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Ignacio Alonso (archivo). · Foto: Alessandro Maradei

Ignacio Alonso (archivo).

Foto: Alessandro Maradei

Ignacio Alonso habló con los medios tras el arribo de Uruguay a Playa del Carmen

El presidente de la AUF se refirió a circunstancias del vuelo, a la emoción de la salida y a una frase de Maxi Araújo que da para ilusionarse.

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El presidente de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF), Ignacio Alonso, bajó del avión con la sensación de que el viaje salió como estaba previsto. Tras su llegada al Fairmont Mayakoba fue abordado por la prensa y dijo que el vuelo estuvo “muy bueno, se durmió muy bien”. Según sus palabras, el viaje “duró unas ocho horas y media, más o menos, casi nueve” contando todo el itinerario.

Alonso describió el arribo a Cancún sin sobresaltos. Una vez el chárter se abrió para el descenso de la delegación celeste, el grupo pasó por migración “muy rápido”, prácticamente del avión “directo al ómnibus” –que en realidad fueron dos: uno con los jugadores y el cuerpo técnico; otro con los sparrings y demás integrantes de la delegación–, y desde allí fue llevado al hotel casi sin escalas ni demoras. Pareció una medida acertada, pilla, mejor para que los futbolistas se acomoden cuanto antes a la nueva rutina.

Alonso también fue consultado sobre lo vivido en Montevideo, previo a la salida de Carrasco. El presidente definió como “soñada” la despedida, con un clima que siguió de fiesta cuando el avión despegó. Esa energía, comentó, “se reflejó en la gente”, aunque también mencionó que el ruido se apagó rápido “porque dormimos enseguida, y se durmió muy bien”, resumió.

De las palabras de Alonso se desprende la lectura de que ese puente aéreo sirvió para cambiar el chip. De un lado quedó la emoción de la multitud, los cánticos, mientras que, del otro, el plantel aprovechó el chárter para descansar, asimilar lo vivido y llegar a la concentración con la cabeza limpia. El Mundial, para él, empezó cuando el avión aterrizó.

El presidente de la AUF también reforzó una idea que venían dejando los jugadores: la sensación de que este plantel llega con una intensidad especial. Consultado sobre una frase de Maximiliano Araújo en la salida de Montevideo –“veo fuego en los ojos de mis compañeros”–, dijo: “No tengan dudas de eso”.