Cecilia Verocai es una de las uruguayas con mayor experiencia como jugadora de rugby, integra la selección celeste desde 2008, la que vestirá una vez más en estos Juegos Odesur de Argentina. Si de clubes hay que hablar, actualmente juega en el Stade Français de la categoría Elite 2, donde se convirtió en la primera charrúa en formar parte de una plantilla de rugby francés. La salteña comenzó jugando en Vaimaca y tras una larga trayectoria cursó la Licenciatura en Educación Física en Paysandú. Sus primeros pasos como profesora fueron en Trébol, pero luego viajó por el sueño de jugar en el exterior; dentro de poco, podrá volver a ejercer su profesión, porque pudo revalidar el título y tiene oportunidades en Italia, donde juega actualmente.
Cecilia cumplió el sueño de viajar para jugar al rugby cuando pasó primero por el Calvisano de Italia, entre 2021 y 2022, a la siguiente temporada se sumó al Cus Milano, y en 2023 arribó al Stade Francais.
¿Cómo te sentís con tu carrera?
Estoy muy contenta, en los últimos años di un gran paso en cuanto a lo personal y profesional respecto al deporte, he vivido experiencias increíbles por Europa, obviamente eso no hubiese sido posible sin la base de años jugando acá. Estoy muy contenta con el crecimiento y todo lo que genera el deporte y con todas las nuevas experiencias. Ahora, además, súper feliz de poder hacer esta preparación acá, porque el estar tan lejos hace que me pierda muchas cosas de Uruguay, el campeonato, el trabajo con la selección; esta vez tuve la oportunidad de venirme más tiempo, son casi dos los meses de preparación y los viví casi todos acá, entonces estoy contenta de poder hacer todo el proceso junto con el equipo.
¿Cómo es jugar en Europa?
Primero estuve en Italia, junto a otras compañeras con las que emigramos más o menos en la misma época, algunas por España, otras por Italia, yo poco a poco fui subiendo el nivel: primero jugué en Elite 1, después pase al campeonato de excelencia y al próximo año se vino la posibilidad de ir a jugar a Francia, que el nivel es mayor dentro de Europa, lo tomé como una pruebita, un desafío más a mi carrera.
¿Y cómo viene siendo ese desafío?
El rugby en Francia es tremendo, hay muchas ligas, esa es la principal diferencia con el rugby acá, que tenemos como una única liga, o tenemos que salir a buscar competencia a Argentina; allá hay dos ligas de elite, dos ligas de reserva, como que podés adaptarte según el nivel al que quieras jugar, tenés dónde hacerlo, y si querés desarrollarte deportivamente, también es un nivel muy fuerte, es una gran potencia de rugby, tanto masculino como femenino en Francia, así que estoy disfrutando la oportunidad.
De Vaimaca al mundo
¿Cómo te resultó el cambio cuando llegaste a jugar a Europa?
Primero que acá yo siempre jugué rugby de 7 y allá se juega rugby 15, es otro deporte. Si bien las reglas son un poco las mismas, en cuanto a condiciones y a la demanda física es muy diferente, yo lo disfruto un poco más. Por otra parte, al haber más ligas, el deporte se vive de otra forma, acá hay otros deportes a los que es más fácil de acceder, por ejemplo, el fútbol femenino está más desarrollado, si bien hacen sus esfuerzos, es más fácil para una chica formar parte de un equipo, tener una competencia estable. Para nosotros en el rugby acá es muy difícil tener una competencia estable, y en Europa es lo normal, hay muchas jugadoras de rugby.
Foto: Alessandro Maradei
¿Dónde está la principal diferencia entre el rugby femenino de Europa y el de Sudamérica?
La competencia diaria es la que hace la diferencia más grande, en Europa hay muchos niveles, dependiendo de cuáles sean tus objetivos. A eso también lo ayuda mucho las infraestructuras de los clubes, acá muchos clubes hacemos impulsos, y estamos uno o dos años, y después se disuelven por falta de una cancha, por falta de un sustento detrás. Allá hasta el club más pequeño tiene buena infraestructura. En el primer pueblito que fui en Italia, que era súper chiquito, tenía un estadio de rugby gigante, ya con eso empecé a vivir esto como en un sueño. A esa infraestructura se le suman los viajes, los desplazamientos, todo lo necesario para jugar está, esa logística, es muy importante también.
Eso que decís vos, de la infraestructura, en definitiva es lo que hace profesional o no a un deporte, pero también entra el tema del dinero, ¿cuán profesional es allá en ese sentido? ¿podés vivir del rugby?
Eso depende de tu nivel como jugadora, a mí me pasó en los primeros dos años en Italia que sí, vivía solamente para jugar, pero no es la realidad de todo el equipo. En mi caso, por ejemplo, yo estaba para eso, pero las demás jugadoras estudiaban o trabajaban, lo mismo que mi vida acá en Uruguay, entonces no es que el equipo sea 100% profesional.
¿En qué afecta a un equipo que no todas se dediquen 100% a entrenar?
En que llega un punto que vos desafiás tu cuerpo al máximo, y si no estamos todas en la misma, llega un punto que no se puede escalar más. En Francia, dependiendo del club donde juegues y el nivel, de la oferta que te puedan dar y de cuán interesado está en vos, podés recibir salarios altos. En Francia también pasa que las jugadoras de la selección reciben un sueldo por jugar en el club, un sueldo por la selección de XV, un sueldo por la selección de seven, entonces empezás a sumar y pueden vivir de eso. Hoy en día yo no vivo del rugby, sí recibo una ayuda, un salario, pero me ha costado mucho, he trabajado, he estudiado -ahora revalidé mi diploma como profe-, entonces como que tengo la misma vida que acá, lo único que con un poquito más de ayuda.
