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Venta de camisetas en el barrio Cerro, el 10 de junio. Foto: Gianni Schiaffarino

Venta de camisetas en el barrio Cerro, el 10 de junio. Foto: Gianni Schiaffarino

Avalados por los números: Uruguay lidera con ventaja la producción per cápita de grandes futbolistas

Un análisis comparativo gráfico ubica a Uruguay a la cabeza del mundo en varios indicadores de desarrollo futbolístico.

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Empezó la Copa del Mundo 2026 y el fútbol pasa a ser materia de discusión en diferentes ámbitos y con diversos enfoques que se suman a la fiebre en torno al gran evento deportivo que el mundo entero mira por estos días.

Uno de esos enfoques es el propuesto por Daniel Schteingart, un sociólogo económico que a través de su newsletter The Atlas quiso responder la pregunta: ¿Por qué Sudamérica es tan buena en el fútbol?

Su abordaje es principalmente económico, por lo que se propone explicar lo que él considera una “anomalía”: cómo Sudamérica, sin ser una región desarrollada ni de gran población respecto a otros continentes, ha estado históricamente por encima en el fútbol masculino.

Es evidente que la explicación subyace en varios aspectos sociales y culturales, que la exposición de Schteingart no alcanza a profundizar, aunque sí enmarca sus interesantes gráficos interactivos en su contexto histórico.

Pobres pero cómo jugamos

La primera gráfica que nos muestra es un índice de fortaleza futbolística, medido a través del sistema de puntuación Elo, que es el que utiliza la FIFA para su ranking de selecciones, en función de la economía de cada país, medida por el producto bruto interno total. La conclusión a la que llega en este punto es que todos los países sudamericanos, incluso aquellos que uno no asocia a grandes hazañas futbolísticas como Venezuela o Bolivia, tienen un desempeño futbolístico superior a lo que su economía permite predecir.

La relación entre estos dos aspectos es positiva: cuanto más grande es una economía, mayor es el índice de fortaleza futbolística. Lo que puntualiza el informe es que en Sudamérica lo que ocurre es que se produce una distancia positiva entre lo observado y lo previsible, que aquí se da en llamar “el residuo”. En promedio, todo el continente sudamericano rinde un 18% por arriba de lo que su economía haría prever.

Para Uruguay, la cifra es de 34% de residuo positivo, lo que el analista llama “el caso más extremo del mundo”. La economía uruguaya está en el puesto 91 mundial —la gráfica toma datos del FMI—, mientras que en el índice de fortaleza futbolística la celeste ocupa el puesto 11. Cabe señalar además que la gráfica toma exclusivamente datos a partir del año 2000, con lo que deja afuera las grandes gestas celestes del siglo XX.

Para intentar explicar la “rareza” de Uruguay, el analista suma otra variable: basado en un proyecto del MIT, otra gráfica mide el impacto de una figura futbolística a escala global en base a cuántos idiomas tiene su artículo en Wikipedia y cuántas veces es visitado desde diversas partes del mundo. De acuerdo a este índice, Uruguay ostenta una media de 11 futbolistas memorables por millón de habitantes, entre los 1.000 jugadores más recordados de la historia. Se citan como ejemplos a Obdulio Varela, a Enzo Francescoli y a Luis Suárez como muestra de que el talento uruguayo ha sido constante a lo largo de la historia y no producto de una generación particular.

En este rubro, Uruguay lidera la gráfica con un índice de 11.3, seguido de lejos por Croacia, con 4.91, y después Países Bajos con 4.58. Argentina (3.82) y Portugal (3.35) completan el top 5.