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Youri Tielemans, de Bélgica, festeja tras la victoria, el 1° de julio, en Washington · Foto: Alex Grim, AFP

Youri Tielemans, de Bélgica, festeja tras la victoria, el 1° de julio, en Washington

Foto: Alex Grim, AFP

Bélgica se lo dio vuelta a Senegal, lo ganó en el alargue y está en octavos

Los africanos ganaban bien 2-0 y controlaban el partido, pero se lo empataron en tres minutos y perdieron con un penal en la hora del tiempo suplementario.

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Bélgica se quedó con un partido increíble en Seattle para sellar su pasaje a octavos de final. Senegal, que controló casi todo el partido, ganaba 2-0 cuando faltaban cinco para el final, pero un par de errores en el fondo les permitió a los belgas empatar sobre el cierre de los 90 reglamentarios, y una fatídica falta dentro del área, sobre la hora del alargue, les dio a los europeos un penal para quedarse de manera agónica con el partido.

Al inicio del juego, por unos diez minutos, ambas selecciones se midieron y primó la cautela a la hora de manejar la pelota y buscar espacios para atacar. Pero después Senegal tuvo la iniciativa y se empezó a animar, subió las líneas y empezó a mover la pelota en tres cuartos, con criterio y creciente peligro sobre el área belga.

Sadio Mané, volcado a la izquierda del ataque, con pierna cambiada, jugaba como en sus mejores tiempos en Liverpool y armó un par de jugadas que fueron un aviso. Los africanos ya dominaban claramente cuando Mané levantó un centro perfecto que Ismaïla Sarr ganó entre dos defensores y cabeceó abajo; la pelota dio en la base del caño y el rebote le quedó a Habib Diarra, que estuvo más despierto que todos para llegar primero y tocarla a la red, con Thibaut Courtois ya vencido.

La ventaja permitió que Senegal jugara tranquilo. Bélgica quiso tomar el control del partido y tuvo más la pelota, pero el equipo de Rudi García mostró todas las limitaciones que ya se le conocían desde la fase de grupos, donde solo se pudo destapar en la goleada a Nueva Zelanda. En resumen, un ataque timorato y sin mucha idea, con un Kevin de Bruyne sin demasiada influencia y algunas jugadas en cuentagotas de Jérémy Doku, su jugador más habilidoso, que a diferencia de lo que es habitual en Manchester City, jugó por la derecha, a perfil natural.

El factor Lukaku

Para el segundo tiempo, el director técnico belga apeló a un último recurso para intentar intensificar su inocuo ataque: mandó a la cancha a Romelu Lukaku. En la primera media hora no la tocó. Senegal repitió el guion y ejerció su dominio con buen trato de pelota e intentos peligrosos, y estiró la ventaja a los pocos minutos del complemento, con un golazo de Sarr, el delantero de Crystal Palace: recibió entre el central y el lateral un pelotazo de 60 metros, la bajó con el pecho dentro del área, como si fuera Luis Suárez en aquel gol en Liverpool contra Newcastle, y fusiló a Courtois para poner el 2-0.

Bélgica no tenía respuesta. Senegal lo dejó tener la pelota y su juego seguía siendo inofensivo. Pero a cinco del final, un rebote al borde del área africana levantó la pelota y le quedó sobre la derecha a Thomas Meunier, que la mandó al medio, y Lukaku, de primera, definió arriba para poner a los europeos en partido. A Senegal le bastaba con aguantar unos minutos, pero después Bélgica la mandó a la olla, el arquero Mory Diaw salió mal y el capitán belga, Youri Tielemans, conectó de cabeza para igualar el marcador a los 89. Empate inmerecido y agónico, partido al alargue.

En el primer chico del alargue fue un poco más Bélgica; en el segundo, Senegal. Ambos tuvieron chances de dar el golpe para evitar los penales, pero la jugada que torcería el último tramo del partido llegó casi con tiempo cumplido, cuando un pequeño roce dentro del área senegalesa, mínimo pero cobrable, hizo que el VAR llamara al juez hondureño Saíd Martínez y este pitó penal a favor de Bélgica. Tielemans lo pateó de manera exquisita y la clavó al ángulo.

Con más eficacia que juego, Bélgica pasa a octavos y deja afuera a una Senegal que pagó demasiado caro sus errores. En la próxima ronda, los belgas se cruzarán con el ganador de Estados Unidos-Bosnia y Herzegovina.