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Deporte Fútbol
Hinchada de Central Español (archivo, 2025). · Foto: Gianni Schiaffarino

Hinchada de Central Español (archivo, 2025).

Foto: Gianni Schiaffarino

Copa AUF Uruguay: Central volvió a la victoria goleando 3-0

Primer triunfo de Antonio Pacheco como entrenador palermitano.

Con un gol en el primer tiempo del cardonense Isaac Méndez y dos en el complemento del fértil goleador Raúl Tarragona, Central Español tuvo un oportuno debut en el grupo 4 de la Copa Uruguay, goleando 3-0 a Juventud, que había arrancado hace unos días venciendo a Oriental de La Paz. El resultado les da a los centralófilos un buen posicionamiento en la serie, a la espera del debut de Racing, que este jueves arranca frente a Oriental.

Fue una gran victoria del nuevo equipo de Antonio Pacheco, que va moldeando su conjunto con la liturgia del fútbol uruguayo: una defensa bien establecida en línea de cuatro, con los zagueros marcando los tiempos mientras aletean, remando con sus dos brazos, y conminan a sus compañeros a dejar la zona del peligro propio –“¡fuera!”–; un mediocampo tan batallador como creador, a partes iguales, y delanteros picantes y laburadores, esperando y trabajando los momentos.

Hay veces que los y las comentaristas, profesionales de cabina y aficionados del cemento, no abrazan el paradigma del fútbol real y, narcotizados por los highlights del PSG de Luis Enrique, el Barcelona o el tiquitaca de la selección española, no sitúan en tiempo y forma el esfuerzo y desarrollo de los jugadores y los equipos de nuestro fútbol. Señor, señora, jovencitas, entiendan que jugar bien no es solo fútbol sobre patines, con diez caños, rabonas y bicicletas, sino que puede serlo también la humilde y, a veces, tosca construcción de un sistema seguro de neutralización del rival y optimización de las oportunidades creadas.

El llamado de las campanitas

Como si fuera un rulo perdido del día de la marmota, recuperando una costumbre que tiene mucho más de 50 años, un poco antes de las tres de la tarde sonaron las campanitas de la puerta cancel y repetí la frase de costumbre de aquellos años soñados e inolvidables de la juventud, avisando para quien pudiera oírme –mi madre, en este caso–: “Estoy en el Palermo”.

Nada más que dos minutos después, tras disfrutar en caminata cansina y sabrosa los 80 metros del sol de la tarde que separaban aquella puerta del portón del Palermo, subí los 16 escalones de la platea y me instalé, sin sillones ergonómicos ni masajeadores, en las viejas butacas de cemento armado colocadas sobre la tribuna a principios de los años 80, cuando Centralito querido no hacía más que flotar en el purgatorio del ascenso.

Con ambas oncenas muy parecidas a las que han repetido varias veces en buena parte de la temporada, con el rico plantel de Juventud de Las Piedras –que comenzó el año en la Libertadores y siguió en la Sudamericana, lo que le permitió enriquecer su plantel con figuras de destaque– y con Central ensayando, en el segundo partido de Pacheco como director técnico, las posibles oncenas a futuro, el partido arrancó con paridad hacia arriba, con buen juego de ambos en lo que tiene que ver con el posicionamiento y la administración de la pelota, y, asimismo, con las funciones de neutralización de ambos equipos.

Central empezó jugando con Federico Pintado, Luciano Fernández, Matías González, Ignacio Rodríguez, César Nunes, Guillermo Gandolfo, Méndez, Facundo Sosa, Lucas Pino, Mariano Aguilera y Tarragona. Juventud, muy bien dirigido, desde que asumió, por Sergio Chapita Blanco, colocó sobre el sintético del Palermo a Fabrizio Correa, David Morosini, Franco Risso, Emmanuel Más, Kevin Rolón, Ramiro Peralta, Rodrigo Chagas, Facundo Pérez, Gonzalo Gómez, Agustín Alaniz y Fernando Mimbacas.

Pareció, en principio, que Juventud lograba mayores desarrollos ofensivos y puso la pelota en cancha de Central, cerca del golero tacuaremboense Pintado. Pero, poco a poco, se fue soltando Central para, por la banda derecha –con Mariano Aguilera yendo hacia la izquierda, hacia Facundo Sosa, y con el joven determinante Pino engarzando juego–, empezar a arrimarse al arco de Fabrizio Correa.