Al costado de la cancha
¿Cuándo empezás a trabajar como profe allá?
Recién, porque también estudié en Francia para coach deportiva y este año voy a poder empezar a trabajar de lo mío.
Contame de tu equipo allá, cómo es su idiosincrasia y cómo es también el tema de la gente, si sigue mucho este deporte en la rama femenina o no.
Sí, bueno, yo juego en el Stade Français, este año tengo un proyecto para poder crecer un poquito más también siempre dentro de París, estoy esperando que se cierre, pero por ahora continúo en el Stade. Es un club claramente muy grande, se conoce mucho por el masculino. Nosotros el primer año jugamos Elite 1, que es el primer campeonato de Francia, descendimos y jugamos Elite 2, que también, organizativamente y todo, está muy bueno, es un nivel no tan exigente como el de Elite 1, pero es un nivel bueno: viajamos por toda Francia a jugar, toda la parte logística y organizativa está siempre todo resuelto, o sea, vos vas, jugás, volvés.
¿Se mantienen los grupos de jugadoras o varía mucho?
Los grupos la verdad que son muy lindos, pero muy variantes, porque en Francia la gente se mueve mucho, entonces un año juegan acá, otro año si se van a Toulouse y ya cambian para el equipo de ahí; es como que hay mucho movimiento de jugadoras, a diferencia de Uruguay que pasa que somos más arraigados a nuestro club, como que yo nazco y muero en mi club y en verdad capaz tampoco tenemos tantas posibilidades, pero allá hay mucha rotación de jugadoras, por eso mismo, porque se mueven por decisión de vida o profesional y cuesta a lo largo del tiempo tener un equipo estable. Eso a mí me ha pasado mismo cuando descendimos, surgieron posibilidades para jugar en un club Elite 1.
Se puede decir que a nivel de equipo y de grupo estás todo el tiempo adaptándote.
Claro, hablamos de un promedio de 30 jugadoras -lo ideal sería 60-, de esas te cambian 20, entonces cada inicio de año empieza todo de nuevo, no podés trabajar directamente en un sistema de juego, tenés que volver a ver las destrezas, a lo básico, a reencontrarte. Eso no pasa en los primeros cuatro equipos del Elite 1, en un Burdeos, en un Montpellier, son equipos que tienen su base de jugadoras, son más las de la selección, ese grupo fijo, que por algo continúan siendo los primeros cuatro equipos del Elite 1 de Francia.
¿Cómo son los entrenamientos, cómo es tu rutina?
Entrenamos tres veces por semana, tenemos nuestro gimnasio, la cancha, todo. Yo siempre hago extra, yo creo que lo que me ha llevado a donde estoy es mi disciplina, más que sobre las destrezas; soy muy disciplinada, entreno mucho. Tenemos disponible el club para hacer días de físico extra y jugamos sábado o domingo. Terminan siendo tres o cuatro estímulos en la semana y un estímulo el fin de semana, así que es bastante, te demanda mucho tiempo, por ejemplo si pensamos en mi trabajo, yo trabajaba de 8 de la mañana a 17.30, y de ahí me iba directo al club, teniendo en cuenta lo que son las distancias de Francia, que no son las de Salto, mi ciudad, que en 10 minutos llegaba a casa; entonces se me termina yendo la rutina a las 22.30, muy tarde.
¿Cómo es un día de partido en Francia?
Nosotras generalmente jugamos en la tardecita tipo 19.00, es como un día de descanso y de focus en el partido, porque tampoco te da para hacer muchas cosas, entonces descanso un poco más; me preparo con música, me hago un desayuno tipo brunch y tipo 16.00 me voy a la cancha, con el matecito siempre, a disfrutar un poco con las chicas antes del vestuario y demás.
La celeste del alma
Sos de las más históricas de Las Teras, ¿qué significa estar en este Suramericano para vos?
Hace dos meses que empezamos la preparación, yo personalmente estoy muy contenta de haber podido hacerla en Uruguay. Al llegar, me encontré con algunas chicas nuevas, hay una muy linda energía, muchas ganas. El staff nos esperó con todo preparado, con mucha disposición. Hay muy buenos vibes para este Sudamericano. Yo viajé una o dos veces por semana de Salto a Montevideo para los entrenamientos y valió completamente la pena.
¿A qué van a este Odesur?
Estamos para seguir desarrollando el equipo, en el Odesur anterior no nos fue tan bien y queremos aprovechar esta instancia para dar un pasito más, si bien nos hemos medido y hemos logrado un cuarto lugar, acá no está Brasil que es una de las potencias y tenemos la chance de escalar un pasito más. En el primer o segundo lugar estarían Argentina o Colombia, y entonces vamos por un tercero o cuarto lugar, eso sería muy bueno.
¿Qué es el rugby y la selección uruguaya para vos?
Es mi vida, es mi realidad de vida. Todo lo que he elegido es por el rugby, como irme a vivir afuera, más allá de que también sirve para crecer en lo profesional. Todos mis amigos y entorno es del rugby, me da mucho en la vida diaria y en general. Estoy muy feliz con este deporte, de poder compartirlo, invito a todo el mundo que se acerque porque te deja cosas para toda la vida.
Si tuvieras que decirle algo a una niña que recién empieza a jugar al rugby, ¿qué le dirías?
Que se anime, que se va a divertir muchísimo, que va a hacer amigos para toda la vida, que se animen a soñar, porque a veces nos ponemos límites y no hay techo, no hay lugar para preguntarse de qué se puede ser capaz, hay que animarse a soñar, siendo disciplinadas, todo llega.
