Inglaterra y Ghana empataron sin goles por el grupo L del Mundial. Ambas escuadras venían de ganar en su debut en el grupo que comparten con Croacia y Panamá, por lo que quedaron igualadas en el primer lugar con cuatro unidades y deberán esperar a la última fecha –en la que los africanos se miden con los croatas, y los ingleses con los panameños– para confirmar las posiciones.
El partido no demoró en situarse en el trámite que tanto se ha visto en este Mundial cuando un equipo de carácter ofensivo y dominante choca con otro más débil, que se construye a partir del orden defensivo y el despliegue físico: el juego concentrado en un solo campo mientras uno junta pases, busca espacios o tira centros, y el otro se repliega a la espera de quitar y salir de contra. Como otras veces, el último obtuvo mejor resultado que el primero.
El equipo de Thomas Tuchel, que le había ganado bien en el debut a una selección croata que le jugó de igual a igual, tuvo muchas dificultades para generar ese juego ante el férreo bloque defensivo de Ghana.
El conjunto africano recuperó a uno de sus capitanes, el volante central Thomas Partey, (quien no pudo jugar en Canadá por estar acusado de violación), pero sí en Boston; alineó también por primera vez a Iñaki Williams como titular en ataque, aunque con mucho sacrificio para volver y ser parte importante de ese cerco guardián del cero en su arco. Los estrellas negras estuvieron muy firmes en la marca, ganaron casi todos los duelos y obligaron siempre a los ingleses a jugar forzados, exigidos.
Inglaterra había mostrado chapa de candidata, con dos goles de Harry Kane y una jornada destacada de Jude Bellingham, que hoy no pudieron volver a mostrar lo hecho ante Croacia, perdidos en la maraña defensiva africana. Por las bandas también fueron bien contenidos dos hombres importantes, Noni Madueke y Anthony Gordon, que doblegados en la marca. Declan Rice, más suelto por detrás de todos ellos, fue el único que se pudo aproximar al arco rival en el primer tiempo, primero con un tiro libre de lejos, después con un cabezazo; ambas se le fueron por arriba.
En el complemento, el esquema se fue rompiendo un poco más, con Ghana sumando confianza para salir en ataque y generando dos o tres jugadas verdaderamente peligrosas, que no pudo definir. Thomas Tuchel cambió todo el ataque, salvo por Harry Kane, que en el minuto 85 erró la única clara que tuvo, al tomar un rebote de zurda dentro del área, que se le levantó demasiado. En los extremos ingresaron Bukayo Saka (titular indiscutido, pero que arrastra una molestia muscular) y Marcus Rashford (otro autor de un golazo a Croacia), y un poco más atrás quisieron ser soluciones ofensivas Eberechi Eze y Morgan Rogers, pero enseguida se vieron envueltos en el juego físico y trabado que propuso Ghana, sin poder torcer el rumbo del partido.
La selección que dirige Carlos Queiroz resistió bien y se alza como un equipo duro y combativo. Inglaterra sigue en carrera por el título, pero deberá mostrar otra contundencia para superar las instancias decisivas.
