líneas y quedara enfilado al arco. La defensa quedó en falsa escuadra, retrocedió mal y no pudo hacer nada frente a la entrada de Dembélé, que definió fuerte y arriba.
Fútbol de acción directa: cuatro pases, limpieza en la salida, todos para adelante, transición rápida, diagonales y centro atrás. El mejor manual del fútbol llevado a la práctica, nada más ni nada menos que en una final de Champions y como visitante. Mérito de los jugadores y también, claramente, del DT Luis Enrique.
Un gol tempranero dejó un esquema planteado que duró prácticamente los 90 minutos que quedaron por delante. PSG estaba bien parado atrás y buscaba contragolpes rápidos, entre otras cosas para buscar los espacios que Bayern dejaba, en su obligación de reaccionar para dar vuelta el partido. Intentó, estuvo cerca de la igualdad –buen partido del arquero Matvéi Safónov en PSG, así como de que sus compañeros de zaga–, pero lo hizo tarde, casi en la hora. Harry Kane alimentó la hazaña con el 1-1, pero quedaban pocos minutos y ni siquiera pudo patear al arco.
Finalísima
PSG jugará ante Arsenal la tercera final de su historia. La primera fue con derrota en Lisboa 2020, cuando perdió 1-0 precisamente ante el Múnich. La siguiente fue la que ganó el año pasado, cuando goleó 5-0 a Inter de Milán.
El desenlace de la Champions será a fin de mes, más precisamente el 30 de mayo, y será en el Puskás Aréna, en Budapest, Hungría.