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Jugadores de la selección previo a su partida a México, el 9 de junio, en el Aeropuerto Internacional de Carrasco. · Foto: Santiago Mazzarovich, AFP

Jugadores de la selección previo a su partida a México, el 9 de junio, en el Aeropuerto Internacional de Carrasco.

Foto: Santiago Mazzarovich, AFP

Celeste en Mayakoba: Uruguay ya está en la concentración mundialista

Muslera abrió camino, Bielsa cerró la fila y, del otro lado de la puerta, un hotel tuneado a pedido de Uruguay, un ritual maya y un riverense al mando de los detalles marcaron la primera postal del Mundial.

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La expectativa es total. La selección uruguaya ya está instalada en el Fairmont Mayakoba, su búnker de concentración en Playa del Carmen, luego de un viaje largo que incluyó un pequeño retraso en el despegue desde Montevideo. Pasadas las 8.30 de la mañana (hora local), la delegación celeste cruzó la puerta del complejo que será su hogar durante el Mundial, en medio de un operativo de seguridad estricto y con un recibimiento que mezcló rituales mayas y banderas celestes.

El trayecto desde el Aeropuerto Internacional de Cancún se hizo en dos ómnibus. Hubo una caravana de uruguayos que los acompañó todo el trayecto hasta Playa del Carmen. De los dos ómnibus, el primero concentró todas las miradas: cuando se abrió la puerta empezó a bajar parte del cuerpo, hasta que apareció el primer jugador, Fernando Muslera. Después de él bajaron todos sus compañeros. Marcelo Bielsa, que erró la comitiva del cuerpo técnico, bajo fiel a su estilo, serio, concentrado, seguramente con la cabeza en las primeras prácticas en el training center del complejo.

Puertas adentro, la escena tuvo un protagonista silencioso: Martín Rodríguez, riverense, gerente del Fairmont Mayakoba, que lideró buena parte de la logística para que Uruguay se sienta como en su casa. A miles de kilómetros de sus padres en Rivera y de sus hermanas en Montevideo, Martín supervisó durante meses cada detalle, desde las exigentes inspecciones de FIFA hasta las solicitudes específicas del cuerpo técnico uruguayo, incluida la instalación de un jacuzzi especial con tratamiento frío-calor para la recuperación de los futbolistas.

La recepción también mezcló misticismo local. Un ritual maya de bienvenida bendijo la estadía y buscó “cargar de buena energía” el búnker, mientras Glen, el perro del gerente general, Gonzalo Güelman Ros, se ganó rápido las caricias de la prensa presente, con mayoría de uruguayos pero también con colegas mexicanos de Televisa Univision.

Lejos de casa, pero también lejos del bullicio del Mundial, Uruguay ya está en su hogar, donde hará rodar la pelota en la tarde de este miércoles, cuando realice el primer entrenamiento, que será abierto a la prensa, a las 17.30 hora local.