Todo estaba en contra. Argentina perdía, con justicia, 2-0 y faltaban 11 minutos de tiempo regular. Y lo dio vuelta. Con el corazón, con poco juego, pero con la mente ganadora de un equipo que es el último campeón del Mundial y bicampeón de la Copa América.
Hubo decisiones arbitrales que perjudicaron notoriamente a Egipto, pero ni así se puede desconocer que a este plantel de jugadores liderados por Lionel Messi no se lo puede dar por muerto en ninguna circunstancia. Alivio, emoción y una alegría que hará olvidar que, por juego, el equipo de Lionel Scaloni estuvo a un paso de ser eliminado.
Enzo Fernández, anota el tercer gol de su equipo durante el partido de octavos de final del Mundial de 2026
Foto: Thomas Coex, AFP
Por el medio no
Scaloni cambió el esquema, colocando a Leandro Paredes por Tiago Almada, pasó a jugar con cuatro en la mitad de la cancha, el de Boca Juniors parado como volante central y, por delante, Rodrigo de Paul a la derecha, Alexis Mac Allister en el centro y Enzo Fernández a la izquierda.
El nuevo sistema, con el agregado de que Lionel Messi se mueve con libertad, facilitó la defensa de Egipto, ya que la albiceleste centralizó demasiado y no tuvo amplitud por las bandas. De hecho, el más peligroso fue Nicolás Tagliafico, que trepó por izquierda; le hicieron un penal y asistió para Julián Álvarez obligando a Mostafa Shobeir a una atajada fantástica.
Los africanos disfrutaron de un primer tiempo de lujo. Argentina le llegó, es verdad, pero teniendo en cuenta el potencial albiceleste es algo que iba a suceder en cualquier circunstancia. Los faraones defendieron bien y anotaron en una pelota parada, donde el zaguero Yasser Ibrahim anticipó a Lisandro Martínez para justificar en el resultado la superioridad que había en la cancha; no en la tenencia del balón pero sí en qué propuesta se sobrepuso sobre la otra.
Para completar la faena, Mostafa Shobeir le atajó un penal a Messi, que fue pitado con polémica cuando el partido ya estaba 1-0.
Tiro libre de Lionel Messi durante el partido de octavos de final del Mundial de 2026
Foto: Odd Andersen, AFP
Con el corazón en la mano
Argentina comenzó el segundo tiempo siendo más intenso, con toques certeros de primera entre los volantes. Pero cada vez que llegó al área, se diluyó. Con el pasaje de los minutos probaron con tiros lejanos desviados o centros despejados por los zagueros.
El francés François Letexier cobró pequeños contactos en la cercanía del área, lo que permitió que la zurda de Messi la llenara de envíos, pero lejos de ser peligroso para el arco egipcio, se transformaron en contragolpes de gol para los africanos.
Egipto hizo dos goles iguales ofendiendo con espacios: Mohamed Salah como iniciador y conductor, Haissem Hassan desequilibrando por la derecha con mucha picardía y Mostafa Ziko definiendo. El primero de los dos fue anulado por el VAR tras un imperceptible pisotón sobre Lisandro Martínez. El segundo, minutos más tarde, subió al marcador. Justicia por la pelota.
Argentina estaba contra las cuerdas, pero lo rescataron los dos mejores jugadores de la tarde: Cuti Romero y Messi. El zaguero, que bancó el temporal en el peor momento, descontó de cabeza. El astro definió de zurda tras un entrevero en el área. En un abrir y cerrar de ojos el juego estaba igualado. A la albiceleste le podrá faltar juego colectivo, pero tiene calidad innegable en sus jugadores.
Egipto, lejos de amilanarse, salió del bloque bajo y fue a buscar el tercero. Se plantó en campo rival, incluso tuvo un ataque que Paredes cortó justo cuando se venía el tercero. Los africanos estaban en el campo rival cuando Salah la perdió en el área con Julián Álvarez, que, en el afán de quitar el balón, lo tocó apenas, como a Martínez cuando se anuló el gol egipcio.
Mostafa Ziko, anota segundo gol de Egipto
Foto: Roberto Schmidt, AFP
Desde ahí, nació un contragolpe perfecto. De Julián a Lautaro Martínez que picó como puntero derecho y le metió un centro perfecto a Enzo Fernández, que cabeceó a la red para decretar el 3-2 y la locura final.
Egipto protestó el penal donde el VAR no llamó al árbitro para revisar. La algarabía era grande para terminarla desde la pantalla. De todas formas, dio la sensación de que no era un contacto sancionable como tampoco lo fue el que llevó a anularle el segundo gol a los africanos.
Argentina espera por Colombia o Suiza. Con la confianza en alza y el corazón del campeón latente.