Fue así que, a la media hora, llegó el gol que abrió el marcador y lo hizo Central, en una jugada que hizo correr la pelota de lado a lado, con la determinante participación de Aguilera. Él mismo la fue llevando desde la derecha al centro, habilitando la doble banda por la izquierda entre el brasileño Nunes y el oriental Sosa. El remate terminó dando entre el palo y el golero Correa, pero la pelota quedó bobita, picando en el área chica, para que el interesantísimo volante de Cardona, Méndez, la remachara rumbo a las redes.

Gracias al gol, llegó el último cuarto de la primera parte, que fue el período en que más diferencia se marcó a favor de un equipo, coincidente con la ventaja en el marcador. Central se impuso absolutamente en esos últimos 15 minutos del primer tiempo, haciendo circular el cuero de lado a lado, con el maragato Lucas Pino jugando y haciendo jugar, y con el argentino Aguilera y su latencia permanente de desequilibrio.

El replanteo pedrense y el muro palermitano

Para el segundo tiempo, Blanco hizo un ajuste táctico en su propuestay el equipo quedó 4-1-4-1, tratando de que los cuatro que estaban detrás de Fernando Mimbacas pudieran acompañar al corpulento centrodelantero. Sin embargo, la búsqueda de Juventud no tuvo la respuesta esperada y fue Central, bien parado y trabajando de manera perfecta el partido, el que consiguió el segundo gol, después de un enorme desborde de punta a punta del brasileño Nunes, que llegó hasta los límites mismos de la cancha para poner el centro atrás y que el eterno goleador Raúl Tarragona se afirmara como debe hacerlo un gran goleador y pusiera la guinda contra las redes para anotar el 2-0.

Con el partido absolutamente desequilibrado a favor de Central, con la ventaja de dos goles y llevando la globa de lado a lado en acciones ofensivas, Blanco no encontró mejor solución que poner cuatro cambios seguidos, dando ingreso a Gastón Pereiro, Leonel Roldán, Alejo Cruz y el Mueca Larregui.

Tampoco pudo ser solución inmediata, porque al minuto de los cuatro cambios, una maravillosa jugada del josefino Lucas Pino, robando en el círculo, garabateando hacia adelante y habilitando de forma exquisita a Tarragona, terminó en el tercer gol de los palermitanos, obra del veterano y efectivo goleador.

Con los tres goles de ventaja, Central administró el juego y estuvo varias veces cerca del cuarto. Incluso después de los cuatro cambios, que pusieron a Máximo Alonso, Fernando Camarda, Santiago Sequeira y Facundo Yocco, mantuvo muchísimo caudal ofensivo.

Pareció que habría un gol más en el sintético del viejo Palermo, porque Juventud nunca se quebró, a pesar de la goleada, pero no hubo más gritos de gol, sino satisfacción por la exposición palermitana, que otorgó el primer triunfo de Pacheco como entrenador centralófilo y rompió una racha negativa de tres derrotas seguidas en el Clausura.

Deportivo Maldonado, debut y punta

Con dos goles en el último tercio del partido, Deportivo Maldonado se estrenó en punta en la Copa al vencer en el Maracaná 2-0 a Cerrito.

El primer tiempo pasó casi sin situaciones de gol: un claro 0-0. En el final, a Emiliano Mozzone se le fue la pierna y fue bien expulsado. Sin embargo, no sé notó que Maldonado jugó la segunda parte con uno menos. Cerrito no se paró tan atrás, pero casi no tuvo la pelota. El Depor tomó la ventaja inicial con gol de Gonzalo Larrazabal cuando faltaban 10 minutos (había entrado 15 antes). En los últimos cinco minutos más los descuentos, Cerrito lo acorraló a centros, pero no pudo generar nada peligroso.

En la última, penal claro para el Depor. Se lo hizo Rodrigo Viera a Larrazabal. Pateó Santiago Cartagena y lo cambió por gol para cerrar el marcador dejando al equipo de Maldonado como líder del recién iniciado grupo 3, tras [el empate el martes en el Viera entre Wanderers y Cerro por un gol.